sábado, 4 de diciembre de 2010

Mensaje de Dios Padre, Nuestro Señor Jesucristo, y la Santísima Virgen María, a J. V. - Septiembre 26/2010



Sept 26_10 Un tiempo más tendréis de arrepentimiento y para reparar vuestro mal.
Rosario vespertino
Temas:
  • Tendréis Luz de Mi Santo Espíritu sobre vosotros, y sabréis qué hacer con todos los regalos espirituales que recibiréis.
  • Este es tiempo en que las almas tendrán un profundo coloquio Conmigo, con vuestro Dios.
  • Estáis ya aquí, en estos tiempos predichos, gozando Conmigo, con vuestro Dios.
  • Moved vuestro corazón a una oración continua, junto Conmigo, con vuestra Madre, para salvar a vuestros hermanos.
  • No le temáis al sufrimiento, no le temáis al dolor, especialmente sabiendo que, con ello, muchas almas salvaréis.
  • Ahora os dais cuenta de cómo el dolor fue purificador para vosotros.
  • AgradecedMe pues, todo lo que tengáis en vuestra vida, lo que Yo os he dado, lo que estáis viviendo y viviréis.
Mensaje de Dios Padre, Nuestro Señor Jesucristo, y la Santísima Virgen María, a  J. V.
Ofrecimiento, Habla Dios Padre,
Sobre: Tendréis Luz de Mi Santo Espíritu sobre vosotros, y sabréis qué hacer con todos los regalos espirituales que recibiréis.
(Lenguas...) Hijitos Míos, os acompaño dándoos Mi Paz, dejándoos Mi Amor. Os habéis reunido para que Yo esté entre vosotros y vosotros Me dais alegría, Yo por eso Me derramo sobre vosotros, también en gran alegría, en Paz y Amor.
Esto es lo que Yo he ido creando alrededor del mundo, núcleos de Amor por todas partes, en el silencio para los hombres, en lo escondido para la mayoría de vuestros hermanos, mientras, aquellos, distraídos en el mundo. Vosotros estáis Conmigo, dándoMe éstos momentitos de amor con los que Yo gozo y por eso, también, os hago gozar a vosotros, por la alegría que Me dais mientras muchos de vuestros hermanos, causándoMe daño están, con su olvido, con sus pecados, con su maldad, con su negligencia, como Martha. Vosotros habéis escogido la mejor parte, María así lo quiso, Martha distraída en las cosas del mundo y María, embelesada en Mí, su Dios.
Os amo tanto, Mis pequeños, veo también vuestro corazón triste, afligido, por todo lo que veis a vuestro alrededor.
Son los dolores del pecado, son los dolores de la maldad, que ya van a terminar pronto, Mis pequeños.
Es el parto Divino, es el dolor antes del parto. Se sufre, como Mi Hijo sufrió antes de daros Su Vida por vuestra salvación y estos son momentos, Mis pequeños, en que Mi Amor os cubrirá, os protegerá y gozaréis de Mi Presencia en vuestra vida, porque Yo he de cuidar a los Míos y vosotros sentiréis, realmente, Mi Presencia en vuestra vida, protegiéndoos, contra todo el mal que se va a desatar sobre la Tierra, sobre vuestros hermanos.
Ciertamente sufriréis, pero en menor grado, porque ya habéis venido sufriendo por haber escogido la mejor parte, por haberMe escogido a Mí, vuestro Dios. Muchos hermanos vuestros os han dañado en cuerpo y alma por haberMe escogido, porque estáis Conmigo, porque no sois como ellos. Estáis en el mundo, pero no sois del mundo y eso les molesta a muchos de vuestros hermanos, porque no os entienden, porque no quieren entenderos, porque el querer entenderos, es aceptarMe a Mí, vuestro Dios, en su vida y eso no lo quieren hacer.
