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martes, 12 de abril de 2011

EVANGELIZACIÓN EN EL AMOR DE DIOS PADRE - Mensaje de Dios Padre, Dios Espíritu Santo, y La Santísima Virgen María, J.V.


Mar 30_11
Acercaros lo más pronto posible a Mí, para que Yo os proteja de todo lo que se dará.



Rosario vespertino
Temas:
  • Veréis cosas muy, muy diferentes a lo que normalmente veis en la naturaleza y esto será para que vosotros empecéis a reaccionar.
  • Yo no puedo entrar a los corazones si vosotros no Me lo permitís, Yo respeto vuestro libre albedrío. Yo respeto vuestro ser.
  • Siempre estoy con vosotros, por favor, Mis pequeños, no Me hagáis Vivir, -perdón-, junto con las porquerías con las que llenáis vuestro corazón.
  • Estáis viendo por un lado la obscuridad, la maldad de un mundo viejo, pero por otro lado, estáis viendo también la Luz, las Promesas, que se van ya haciendo realidad.
  • No desperdiciéis nuevamente la Gracia que Yo derramaré sobre vosotros, porque será la última antes de la Gran Tribulación.
Mensaje de Dios Padre, Dios Espíritu Santo, y La Santísima Virgen María, J.V.
Primer Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Veréis cosas muy, muy diferentes a lo que normalmente veis en la naturaleza y esto será para que vosotros empecéis a reaccionar.
(Lenguas…) Hijitos Míos, Yo Soy vuestro Padre y Creador y así como vosotros, que sois padres en la Tierra, conocéis a vuestros hijos, conocéis su carácter, conocéis su forma de ser, sabéis cómo reaccionan en determinadas situaciones, así Yo os conozco y os conozco perfectamente, más que los padres de la Tierra conocen a sus hijos. Y porque os amo, Mis pequeños, y porque quiero la salvación de todos, vais a tener señales. Señales en lo material, en lo físico, alrededor del mundo, ciertamente fuertes, Mis pequeños y que se saldrán de toda lógica humana, para que os deis cuenta que hay Alguien más poderoso que puede lograr esto.
Ciertamente muchas almas regresarán a Mí, vendrán a buscar Mi ayuda y protección, al ver todas estas situaciones que se darán alrededor del mundo, porque el miedo, el temor a lo que pueda suceder, los acercará a Mí y, luego, Yo los traeré a Mi Corazón y el miedo se tornará en amor, en alegría, en paz, porque todos aquellos que Me siguen, que están Conmigo, vienen a Mí, no por temor, ni para vivir en el temor. Si vienen por temor, será como un niño asustado que se ha salido del hogar y que se asusta ante el mundo y las situaciones que se están dando. Y así regresaréis muchos de vosotros, porque os salisteis de la Casa Paterna, quisisteis hacer vuestra voluntad y os asustasteis con el mundo y con lo que satanás os quiso hacer para que destruyera vuestra alma, destruyera vuestro ser.
Por eso, Mis pequeños, os advierto, y os advierto con Amor, os advierto como un padre amoroso haría con los hijos cuando salen del hogar sin permiso y se van a hacer lo que es su voluntad. Tendréis, os repito, situaciones fuertes, dolorosas, que os asustarán, que no sabréis qué hacer en ésos momentos, especialmente aquellos que no contáis con Mi apoyo, porque no lo habéis buscado.
Veréis cosas muy, muy diferentes a lo que normalmente veis en la naturaleza y esto será para que vosotros empecéis a reaccionar y empecéis a daros cuenta que os habéis alejado de Mí, vuestro Dios y Creador, que Yo os estoy esperando, que abro Mis Brazos, para que vosotros, todos vosotros lleguéis de regreso a Mí, porque Yo os voy a proteger.
Ciertamente, satanás, ante toda esta situación, que Yo permitiré, que parte saldrá de Mí y parte de él, no solamente tratará de atemorizaros, sino también de destruiros, por eso, deberéis acercaros lo más pronto posible a Mí, para que Yo os proteja de todo lo que se dará.
Os amo, Mis pequeños, amo vuestra vida, amo vuestro corazón, amo vuestra alma, os quiero proteger contra la destrucción que satanás quiere producir alrededor del mundo.
Que Mi Amor os proteja, que Mi Amor os cubra y que la Gracia del Espíritu Santo esté sobre vosotros y os haga reaccionar para que todos regreséis a Mí.
Gracias, Mis pequeños.
Segundo Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Yo no puedo entrar a los corazones si vosotros no Me lo permitís, Yo respeto vuestro libre albedrío. Yo respeto vuestro ser.
(Lenguas…) Hijitos Míos, Mi Hijo os dijo: “ámense los unos a los otros como Yo os he amado”. Él mostró ése Amor, el Amor de todo un Dios entre los hombres, un Amor Divino, para que pudierais compararlo con el amor del ser humano, que creíais que era el verdadero.
Este Amor Divino es el que se debe posesionar de las almas, porque este es el Amor Divino que tenían vuestros Primeros Padres, Adán y Eva. Ellos perdieron éste Amor Divino y debéis vosotros volver ahora, con vuestro libre albedrío y sobre todo, deseándolo de corazón a regresar al Amor Divino en vuestro ser, para ello, debéis vosotros ejercitar éste deseo, continuamente debéis repetir, en vuestro corazón, que deseáis que Mi Amor Divino se posesione nuevamente de vosotros, porque Yo no puedo entrar a los corazones si vosotros no Me lo permitís. Yo respeto vuestro libre albedrío, Yo respeto vuestro ser, porque así Yo lo quise hacer para con vosotros, para que vosotros realmente os ganarais el Reino de los Cielos luchando por obtenerlo.
