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lunes, 23 de mayo de 2011

Revelaciones Privadas a José Luis Belmonte

18/05/2011 13:00 Horas.
Mensaje de unidad al mundo

Dice Santa María:
Os muestro, amados hijos, vuestro mundo, un mundo rodeado de inmensas bellezas y riquezas en sus montañas, lagos, ríos, mares y valles que os ofrecen a cada uno de vosotros lo que necesitáis para poder vivir, para poder disfrutar en total armonía junto al canto de las aves, al arrullo del viento, bajo la luz del sol y la luna por las noches que ilumina vuestro andar. Tenéis todo lo que necesitáis para poder vivir, mi Señor os ha dado todo para ser felices, para tener una vida llena de armonía y paz y vosotros la atacáis despiadadamente, le quitáis a vuestra tierra más de lo que vosotros necesitáis, os matáis entre vosotros para repartir sus frutos y nunca comprendisteis que sus riquezas son de todos mis hijos e hijas y no de un conjunto de ellos en particular, mi Señor os ha dado al mundo para que vivierais en armonía y paz, para que vivierais en unidad y siempre caminarais juntos llevando en vuestras manos esta Llama de Amor que parte de nuestros corazones para que ingrese en vuestras almas y a su vez vosotros la deis a todos aquellos que os apartaron del sendero y retomen sus pasos.
Por eso os muestro vuestro paraíso, un paraíso que debéis cuidar y llevar adelante, tenéis que ser todos fieles custodios de lo que vuestro Padre os entregó y os encomendó, no luchéis más, no os olvidéis que sois hermanos, no permitáis más que os lleven a enfrentamientos aquellos que os guía el ángel desterrado, tomad en vuestras manos un Rosario y orad por todo el mundo, por aquellos que tanto sufren, por los que están enfermos, por los que están sometidos por sus gobernantes en distintos continentes, por los que son perseguidos y por los que están solos y perdidos en el valle de las tinieblas. Orad hijitos míos, orad, os pido y os ruego a todos vosotros, os digo desde mi corazón de Madre, los tiempos se acortan y se acortan porque vosotros sois los que os vais alejando en vez de volver a la Casa de vuestro Padre. Venid a nosotros, os esperamos, amad vuestra tierra, cuidadla, sembrad sobre ella y haced que la semilla del amor crezca y sus raíces toquen todos los corazones de mis hijitos e hijitas, no sufráis más y no hagáis más sufrir a vuestro Padre, no me hagáis llorar más, no os dais cuenta, amados hijitos, del dolor por el que estamos atravesando, no podéis comprender que todo está siendo llevado a la inmensa oscuridad, pero eso es llevado de la mano de los hombres, no permitáis que triunfe el mal sobre el bien, no podéis bajar vuestros brazos, llegó el momento, la hora de la unidad de todos vosotros, abandonad todo y únanse en el SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, venid a su encuentro, ESCUCHAD SUS PALABRAS Y SEGUID LOS SAGRADOS MANDAMIENTOS, CONFESAD VUESTROS PECADOS Y LIBERAD VUESTRAS ALMAS, os ruego, no sabéis lo felices que seríais todos si orarais en eterna unidad, el amor volvería a levantarse sobre todo el mundo y sería un renacer del mundo.
Hijitos míos, mi Señor os está entregando una nueva oportunidad, tomadla, os ruego, TOMAD LA MANO DE VUESTRO PASTOR, EL PAPA, Y SEGUID TRAS SUS PASOS, EVANGELIZAD COMO ÉL OS ESTÁ DICIENDO, PEDID PERDÓN POR LOS MALES COMETIDOS PERO DESDE EL CORAZÓN, entréguense en cuerpo y alma a todos vuestros hermanos para de esa forma volver a vivir pero vivir, hijitos míos, una vida plena de armonía y paz. Os pido en nombre del PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO, OS PIDO EN MI NOMBRE Y EN NOMBRE DE TODOS VUESTROS SANTOS, ÁNGELES Y ARCÁNGELES, porque sino os perderéis en la inmensa oscuridad y seréis llevados por vosotros mismos a una lucha que os ingresará en la más inmensa oscuridad, dolor y llanto. Os pido a cada uno de vosotros oración, no os olvidéis, REZAD EL SANTO ROSARIO, ID JUNTO A VUESTROS PASTORES, QUE MI MORADA ESTÉ LLENA DE VOSOTROS UNIDOS, TODOS TOMADOS DE LA MANO REZANDO LA ORACIÓN QUE VUESTRO HERMANO, MI AMADO HIJO JESÚS, OS DEJÓ Y OS ENSEÑÓ, NO OS SEPARÉIS YA MÁS PORQUE EL TIEMPO, HIJOS MÍOS, ES HOY Y A PARTIR DE HOY TENÉIS QUE COMENZAR A CAMBIAR, TENÉIS QUE COMENZAR A CAMINAR EN TOTAL UNIDAD. Os ruego, respetad vuestra tierra y con ella a todo ser viviente, os amamos, por eso os muestro el paraíso que vuestro Padre os entregó y os pido la eterna unidad bajo la luz divina de su corazón. Amén.
SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.