Gozad, Mis pequeños, de las Bendiciones que os traigo y que derramo sobre vosotros, tomadlas de corazón, recibidlas con los brazos abiertos y vertedlas sobre todos aquellos que más necesiten de su salvación. No toméis Mis Bendiciones, Carismas que os daré, dones especiales que recibiréis, no los toméis, Mis pequeños y los pongáis bajo la cama o las encerréis en un cajón, se os da todo esto para que ayudéis a vuestros hermanos, y como tendréis Luz de Mi Santo Espíritu sobre vosotros, y sabréis qué hacer con todos los regalos espirituales que recibiréis, por eso os pido que no escondáis éstos regalos que os dé.
Os Bendigo, Mis pequeños, os Bendigo con Mi Corazón de Padre, con Mi Corazón de Hijo con Mi Corazón de Mi Santo Espíritu. Quedaos en Mi Amor.
Gracias, Mis pequeños.
Primer Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Este es tiempo en que las almas tendrán un profundo coloquio Conmigo, con vuestro Dios.
J. V. dice: Estoy viendo una densa neblina, es una carretera, hay policías en donde está el tráfico, pero es una neblina muy densa, no se ve prácticamente nada. Los policías siguen haciendo señalamientos para que los coches y camiones vayan despacio. La neblina va cubriendo todo, ya no se ve nada.
Llegará un momento, Mis pequeños, en que tendréis ésta densa neblina que está viendo Mi hijo y es para que detengáis vuestra vida, para que dejéis que Yo, vuestro Dios, la guíe a lugares seguros. Eso es lo que haré con muchos hermanos vuestros, aprovecharé situaciones climatológicas para ir apartando las almas buenas, para que no tengan que sufrir lo mismo que aquellos que se han portado mal. La neblina es para apartaros de las miradas de los hombres y las almas queden totalmente sueltas a Mí, ellas Conmigo y Yo con ellas y de ésta forma obligaré el cambio.
Es intercambio de palabras, de pensamientos, entre vosotros Mis hijos y Yo, vuestro Dios. Este es tiempo en que las almas tendrán un profundo coloquio Conmigo, con vuestro Dios. Es cuando las almas se darán solas, aisladas de sus hermanos, de la gente, y es cuando tendréis en lo particular, cada uno de vosotros, ése coloquio Conmigo, con vuestro Dios. Os presentaréis, tal y como habéis sido, a rendir cuentas de vuestra vida.
Muchos momentos tendréis con estos encuentros Conmigo y servirán para vuestro arrepentimiento y para volver a Mí, vuestro Dios.
Hasta el más valiente temerá estos momentos, porque se encontrará a sí mismo frente a Mí, vuestro Dios. Se verá tal como ha sido y sabrá qué es lo que ha sido aceptable para Mí y lo que no ha sido aceptable, y que reprobaré. Veréis vuestra maldad claramente y ante Mi Presencia. Veréis porqué actuasteis mal contra Mí y contra vuestros hermanos y os juzgaréis ante Mis Ojos. Un tiempo más tendréis de arrepentimiento y un tiempo más tendréis para reparar vuestro mal de toda una vida, de vuestra propia vida.
Yo Soy vuestro Dios y os doy la oportunidad de que os veáis ante Mis Ojos y os juzguéis verdaderamente, de acuerdo a los Mandamientos y a las Enseñanzas que se os dieron. Tendréis tiempo del arrepentimiento para que vuestra alma no se pierda eternamente.
Esto es Mi Misericordia, Mis pequeños, Mi Misericordia quiere decir salvación. Os estoy dando todavía oportunidades para que recapacitéis de ésta vida de error y de tanta maldad que habéis producido a lo largo de vuestra vida y también para que reparéis tanto mal que habéis causado a Mi Corazón y a Mi Santísima Trinidad.
No temáis vosotros, Mis pequeños, los que habéis luchado por estar Conmigo a lo largo de vuestra vida, Yo os he de cuidar, pero os pido que cuidéis lo Mío sobre la Tierra.
Mis Bendiciones quedan sobre vosotros y sobre los vuestros.
Gracias, Mis pequeños.