Ciertamente, Soy vuestro Padre, vosotros Mis hijos y el Padre regala a los hijos infinidad de cosas pero, cuando van creciendo, después tienen que ganarse todos ésos regalos. Cuando sois pequeños no podéis meditar sobre esto, porque todavía no tenéis el uso de razón ni tenéis todavía edad para saber que se tienen que ganar las cosas, pero los padres, desde pequeñitos, os van enseñando que si queréis algo, debéis hacer bien vuestra tarea, os debéis portar bien. De una forma u otra se os va enseñando que os debéis ganar las cosas y, por eso os pido, Mis pequeños, que Me pidáis que Yo derrame Mis Bendiciones sobre vosotros, que os dé todo lo necesario para que os podáis ganar Mis Gracias, porque vosotros, ciertamente, sois muy pequeños, no sabéis cómo actuar en verdadera Gracia, en verdadero amor, en verdadera humildad y sobre todo, en verdadera pureza ante Mí.
Satanás os ha desviado tanto que ya vosotros no sabéis lo que es perfectamente bueno, porque lo que es perfectamente bueno, viene de Mí y vosotros, en el mundo, que estáis tan agobiados ya con el ataque de satanás, ya no sabéis realmente lo que es bueno para vosotros y para vuestros hermanos.
Por eso, pedidMe de corazón, que Yo pueda ya entrar en vosotros, dadMe permiso, Mis pequeños, de que todo un Dios, Yo, vuestro Padre, pueda entrar en vosotros, os purifique, limpie todo aquello que se ha ido deteriorando con los siglos y que ya podáis regresar a Mí, limpios, purificados y sobre todo, deseosos de estar ante Mi Presencia y vivir siempre en Mi Amor.
Haced vuestra tarea, Mis pequeños, hacedla lo mejor posible, que el regalo ya está frente vosotros, y se os dará, os lo prometo, pero trabajad, aunque sea un poquito, para recibirlo.
Gracias, Mis pequeños.
Tercer Misterio, Habla Dios Espíritu Santo,
Sobre: Siempre estoy con vosotros, por favor, Mis pequeños, no Me hagáis Vivir, -perdón-, junto con las porquerías con las que llenáis vuestro corazón.
(Lenguas…) Hijitos Míos, Soy vuestro Dios Espíritu Santo, vengo con vosotros, Mis pequeños, porque Soy Luz, Soy Amor, Soy Vida, Soy la Presencia Viva en el corazón de cada uno de vosotros, de vuestro Dios.
Soy la Tercera Persona de la Santísima Trinidad y Vivo en vosotros, Mis pequeños, es un regalo inmenso que Nuestro Padre Dios hizo para cada uno de vosotros, que Yo pudiera habitar, desde vuestra concepción, en vuestro ser.
Mis pequeños, estos son momentos en que Yo os llevaré hacia la Verdad, os llevaré a la Luz Verdadera, os llevaré al Amor Infinito de Nuestro Dios. Soy Dios y reconozco la Paternidad del Padre, porque he sido Creado por Él y Soy el Amor Infinito de Él y que Yo Me doy hacia vosotros y vosotros estáis llamados a ser parte de ése Amor, porque fuisteis creados para el Amor y para vivir eternamente en el Amor.
Ciertamente, satanás se ha encargado de llevaros por caminos contrarios a la Verdad para la que fuisteis creados y para la razón por la que tenéis ésta vida que Él os ha prestado para servirLe.
Mis pequeños, no os dais cuenta de éste don tan grande que habéis recibido de vuestro Padre, de vuestro Dios y Creador, el don de la vida. Servir a vuestro Dios, es lo más grande que un alma puede tener y, especialmente, cuando se os ha dado el don de la vida y para que vuestro camino fuera seguro, fui puesto en vuestro interior. Estoy en cada uno de vosotros para que vuestra misión sobre la Tierra fuera correcta, fuera verdadera, fuera llena de Luz y que vivierais y trajerais de regreso, hacia el Amor, a todas las almas que pudierais.
No os imagináis, Mis pequeños, os vuelvo a repetir, esta Gracia tan grande que habéis recibido, no la habéis meditado lo suficiente para que esta Gracia la pudierais vosotros agradecer de corazón a vuestro Dios, a Nuestro Dios, a Nuestro Padre. Yo, siendo Dios, lleno de Amor, deseo daros a cada uno de vosotros esa Vida, esa Vida Divina a la que vosotros debéis llegar.
Mucha maldad hay a vuestro alrededor y, en lugar de tratar de evitarla, os habéis involucrado dentro de ella, os habéis ensuciado.
Vinisteis a luchar a la Tierra, a que el Amor de vuestro Dios se impusiera, con delicadeza, con respeto, en todas las almas. Y os digo “se impusiera”, porque esa es la realidad en la que debéis vivir, pero no sois forzados a vivir en el Amor si no queréis. Vuestros actos, vuestras palabras, toda vuestra forma de ser, debe llevaros a vosotros mismos y a vuestros hermanos hacia esta realidad Divina: vivir en el Amor.
Esta es la única y real función que tiene vuestra vida en la Tierra, producir Amor, el Amor que os enseñó vuestro Dios, Jesucristo, Encarnado, para que pudierais tomar de Él ejemplo, ejemplo humano y llevarlo a vuestro corazón.
Yo no os abandono, siempre estoy con vosotros, pero hay tantos, tantos de vuestros hermanos que están tan distraídos en el mundo, que a pesar de que Yo Vivo en vuestro interior, no se Me toma en cuenta, no Me buscan, no buscan Mis Consejos, no buscan tener una vida interior, a veces, hasta temen entrar dentro de su corazón, porque están temerosos de ver su realidad pecaminosa, pero, Mis pequeños, para eso estoy Yo. Os conozco perfectamente, no podéis esconder nada ante Mí y, aún así, conociéndoos y conociendo vuestra pequeñez y debilidad, os acompaño en todo momento, para que pongáis vuestro corazón sobre Mi Corazón y os ayude a que éste se purifique y que podáis presentaros, en algún momento, ante Nuestro Padre y Nuestro Dios, purificados y que la Gracia de Nuestra Santísima Trinidad, os lleve a la perfección y podáis gozar eternamente el regalo al que habéis sido llamados.
Mis pequeños, no Me abandonéis, debéis saber que estoy en vosotros. En cualquier momento de tribulación, si no obtenéis ayuda externa, la mejor ayuda que tendréis, es entrar a vuestro corazón, platicar Conmigo, pedidMe ayuda, Yo Soy vuestro Dios y os podré ayudar en todo lo que necesitéis.
Mis pequeños, estáis llamados a algo grande, a algo inmenso, Mi Gracia está con vosotros, Mi Poder Divino está con vosotros, solamente necesito vuestra humildad, vuestra sencillez y, sobre todo, vuestro respeto a Mi Presencia en vosotros. No llenéis vuestro corazón y vuestra alma con la maldad de satanás, ensuciáis Mi Presencia, Me ensuciáis a Mí, que Soy vuestro Dios y que Vivo en vuestro interior.
Yo nunca salgo de vuestro ser, pero quiero que vuestro ser esté limpio, esté puro y esto lo puedo lograr Yo y, si entendéis esto que os acabo de explicar, que siempre estoy con vosotros, por favor, Mis pequeños, no Me hagáis Vivir, -perdón-, junto con las porquerías con las que llenáis vuestro corazón y en las que todo un Dios no debe estar. Tanta maldad y tanta suciedad con la que llenáis vuestro corazón y que aceptáis de satanás, cuando Yo estoy viviendo dentro de vosotros, Yo no Me merezco esto que Me hacéis.
Gracias, Mis pequeños.
Cuarto Misterio, Habla La Santísima Virgen María,
Sobre: Estáis viendo por un lado la obscuridad, la maldad de un mundo viejo, pero por otro lado, estáis viendo también la Luz, las Promesas, que se van ya haciendo realidad.
Sí, hijitos Míos, ésta Maternidad que Me concedió Nuestro Padre Dios, para que a través de Mí, vuestra Madre, llegara El Salvador a la humanidad, fue una Maternidad física. Ciertamente Lo tuve en Mi Vientre, ésos nueve meses Divinos, Celestiales, una Gracia inmensa, grandísima que Nuestro Dios hizo en Mí, Su Esclava, Su Pequeña, Su Creaturita.
Pero, Mis pequeños, Mis hijitos, vosotros estáis llamados también a llevar a cabo una maternidad espiritual, todos vosotros estáis llamados a traer en vuestro interior a Mi Hijo y, es más, a que también Él Viva plenamente en vosotros. También es una Gracia inmensa, que Nuestro Padre Dios, en Su Santísima Trinidad, hace a cada uno de vosotros.
Meditad esto, Mis pequeños, porque es un regalo grandísimo que tenéis cada uno de vosotros, el que Mi Hijo pueda habitar en vosotros y podáis darLo a vuestros hermanos.
Sí, Mis pequeños, gozad este regalo tan grande de la Presencia de todo un Dios en vosotros y que podáis también darLo a vuestros hermanos como Yo Lo di a la humanidad entera.
Yo, en Mi “fiat”, acepté que Mi Hijo pudiera Encarnarse y venir a la Tierra, ahora es vuestro momento, Mis pequeños, también dad vuestro “fiat” a Nuestro Dios y Creador, para que, también, la Presencia de Mi Hijo se dé en estos momentos de tribulación mundial.
Son vuestros momentos, sois Mis hijos, sois Mi Calcañal, sois la Fuerza del Cielo en estos momentos de la humanidad, en estos momentos de la historia, en estos momentos del cambio.
Tenéis esa Gracia inmensa, Mis pequeños, en donde se va a dar el parteaguas, como se dio cuando Mi Hijo vino a la Tierra, y así como se habla del Antiguo y Nuevo Testamento, del antes de Cristo y después de Cristo, se habla ahora de la Venida de Mi Hijo para este nuevo tiempo de purificación. Va a ser el fin del viejo hombre y vendrá el nuevo hombre, el hombre nuevo, que habitará los Cielos Nuevos y Tierras Nuevas, que seréis los elegidos, vosotros, los que os habréis llenado de Gracia y de Amor y sobre todo, los que han aceptado la Voluntad Divina de Nuestro Dios en sí mismos y en su vida.
¿Ahora os dais cuenta, Mis pequeños, de vuestra posición, en estos momentos de la humanidad, la Gracia tan grande que ha hecho Nuestro Dios con vosotros? Termina un mundo viejo y estáis vosotros, con Nuestra ayuda, iniciando un mundo nuevo.
Estáis viendo por un lado la obscuridad, la maldad de un mundo viejo, pero por otro lado, estáis viendo también la Luz, las Promesas, que se van ya haciendo realidad, Promesas antiguas, Promesas actuales, en donde estáis viendo que se van acercando ya los Cielos Nuevos y Tierras Nuevas, para que gocéis el Amor Pleno de Nuestro Dios.
La maldad acabará, la Bondad reinará, tenéis en estos momentos ambas cosas. Tenéis el libre albedrío, pero los que estáis llenos de amor o estáis buscándolo, tendréis ésa Gracia grande de Nuestro Dios de gozar el regalo prometido y que lo estáis sintiendo ya en vuestros corazones, estáis ansiando ya vivirlo, sabéis que existe, tenéis ésa Fe, habéis aceptado en vuestro corazón las Palabras de Mi Hijo, las Palabras de los Evangelios, la Fe os está llevando a obtener ése regalo grande. Pero también, Mis pequeños, hay que terminar la tarea, todavía falta que el Amor destruya la maldad de satanás y, por eso, os debéis dejar invadir por la Presencia Santa y Divina de Mi Hijo en vosotros, para que vuestros actos y vuestra presencia en esta Tierra, sea una realidad Divina, que vuestra presencia sea de Luz, para terminar con estas tinieblas que ya se están terminando, porque el Amor vencerá toda la maldad de satanás. Aunque estéis viendo como que ésta se va acrecentando, porque así es satanás, sabe que él tendrá su fin y luchará hasta el final, definitivamente será vencido por el Amor, por la Virtud, por la Gracia Divina de Nuestro Dios.