Segundo Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Estáis ya aquí, en estos tiempos predichos, gozando Conmigo, con vuestro Dios. (J. V. tiene una visión)
(Lenguas...) Seréis nuevamente, Mis pequeños, Mis niñitos, que jugaréis alrededor Mío, Yo, feliz estaré, Yo, vuestro Dios, viéndoos jugar y gozar de todos los regalos y Bendiciones que Yo os daré, Mis pequeños.
Estáis ya aquí, en estos tiempos predichos, gozando Conmigo, con vuestro Dios. Ved, ved a vuestro alrededor, ved las bellezas que Yo he creado para vosotros. Ved ésta nueva vida que Yo os he prometido desde antiguo y que ahora se hace patente en vuestra vida. Ved cómo Mis Promesas se realizan, estáis ya Conmigo, tuvisteis Fe, tuvisteis confianza, tuvisteis Esperanza en lo que Yo os prometía y os mantuvisteis así, esperando en vuestro Dios y ahora os regalo con todo esto, Mis pequeños y con lo que todavía vendrá para consentiros.
Dejad ya atrás el dolor, el dolor de la purificación, ése dolor y ésas penas amargas de la maldad que os aprisionaba, que os golpeaba, que no os dejaba vivir plenamente. Ahora sois libres, corred, Mis pequeñitos, gozad con ésta dulzura de Mi Corazón que se ha desbordado para premiaros.
Ahora sois Mis consentidos, ahora Me tenéis ya con vosotros. Me veis, Me tocáis y eso os da una alegría inmensa. Jugad, Mis pequeños, gritad de gozo, quiero ver ésas caritas alegres, sencillas, como de niños nuevamente, que se han ganado su premio por haber hecho bien su tarea. ¿Qué os parece, Mis pequeños, todo esto que os estoy dando ya, ahora?
Manteneos así, Mis pequeñitos, jugando con un corazón limpio, agradeciéndoMe todas Mis Bendiciones, Mi Amor. Comportaos ya como ésos pequeñitos obedientes y buenos.
El dolor ya se acabó, ahora son los tiempos de la alegría y de la dulzura de estar con vuestro Dios.
Ved, Mis pequeños, ¿cómo sí se iba a realizar todo lo que Yo os había prometido? Vosotros confiasteis en Mí, he aquí vuestro regalo, ved aquí Mis bellezas, ved aquí vuestra nueva vida, Conmigo, con vuestro Dios.
He ido juntando el rebaño, sois parte del rebaño, Mis pequeños, os he dado esto a vosotros, los que estáis aquí reunidos, para que gocéis ya desde ahora Mis Promesas y para que mantengáis en vuestro corazón ésta alegría que tendréis cuando paséis a éstos momentos gloriosos, Divinos.
¡No os imagináis, Mis pequeños, cuánto deseo que ya estéis ahí!, ¡cuánto deseo ya que Me rodeéis, descanséis de todo este mal que ahora os rodea!, pero falta poco, Mis pequeños, dejad que Mi Santo Espíritu os invada para que acabéis de hacer vuestra tarea y la hagáis lo mejor posible, quisiera decir Yo, perfecta, para que luego paséis aquí, Conmigo, a gozar de éstos regalos inmensos que no os imagináis, pero que gozaréis y que quiero que ya Me empecéis a agradecer, porque es algo que no os imagináis, pero que gozaréis inmensamente.
Os Bendigo, Mis pequeños y, gracias, por estar aquí Conmigo con vuestro Dios.
Gracias, Mis pequeños.
Tercer Misterio, Habla la Santísima Virgen María,
Sobre: Moved vuestro corazón a una oración continua, junto Conmigo, con vuestra Madre, para salvar a vuestros hermanos.
Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María. Recibo la Luz de Nuestro Dios, recibo Su Vida, para que Yo os la pueda dar a todos vosotros. Me extasío ante Su Presencia Divina, gozo las bellezas de Su Amor. Yo, siendo tan Pequeña y recibiendo tantas Gracias y Bendiciones de Nuestro Dios.