Sois Mis hijos, estoy con vosotros, Soy vuestra Madre y os acompañaré en todo momento y agradeced, Mis pequeños, esta Gracia tan grande que os ha dado Nuestro Dios, la de estar en este momento de la humanidad, en este parteaguas que se está dando y que vosotros sois partícipes de él.
Agradeced a Nuestro Dios, como esta Humilde Esclava de Nuestro Dios, agradece.
Gracias, Mis pequeños.
Quinto Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: No desperdiciéis nuevamente la Gracia que Yo derramaré sobre vosotros, porque será la última antes de la Gran Tribulación.
Hijitos Míos, prácticamente la humanidad entera se desvive por obtener las cosas materiales, lo que el mundo os da. Se os enseña, desde pequeños, que debéis estudiar para obtener un trabajo y, a través de él, os podáis llenar de las cosas del mundo que necesitáis para vivir cómodamente y así os afanáis, prácticamente, toda vuestra vida y vuestros valores se vuelven simplemente, materia y, así os clasificáis: el que más tiene, es el más exitoso y se le respeta por ése supuesto éxito, por haberse llenado de más bienes del mundo. Sale en cartelones, su fotografía está en todos lados, alabanzas se les hacen, se les invita a todos lados, porque tienen mucho del mundo.
Mis pequeños, ¿os dais cuenta de los errores en los que caéis y cómo os ha engañado satanás? Estas almas que se han llenado de tanto de lo material, llegará un momento en que llorarán haber perdido tanto tiempo por haberse afanado en nada más llenar sus bolsillos, llenarse de cosas materiales, llenarse de posesiones, que solamente han sido lastre para que ellos pudieran llegar a Mí y pudieran alcanzar el Verdadero Tesoro, que era el Reino de los Cielos.
Vosotros, todos vosotros, en algún momento habéis caído en este error y lo habéis transmitido a vuestros hijos y vuestros hijos a sus hijos y así por generaciones se ha dado, en donde, vosotros mismos, les aconsejabais que buscaran los valores de la Tierra y poco o prácticamente nada les disteis de educación espiritual. Su alma quedó vacía, lo que debisteis de haber llenado, porque los debisteis haber educado para la verdadera vida que cada uno de vosotros tendréis eternamente, ésa vida espiritual quedó vacía, no les preparasteis.
Ciertamente, tuvieron lo del mundo, pero infinidad de almas llegan ante Mi Presencia y su alma está vacía, no saben qué hacer ante Mí, lloran, lloran el haber perdido su tiempo, por haberse llenado de las cosas del mundo y en el momento en el que sienten Mi Amor y que saben que eso es lo valioso para el alma, lloran el haber desperdiciado su tiempo en cosas del mundo, porque Mi Amor realmente es lo que hace, que el alma se satisfaga, se dé como debe ser.
Mucho error hay en el mundo y vosotros sois parte de ese error. Enmendad vuestros errores, pidiéndoMe que Mi Santo Espíritu llegue a todos los corazones de toda la humanidad, que lo que no pudisteis dar vosotros a vuestros hijos, a vuestros hermanos, a sus hijos, que la Luz de Mi Santo Espíritu les provea lo que vosotros no quisisteis o no pudisteis dar.
Sed humildes, Mis pequeños, ante Mi Presencia y pedidMe perdón por lo que no pudisteis hacer con vuestros hijos o lo que vuestros padres no pudieron hacer con vosotros y así, pedidMe, para que Mi Santo Espíritu venga a poner orden a toda la Tierra, porque el desorden existe y lo estáis viendo por todos lados y es porque falta Amor, es porque falta ésa Sabiduría Divina con la que debisteis vosotros haberos guiado toda vuestra vida y no le quisisteis hacer caso, os dejasteis solamente guiar por los valores humanos, que os llevaron al error, pero estos valores humanos, realmente, fueron engaño de satanás hacia todos vosotros.
Se os dio la oportunidad, a lo largo de vuestra vida, de venir a Mí, pero muchos de vosotros, una gran mayoría, no quisisteis escuchar este llamado, pero porque sois Mis hijos, os doy esta oportunidad, de que podáis retomar lo perdido, pero ahora a través de este regalo que os puedo dar a través de Mi Santo Espíritu derramado sobre todos vosotros.
Cuando llegue el momento, tomadLo y agradecedLo, Mis pequeños, no desperdiciéis nuevamente la Gracia que Yo derramaré sobre vosotros, porque será la última antes de la Gran Tribulación. Me conoceréis, conoceréis lo que es Mi Amor, conoceréis Mi Misericordia, pero vuestro libre albedrío decidirá: venir a Mí o estar en contra Mía. No desperdiciéis, Mis pequeños esta oportunidad, el Amor, os llama nuevamente a estar con Él, tomadLo, Mis pequeños, tomadLo.
Gracias, Mis pequeños.


sábado, 4 de diciembre de 2010

Mensaje de Dios Padre, Nuestro Señor Jesucristo, y la Santísima Virgen María, a J. V. - Septiembre 26/2010



Sept 26_10 Un tiempo más tendréis de arrepentimiento y para reparar vuestro mal.
Rosario vespertino
Temas:
  • Tendréis Luz de Mi Santo Espíritu sobre vosotros, y sabréis qué hacer con todos los regalos espirituales que recibiréis.
  • Este es tiempo en que las almas tendrán un profundo coloquio Conmigo, con vuestro Dios.
  • Estáis ya aquí, en estos tiempos predichos, gozando Conmigo, con vuestro Dios.
  • Moved vuestro corazón a una oración continua, junto Conmigo, con vuestra Madre, para salvar a vuestros hermanos.
  • No le temáis al sufrimiento, no le temáis al dolor, especialmente sabiendo que, con ello, muchas almas salvaréis.
  • Ahora os dais cuenta de cómo el dolor fue purificador para vosotros.
  • AgradecedMe pues, todo lo que tengáis en vuestra vida, lo que Yo os he dado, lo que estáis viviendo y viviréis.
Mensaje de Dios Padre, Nuestro Señor Jesucristo, y la Santísima Virgen María, a  J. V.
Ofrecimiento, Habla Dios Padre,
Sobre: Tendréis Luz de Mi Santo Espíritu sobre vosotros, y sabréis qué hacer con todos los regalos espirituales que recibiréis.
(Lenguas...) Hijitos Míos, os acompaño dándoos Mi Paz, dejándoos Mi Amor. Os habéis reunido para que Yo esté entre vosotros y vosotros Me dais alegría, Yo por eso Me derramo sobre vosotros, también en gran alegría, en Paz y Amor.
Esto es lo que Yo he ido creando alrededor del mundo, núcleos de Amor por todas partes, en el silencio para los hombres, en lo escondido para la mayoría de vuestros hermanos, mientras, aquellos, distraídos en el mundo. Vosotros estáis Conmigo, dándoMe éstos momentitos de amor con los que Yo gozo y por eso, también, os hago gozar a vosotros, por la alegría que Me dais mientras muchos de vuestros hermanos, causándoMe daño están, con su olvido, con sus pecados, con su maldad, con su negligencia, como Martha. Vosotros habéis escogido la mejor parte, María así lo quiso, Martha distraída en las cosas del mundo y María, embelesada en Mí, su Dios.
Os amo tanto, Mis pequeños, veo también vuestro corazón triste, afligido, por todo lo que veis a vuestro alrededor.
Son los dolores del pecado, son los dolores de la maldad, que ya van a terminar pronto, Mis pequeños.
Es el parto Divino, es el dolor antes del parto. Se sufre, como Mi Hijo sufrió antes de daros Su Vida por vuestra salvación y estos son momentos, Mis pequeños, en que Mi Amor os cubrirá, os protegerá y gozaréis de Mi Presencia en vuestra vida, porque Yo he de cuidar a los Míos y vosotros sentiréis, realmente, Mi Presencia en vuestra vida, protegiéndoos, contra todo el mal que se va a desatar sobre la Tierra, sobre vuestros hermanos.
Ciertamente sufriréis, pero en menor grado, porque ya habéis venido sufriendo por haber escogido la mejor parte, por haberMe escogido a Mí, vuestro Dios. Muchos hermanos vuestros os han dañado en cuerpo y alma por haberMe escogido, porque estáis Conmigo, porque no sois como ellos. Estáis en el mundo, pero no sois del mundo y eso les molesta a muchos de vuestros hermanos, porque no os entienden, porque no quieren entenderos, porque el querer entenderos, es aceptarMe a Mí, vuestro Dios, en su vida y eso no lo quieren hacer.
Gozad, Mis pequeños, de las Bendiciones que os traigo y que derramo sobre vosotros, tomadlas de corazón, recibidlas con los brazos abiertos y vertedlas sobre todos aquellos que más necesiten de su salvación. No toméis Mis Bendiciones, Carismas que os daré, dones especiales que recibiréis, no los toméis, Mis pequeños y los pongáis bajo la cama o las encerréis en un cajón, se os da todo esto para que ayudéis a vuestros hermanos, y como tendréis Luz de Mi Santo Espíritu sobre vosotros, y sabréis qué hacer con todos los regalos espirituales que recibiréis, por eso os pido que no escondáis éstos regalos que os dé.
Os Bendigo, Mis pequeños, os Bendigo con Mi Corazón de Padre, con Mi Corazón de Hijo con Mi Corazón de Mi Santo Espíritu. Quedaos en Mi Amor.
Gracias, Mis pequeños.
Primer Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Este es tiempo en que las almas tendrán un profundo coloquio Conmigo, con vuestro Dios.
J. V. dice: Estoy viendo una densa neblina, es una carretera, hay policías en donde está el tráfico, pero es una neblina muy densa, no se ve prácticamente nada. Los policías siguen haciendo señalamientos para que los coches y camiones vayan despacio. La neblina va cubriendo todo, ya no se ve nada.
Llegará un momento, Mis pequeños, en que tendréis ésta densa neblina que está viendo Mi hijo y es para que detengáis vuestra vida, para que dejéis que Yo, vuestro Dios, la guíe a lugares seguros. Eso es lo que haré con muchos hermanos vuestros, aprovecharé situaciones climatológicas para ir apartando las almas buenas, para que no tengan que sufrir lo mismo que aquellos que se han portado mal. La neblina es para apartaros de las miradas de los hombres y las almas queden totalmente sueltas a Mí, ellas Conmigo y Yo con ellas y de ésta forma obligaré el cambio.
Es intercambio de palabras, de pensamientos, entre vosotros Mis hijos y Yo, vuestro Dios. Este es tiempo en que las almas tendrán un profundo coloquio Conmigo, con vuestro Dios. Es cuando las almas se darán solas, aisladas de sus hermanos, de la gente, y es cuando tendréis en lo particular, cada uno de vosotros, ése coloquio Conmigo, con vuestro Dios. Os presentaréis, tal y como habéis sido, a rendir cuentas de vuestra vida.