Me pide vuestra protección, Me pide salvación para todos vosotros y Yo, con alegría de Madre accedo a Sus peticiones.
Mis pequeños, Yo os cuido y os vengo a proteger de los ataques de satanás.
Estáis viviendo estos momentos difíciles de un cambio en la humanidad, para entrar a una etapa bellísima, que os regalará Nuestro Dios en Su Santísima Trinidad.
Os voy cuidando a todos vosotros alrededor del mundo.
Hay almas buenas, hay almas vacías, hay almas traicioneras, hay almas malvadas, hay almas mentirosas, y hay almas que se han vendido al enemigo. Ya no hay amor en muchas almas. Ya no buscan a Nuestro Dios para que Su Amor, el Amor de Nuestro Dios, guíe su vida. Ya no buscan vivir en las Verdades Enseñadas, ya no luchan por eliminar el error y la maldad de sus corazones. Son almas apáticas, almas necias, almas indolentes, almas impávidas, son almas muertas, caminan por el mundo sin ninguna esperanza, sin ninguna meta, no llevan nada en su corazón.
¡Cuántos hermanos vuestros, viven así, Mis pequeños!, como almas muertas, obscuras, que viven el momento, que no tienen futuro, es pura obscuridad en su vida.
Orad por ellos, Mis pequeños, para que la Luz Divina que ahora Me da Nuestro Padre, Nuestro Dios, pueda llegar a ellas, para que les toque su mente y su corazón, para que encuentren el “por qué” de su vida, para que encuentren ésa paz que ahora no tienen, para que busquen el Alimento de su corazón, que ahora no encuentran.
Orad Conmigo, Mis pequeños, no os separéis de Mí, vuestra Madre, para que Me ayudéis en la salvación de vuestros hermanos. AyudadMe en la salvación de tantos hermanos vuestros que no tienen un “por qué” para seguir viviendo.
¡Cuánta vaciedad hay en su vida!, ¡cuánta obscuridad en su pensamiento y en su corazón!
PediMe, Mis pequeños, por éstas almas de vuestros hermanos, que si siguen así, fácilmente tendrán condenación eterna. Moved vuestro corazón a una oración continua, junto Conmigo, con vuestra Madre, para salvar a vuestros hermanos. Sed caritativos con ellos, dándoles, “salvación con crecimiento” espiritual. TraedMe a todas éstas almas que pueden morir eternamente, traédMelas, Mis pequeños, que vuestra oración no se detenga, que vuestras peticiones prestas estén a unirse a las Mías, para que Le podamos llevar, a Nuestro Padre Dios la salvación de vuestros hermanos.
Os amo, Mis pequeñitos, sois Mis hijos predilectos de éstos tiempos, vosotros, los que oráis, los que buscáis el manteneros en vida espiritual, los que mantenéis el Amor Vivo de Nuestro Dios en vuestro corazón.
Os Bendigo y os amo, Mis pequeños.
Gracias, Mis pequeños.
Tercer Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo,
Sobre: No le temáis al sufrimiento, no le temáis al dolor, especialmente sabiendo que, con ello, muchas almas salvaréis.
Hijitos Míos, Soy vuestro Dios Jesucristo, vuestro Hermano, vuestro Salvador.
Yo vine a tomar los pecados del mundo y purificarlos con Mi Sangre, Mi Sangre Divina, Mi Sangre Amorosísima.
Yo vine, Mis pequeños, a terminar con la maldad de satanás en los corazones, y a daros nueva Vida, Vida en el Espíritu.
Yo vine a preparar vuestro corazón, para que la Luz del Espíritu Santo llegara a vosotros, y os purificara y vosotros tuvierais una nueva vida que seguir, una nueva vida antes desconocida para el hombre.