Muchos momentos tendréis con estos encuentros Conmigo y servirán para vuestro arrepentimiento y para volver a Mí, vuestro Dios.
Hasta el más valiente temerá estos momentos, porque se encontrará a sí mismo frente a Mí, vuestro Dios. Se verá tal como ha sido y sabrá qué es lo que ha sido aceptable para Mí y lo que no ha sido aceptable, y que reprobaré. Veréis vuestra maldad claramente y ante Mi Presencia. Veréis porqué actuasteis mal contra Mí y contra vuestros hermanos y os juzgaréis ante Mis Ojos. Un tiempo más tendréis de arrepentimiento y un tiempo más tendréis para reparar vuestro mal de toda una vida, de vuestra propia vida.
Yo Soy vuestro Dios y os doy la oportunidad de que os veáis ante Mis Ojos y os juzguéis verdaderamente, de acuerdo a los Mandamientos y a las Enseñanzas que se os dieron. Tendréis tiempo del arrepentimiento para que vuestra alma no se pierda eternamente.
Esto es Mi Misericordia, Mis pequeños, Mi Misericordia quiere decir salvación. Os estoy dando todavía oportunidades para que recapacitéis de ésta vida de error y de tanta maldad que habéis producido a lo largo de vuestra vida y también para que reparéis tanto mal que habéis causado a Mi Corazón y a Mi Santísima Trinidad.
No temáis vosotros, Mis pequeños, los que habéis luchado por estar Conmigo a lo largo de vuestra vida, Yo os he de cuidar, pero os pido que cuidéis lo Mío sobre la Tierra.
Mis Bendiciones quedan sobre vosotros y sobre los vuestros.
Gracias, Mis pequeños.
Segundo Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Estáis ya aquí, en estos tiempos predichos, gozando Conmigo, con vuestro Dios. (J. V. tiene una visión)
(Lenguas...) Seréis nuevamente, Mis pequeños, Mis niñitos, que jugaréis alrededor Mío, Yo, feliz estaré, Yo, vuestro Dios, viéndoos jugar y gozar de todos los regalos y Bendiciones que Yo os daré, Mis pequeños.
Estáis ya aquí, en estos tiempos predichos, gozando Conmigo, con vuestro Dios. Ved, ved a vuestro alrededor, ved las bellezas que Yo he creado para vosotros. Ved ésta nueva vida que Yo os he prometido desde antiguo y que ahora se hace patente en vuestra vida. Ved cómo Mis Promesas se realizan, estáis ya Conmigo, tuvisteis Fe, tuvisteis confianza, tuvisteis Esperanza en lo que Yo os prometía y os mantuvisteis así, esperando en vuestro Dios y ahora os regalo con todo esto, Mis pequeños y con lo que todavía vendrá para consentiros.
Dejad ya atrás el dolor, el dolor de la purificación, ése dolor y ésas penas amargas de la maldad que os aprisionaba, que os golpeaba, que no os dejaba vivir plenamente. Ahora sois libres, corred, Mis pequeñitos, gozad con ésta dulzura de Mi Corazón que se ha desbordado para premiaros.
Ahora sois Mis consentidos, ahora Me tenéis ya con vosotros. Me veis, Me tocáis y eso os da una alegría inmensa. Jugad, Mis pequeños, gritad de gozo, quiero ver ésas caritas alegres, sencillas, como de niños nuevamente, que se han ganado su premio por haber hecho bien su tarea. ¿Qué os parece, Mis pequeños, todo esto que os estoy dando ya, ahora?
Manteneos así, Mis pequeñitos, jugando con un corazón limpio, agradeciéndoMe todas Mis Bendiciones, Mi Amor. Comportaos ya como ésos pequeñitos obedientes y buenos.
El dolor ya se acabó, ahora son los tiempos de la alegría y de la dulzura de estar con vuestro Dios.
Ved, Mis pequeños, ¿cómo sí se iba a realizar todo lo que Yo os había prometido? Vosotros confiasteis en Mí, he aquí vuestro regalo, ved aquí Mis bellezas, ved aquí vuestra nueva vida, Conmigo, con vuestro Dios.
He ido juntando el rebaño, sois parte del rebaño, Mis pequeños, os he dado esto a vosotros, los que estáis aquí reunidos, para que gocéis ya desde ahora Mis Promesas y para que mantengáis en vuestro corazón ésta alegría que tendréis cuando paséis a éstos momentos gloriosos, Divinos.
¡No os imagináis, Mis pequeños, cuánto deseo que ya estéis ahí!, ¡cuánto deseo ya que Me rodeéis, descanséis de todo este mal que ahora os rodea!, pero falta poco, Mis pequeños, dejad que Mi Santo Espíritu os invada para que acabéis de hacer vuestra tarea y la hagáis lo mejor posible, quisiera decir Yo, perfecta, para que luego paséis aquí, Conmigo, a gozar de éstos regalos inmensos que no os imagináis, pero que gozaréis y que quiero que ya Me empecéis a agradecer, porque es algo que no os imagináis, pero que gozaréis inmensamente.
Os Bendigo, Mis pequeños y, gracias, por estar aquí Conmigo con vuestro Dios.
Gracias, Mis pequeños.
Tercer Misterio, Habla la Santísima Virgen María,
Sobre: Moved vuestro corazón a una oración continua, junto Conmigo, con vuestra Madre, para salvar a vuestros hermanos.
Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María. Recibo la Luz de Nuestro Dios, recibo Su Vida, para que Yo os la pueda dar a todos vosotros. Me extasío ante Su Presencia Divina, gozo las bellezas de Su Amor. Yo, siendo tan Pequeña y recibiendo tantas Gracias y Bendiciones de Nuestro Dios.
Me pide vuestra protección, Me pide salvación para todos vosotros y Yo, con alegría de Madre accedo a Sus peticiones.
Mis pequeños, Yo os cuido y os vengo a proteger de los ataques de satanás.
Estáis viviendo estos momentos difíciles de un cambio en la humanidad, para entrar a una etapa bellísima, que os regalará Nuestro Dios en Su Santísima Trinidad.
Os voy cuidando a todos vosotros alrededor del mundo.
Hay almas buenas, hay almas vacías, hay almas traicioneras, hay almas malvadas, hay almas mentirosas, y hay almas que se han vendido al enemigo. Ya no hay amor en muchas almas. Ya no buscan a Nuestro Dios para que Su Amor, el Amor de Nuestro Dios, guíe su vida. Ya no buscan vivir en las Verdades Enseñadas, ya no luchan por eliminar el error y la maldad de sus corazones. Son almas apáticas, almas necias, almas indolentes, almas impávidas, son almas muertas, caminan por el mundo sin ninguna esperanza, sin ninguna meta, no llevan nada en su corazón.
¡Cuántos hermanos vuestros, viven así, Mis pequeños!, como almas muertas, obscuras, que viven el momento, que no tienen futuro, es pura obscuridad en su vida.
Orad por ellos, Mis pequeños, para que la Luz Divina que ahora Me da Nuestro Padre, Nuestro Dios, pueda llegar a ellas, para que les toque su mente y su corazón, para que encuentren el “por qué” de su vida, para que encuentren ésa paz que ahora no tienen, para que busquen el Alimento de su corazón, que ahora no encuentran.
Orad Conmigo, Mis pequeños, no os separéis de Mí, vuestra Madre, para que Me ayudéis en la salvación de vuestros hermanos. AyudadMe en la salvación de tantos hermanos vuestros que no tienen un “por qué” para seguir viviendo.
¡Cuánta vaciedad hay en su vida!, ¡cuánta obscuridad en su pensamiento y en su corazón!
PediMe, Mis pequeños, por éstas almas de vuestros hermanos, que si siguen así, fácilmente tendrán condenación eterna. Moved vuestro corazón a una oración continua, junto Conmigo, con vuestra Madre, para salvar a vuestros hermanos. Sed caritativos con ellos, dándoles, “salvación con crecimiento” espiritual. TraedMe a todas éstas almas que pueden morir eternamente, traédMelas, Mis pequeños, que vuestra oración no se detenga, que vuestras peticiones prestas estén a unirse a las Mías, para que Le podamos llevar, a Nuestro Padre Dios la salvación de vuestros hermanos.
Os amo, Mis pequeñitos, sois Mis hijos predilectos de éstos tiempos, vosotros, los que oráis, los que buscáis el manteneros en vida espiritual, los que mantenéis el Amor Vivo de Nuestro Dios en vuestro corazón.
Os Bendigo y os amo, Mis pequeños.
Gracias, Mis pequeños.
Tercer Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo,
Sobre: No le temáis al sufrimiento, no le temáis al dolor, especialmente sabiendo que, con ello, muchas almas salvaréis.
Hijitos Míos, Soy vuestro Dios Jesucristo, vuestro Hermano, vuestro Salvador.
Yo vine a tomar los pecados del mundo y purificarlos con Mi Sangre, Mi Sangre Divina, Mi Sangre Amorosísima.
Yo vine, Mis pequeños, a terminar con la maldad de satanás en los corazones, y a daros nueva Vida, Vida en el Espíritu.
Yo vine a preparar vuestro corazón, para que la Luz del Espíritu Santo llegara a vosotros, y os purificara y vosotros tuvierais una nueva vida que seguir, una nueva vida antes desconocida para el hombre.
Yo, os abría las Puertas nuevamente del Reino de los Cielos, os abría nuevamente las puertas de la Gracia que habíais perdido por el Pecado Original y, al tener nuevamente abiertas las puertas de vuestro corazón y de todo vuestro ser, la Luz del Espíritu Santo, podía ya actuar perfectamente en vosotros, se podía ya mover perfectamente dentro de vuestro ser, llenándoos de Sabiduría, de Bendiciones, de dones, de Gracias especiales, por fin el hombre volvía a tener Vida, Vida Divina en su ser. Pero para muchos, toda esta grandiosidad Divina que se os dio, fue nula, así de desperdiciada, no la habéis ni siquiera agradecido, no habéis apreciado lo que del Cielo se os ha dado.
Ahora es vuestro tiempo, Mis pequeños, los que queréis hacer de vuestra vida, otra vida de Cristo, dejándoMe a Mí, vuestro Dios, Jesucristo vivir plenamente en vosotros y que seáis ahora vosotros los que toméis ésa responsabilidad, como Yo la tomé, obedeciendo a Mi Padre, de orar, de interceder, de daros por vuestros hermanos, por su salvación eterna.
Orad y salvad ésas almas que tan alejadas de la vida en la Gracia, de la vida en el amor. Es ahora vuestro tiempo de ofreceros como víctimas a Nuestro Padre Dios, para la salvación del alma de vuestros hermanos. No necesariamente sufriréis como Yo sufrí por vosotros, pero vuestro sufrimiento, aunque sea pequeño, le alcanzará la salvación a muchas almas.
Conozco vuestro corazón, conozco todo vuestro ser y Yo sé cuánto podéis dar, dentro de vuestras capacidades, para salvar a vuestros hermanos. No le temáis al sufrimiento, no le temáis al dolor, especialmente sabiendo que con ello, muchas almas salvaréis para el Reino de los Cielos y esto se os recompensará abundantemente cuando regreséis a vuestro Hogar Eterno.
Simplemente, donaos a Mí, vuestro Dios, Jesucristo y dejadMe a Mí, vivir plenamente en vosotros, para que Yo tome vuestra vida, todo vuestro ser y pueda darMe, junto con vosotros, por la salvación de vuestros hermanos. Así, Yo, vuestro Dios, seguiré trabajando gracias a vosotros, gracias a vuestra donación, gracias a nuestra vida en dos, viviendo uno solo, Yo en vosotros con vuestra donación y permiso.