Yo, os abría las Puertas nuevamente del Reino de los Cielos, os abría nuevamente las puertas de la Gracia que habíais perdido por el Pecado Original y, al tener nuevamente abiertas las puertas de vuestro corazón y de todo vuestro ser, la Luz del Espíritu Santo, podía ya actuar perfectamente en vosotros, se podía ya mover perfectamente dentro de vuestro ser, llenándoos de Sabiduría, de Bendiciones, de dones, de Gracias especiales, por fin el hombre volvía a tener Vida, Vida Divina en su ser. Pero para muchos, toda esta grandiosidad Divina que se os dio, fue nula, así de desperdiciada, no la habéis ni siquiera agradecido, no habéis apreciado lo que del Cielo se os ha dado.
Ahora es vuestro tiempo, Mis pequeños, los que queréis hacer de vuestra vida, otra vida de Cristo, dejándoMe a Mí, vuestro Dios, Jesucristo vivir plenamente en vosotros y que seáis ahora vosotros los que toméis ésa responsabilidad, como Yo la tomé, obedeciendo a Mi Padre, de orar, de interceder, de daros por vuestros hermanos, por su salvación eterna.
Orad y salvad ésas almas que tan alejadas de la vida en la Gracia, de la vida en el amor. Es ahora vuestro tiempo de ofreceros como víctimas a Nuestro Padre Dios, para la salvación del alma de vuestros hermanos. No necesariamente sufriréis como Yo sufrí por vosotros, pero vuestro sufrimiento, aunque sea pequeño, le alcanzará la salvación a muchas almas.
Conozco vuestro corazón, conozco todo vuestro ser y Yo sé cuánto podéis dar, dentro de vuestras capacidades, para salvar a vuestros hermanos. No le temáis al sufrimiento, no le temáis al dolor, especialmente sabiendo que con ello, muchas almas salvaréis para el Reino de los Cielos y esto se os recompensará abundantemente cuando regreséis a vuestro Hogar Eterno.
Simplemente, donaos a Mí, vuestro Dios, Jesucristo y dejadMe a Mí, vivir plenamente en vosotros, para que Yo tome vuestra vida, todo vuestro ser y pueda darMe, junto con vosotros, por la salvación de vuestros hermanos. Así, Yo, vuestro Dios, seguiré trabajando gracias a vosotros, gracias a vuestra donación, gracias a nuestra vida en dos, viviendo uno solo, Yo en vosotros con vuestra donación y permiso.
Gracias, Mis pequeños.
Cuarto Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Ahora os dais cuenta de cómo el dolor fue purificador para vosotros.
Hijitos Míos, puedo decir ya que vosotros sois almas en las que puedo confiar, que ya habéis pasado la tribulación, que ya habéis visto y sentido lo que los bienes del mundo pueden causar en vuestra vida y lo que los bienes espirituales también hacen en vosotros.
Habéis sufrido con la falta de los bienes del mundo, y aún así os habéis mantenido Conmigo, en confianza y aceptando Mi Voluntad en vuestra vida.
De una u otra forma, habéis sido acrisolados y ahora puedo deciros que pongo Mi Confianza en vosotros, para que vosotros, toméis de Mí, vuestro Dios, Mis dones, Mis capacidades, Mis Poderes Divinos para ayudar a vuestros hermanos, porque, ciertamente, ya no buscaréis lo del mundo, ya no buscaréis aquello que os va a separar de Mí, ya no os dejaréis fácilmente engañar por satanás, porque ya vivisteis en el mundo y no lo quisisteis. Con Mi Gracia y con Mi Amor, con Sabiduría Divina pudisteis darle la espalda a todo aquello con lo cual satanás os engañaba y os llevaba por caminos erráticos y del mal.
Así he ido purificando a las almas que he escogido alrededor del mundo, para que Me ayuden a éste cambio que pronto se dará.
Ahora os dais cuenta de cómo el dolor fue purificador para vosotros, los problemas que tuvisteis Me los ofrecisteis y los aceptasteis con amor y con docilidad en lugar de volveros contra Mí, de blasfemarMe y de apartaros de la vida espiritual a donde Yo os había llevado.