Gracias, Mis pequeños.
Cuarto Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Ahora os dais cuenta de cómo el dolor fue purificador para vosotros.
Hijitos Míos, puedo decir ya que vosotros sois almas en las que puedo confiar, que ya habéis pasado la tribulación, que ya habéis visto y sentido lo que los bienes del mundo pueden causar en vuestra vida y lo que los bienes espirituales también hacen en vosotros.
Habéis sufrido con la falta de los bienes del mundo, y aún así os habéis mantenido Conmigo, en confianza y aceptando Mi Voluntad en vuestra vida.
De una u otra forma, habéis sido acrisolados y ahora puedo deciros que pongo Mi Confianza en vosotros, para que vosotros, toméis de Mí, vuestro Dios, Mis dones, Mis capacidades, Mis Poderes Divinos para ayudar a vuestros hermanos, porque, ciertamente, ya no buscaréis lo del mundo, ya no buscaréis aquello que os va a separar de Mí, ya no os dejaréis fácilmente engañar por satanás, porque ya vivisteis en el mundo y no lo quisisteis. Con Mi Gracia y con Mi Amor, con Sabiduría Divina pudisteis darle la espalda a todo aquello con lo cual satanás os engañaba y os llevaba por caminos erráticos y del mal.
Así he ido purificando a las almas que he escogido alrededor del mundo, para que Me ayuden a éste cambio que pronto se dará.
Ahora os dais cuenta de cómo el dolor fue purificador para vosotros, los problemas que tuvisteis Me los ofrecisteis y los aceptasteis con amor y con docilidad en lugar de volveros contra Mí, de blasfemarMe y de apartaros de la vida espiritual a donde Yo os había llevado.
Os he amado desde antes de que fuerais aquí en la Tierra y vosotros, ciertamente, con caídas, pero también con levantadas, habéis seguido vuestro caminar hacia Mí. No os habéis querido desviar de vuestro camino, y habéis aceptado Mis regaños amorosos de Padre, Mis castigos, que como Padre tenía derecho a daros, para que recapacitarais de la mala vida que llevabais, o de las desviaciones que habíais escogido y que no eran las correctas.
Ahora estáis ya plenamente Conmigo y, aún a pesar de que se ve todavía un futuro incierto y obscuro, estáis confiando plenamente en Mí, vuestro Dios y por eso derramo Mis Bendiciones a través de Mi Santo Espíritu, sobre cada uno de vosotros, para que recibáis en pleno lo que Yo quiero que recibáis y con lo que Me honraréis en la Tierra ante vuestros hermanos, para que podáis ayudarMe, en estos tiempos de tribulación, para que llevéis Mi Amor ante vuestros hermanos, para que llevéis ésta Luz y Vida que aplastará las tinieblas de satanás.
Sois Mis elegidos y os agradezco, Mis pequeños, la confianza que Me disteis, a pesar de la purificación que Yo permitía en cada uno de vosotros. Os Bendigo con Mi Corazón, os Bendigo con todo Mi Ser.
Gracias, Mis pequeños.
Quinto Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: AgradecedMe pues, todo lo que tengáis en vuestra vida, lo que Yo os he dado, lo que estáis viviendo y viviréis.
(Lenguas...) Ve, Mi pequeño, la devastación que se ve en los campos, pero no veáis, Mis pequeños, en esta devastación, destrucción, destrucción total. Todo esto que sucederá, será como cuando un bosque se incendia, lo que antes era verde y bello, ciertamente queda todo carbonizado, destruido, aparentemente sin vida, pero la vida latente está. Pasan los días, las semanas y los meses y empezáis a ver nuevos brotes que van saliendo del suelo, que van saliendo de entre las ruinas. Ésos árboles quemados, sin vida, son los que dan nueva vida a ésas nuevas plantitas.
Ésas cenizas se han mezclado en el suelo y son las que nutren ahora a ésas nuevas plantitas que crecen y se fortifican y, esto es lo que sucederá ahora, Mis pequeños.
Serán arrasados los pueblos de la Tierra, pero con ésa sangre se nutrirá a muchas almas; poco a poco, éstas almas crecerán en la Verdad y en el Amor. Toda ésta devastación que se dará y la sangre que correrá, será para dar nueva vida, como fue la de Mi Hijo.
Mi Hijo Jesucristo os vino a dar ése ejemplo, dio hasta la última gota de Su Sangre Divina por vosotros, para que después empezaran a crecer las nuevas y verdaderas almas que darían Gloria de Mí, vuestro Dios, a la Tierra.
Y por eso os he pedido que no veáis maldad, que no veáis solamente destrucción en lo que se vendrá, sino deberéis estar pendientes de la nueva vida que se dará por la sangre y por donación, por el dolor y la prueba que permitiré para que se termine el mal en el mundo y se dé la nueva vida en el Amor entre vosotros.
Por eso os pido que agradezcáis en todo momento lo que Yo permita en la vida del hombre alrededor de la Tierra, porque el dolor, os repito, y la donación que hagáis de todo vuestro ser, unidos a la causa de Mi Hijo, que fue la salvación y purificación de todas las almas, es lo que dará ésa nueva vida que os he prometido, de lo cual vosotros seréis partícipes y por lo cual tendréis un lugar muy importante y cercano a Mi Corazón en el Reino de los Cielos. Por eso, éstos son tiempos en que debéis agradecer el que Yo haya permitido que viváis para servirMe. Soy vuestro Dios y Yo tengo un Plan de Salvación y vosotros estáis dentro de ése Plan de Salvación.
AgradecedMe pues, todo lo que tengáis en vuestra vida, lo que Yo os he dado, lo que estáis viviendo y viviréis.
Gracias, Mis pequeños.