Os he amado desde antes de que fuerais aquí en la Tierra y vosotros, ciertamente, con caídas, pero también con levantadas, habéis seguido vuestro caminar hacia Mí. No os habéis querido desviar de vuestro camino, y habéis aceptado Mis regaños amorosos de Padre, Mis castigos, que como Padre tenía derecho a daros, para que recapacitarais de la mala vida que llevabais, o de las desviaciones que habíais escogido y que no eran las correctas.
Ahora estáis ya plenamente Conmigo y, aún a pesar de que se ve todavía un futuro incierto y obscuro, estáis confiando plenamente en Mí, vuestro Dios y por eso derramo Mis Bendiciones a través de Mi Santo Espíritu, sobre cada uno de vosotros, para que recibáis en pleno lo que Yo quiero que recibáis y con lo que Me honraréis en la Tierra ante vuestros hermanos, para que podáis ayudarMe, en estos tiempos de tribulación, para que llevéis Mi Amor ante vuestros hermanos, para que llevéis ésta Luz y Vida que aplastará las tinieblas de satanás.
Sois Mis elegidos y os agradezco, Mis pequeños, la confianza que Me disteis, a pesar de la purificación que Yo permitía en cada uno de vosotros. Os Bendigo con Mi Corazón, os Bendigo con todo Mi Ser.
Gracias, Mis pequeños.
Quinto Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: AgradecedMe pues, todo lo que tengáis en vuestra vida, lo que Yo os he dado, lo que estáis viviendo y viviréis.
(Lenguas...) Ve, Mi pequeño, la devastación que se ve en los campos, pero no veáis, Mis pequeños, en esta devastación, destrucción, destrucción total. Todo esto que sucederá, será como cuando un bosque se incendia, lo que antes era verde y bello, ciertamente queda todo carbonizado, destruido, aparentemente sin vida, pero la vida latente está. Pasan los días, las semanas y los meses y empezáis a ver nuevos brotes que van saliendo del suelo, que van saliendo de entre las ruinas. Ésos árboles quemados, sin vida, son los que dan nueva vida a ésas nuevas plantitas.
Ésas cenizas se han mezclado en el suelo y son las que nutren ahora a ésas nuevas plantitas que crecen y se fortifican y, esto es lo que sucederá ahora, Mis pequeños.
Serán arrasados los pueblos de la Tierra, pero con ésa sangre se nutrirá a muchas almas; poco a poco, éstas almas crecerán en la Verdad y en el Amor. Toda ésta devastación que se dará y la sangre que correrá, será para dar nueva vida, como fue la de Mi Hijo.
Mi Hijo Jesucristo os vino a dar ése ejemplo, dio hasta la última gota de Su Sangre Divina por vosotros, para que después empezaran a crecer las nuevas y verdaderas almas que darían Gloria de Mí, vuestro Dios, a la Tierra.
Y por eso os he pedido que no veáis maldad, que no veáis solamente destrucción en lo que se vendrá, sino deberéis estar pendientes de la nueva vida que se dará por la sangre y por donación, por el dolor y la prueba que permitiré para que se termine el mal en el mundo y se dé la nueva vida en el Amor entre vosotros.
Por eso os pido que agradezcáis en todo momento lo que Yo permita en la vida del hombre alrededor de la Tierra, porque el dolor, os repito, y la donación que hagáis de todo vuestro ser, unidos a la causa de Mi Hijo, que fue la salvación y purificación de todas las almas, es lo que dará ésa nueva vida que os he prometido, de lo cual vosotros seréis partícipes y por lo cual tendréis un lugar muy importante y cercano a Mi Corazón en el Reino de los Cielos. Por eso, éstos son tiempos en que debéis agradecer el que Yo haya permitido que viváis para servirMe. Soy vuestro Dios y Yo tengo un Plan de Salvación y vosotros estáis dentro de ése Plan de Salvación.
AgradecedMe pues, todo lo que tengáis en vuestra vida, lo que Yo os he dado, lo que estáis viviendo y viviréis.
Gracias, Mis pequeños.


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