jueves, 13 de enero de 2011

Revelaciones Privadas a José Luis Belmonte, Argentina




08/01/2011                                                    15:25 Horas.


Dice Santa María:

Amados hijos míos, cuándo comprenderán que tienen que estar siempre unidos, que en la unidad encontraréis la paz y la armonía adentro de vuestros corazones y avanzaréis todos rumbo al sendero que os ha de llevar al gran encuentro, rumbo a la luz que emana el Corazón de mi Hijo que llegará a cada uno de vosotros iluminando vuestras almas y purificando vuestros pecados, cuando todos toméis conciencia que de la única forma de poder ingresar al Reino de los Cielos y vivir la vida después de la vida será cuando confeséis vuestros pecados con total arrepentimiento y dolor, cuando abracéis vuestras cruces sin preguntar por qué tengo yo que llevar una cruz que me pesa pudiendo ser libre y no tener que cargar con ella, por qué todo me está pasando a mí y os desesperéis y preguntéis continuamente el porqué, y os preguntaré, por qué no vosotros y sí vuestros hermanos, en qué os diferenciáis de cada uno de ellos, porque mi Hijo la llevó hasta entregarse por cada uno, Él que estaba limpio de todo pecado, y tomó sobre sus hombros los pecados de todos vosotros y cargó la cruz y la besó y le pidió al Padre que os perdonara uno a uno, y vosotros qué habéis hecho en todos estos años, os pregunto y quisiera que ésta misma pregunta os detuvieran un instante y en el silencio total os la hicieran y escucharan desde su interior la voz que os dice, simplemente todo, habéis hecho todo, pero todo aquello que sabíais que mortificarías no sólo a vuestros hermanos sino a vuestro Padre, habéis abrazado la ambición y el poder, os habéis apartado del gran rebaño y al apartarte de él os separasteis de mi morada dejando solo a vuestro Hermano sin que nada os importara, sin pensar un sólo instante que Él os espera cada día y espera que os deis cuenta que tenéis que volver, pero volver envueltos en la Llama del Amor, la misericordia y la paz para ser un verdadero misionero de la palabra, para volver a ser un verdadero Hijo de vuestro Padre, para no volver a juzgar más a nadie sobre vuestra tierra, y todo lo contrario, llevar la cruz bien en alto, abrazarte a ella y a cada paso que dais besarla y poner a sus pies todo lo que vayáis haciendo durante vuestro día. Hijos míos, si no construyen un mundo basado en la regla más importante que es el amor, si no aprenden a tender vuestros brazos y tomar la mano de aquel que está caído y os lo ayudan a levantar, pero sin repetirle a cada minuto lo que habéis hecho, si se entregan desde el corazón a la oración y os hacéis verdaderos misioneros del amor de CRISTO JESÚS y salgas a llevar la palabra puerta por puerta, si no comenzáis a tratar de rescatar de la oscuridad a millones de vuestros hermanos que se encuentran perdidos entre ella y no les permite ver la luz del amor, esa luz que brilla en toda su intensidad marcando el sendero que os guía a CRISTO JESÚS, entonces todo se perderá, todo será soledad, todo será llanto e inmenso dolor, y vosotros, amados pequeños míos, seréis los únicos culpables de hacer que la belleza se pierda, que la rosa más bella ya no florezca y que el canto de las aves no se escuche más sobre toda la tierra y el sol se oculte para dar lugar a la inmensa noche que os traerá lluvias, tormentas, huracanes, las altas cumbres harán escuchar su rugir arrojando fuego y lava sobre pueblos, y la tierra, vuestra tierra, no dejará de moverse continuamente, donde hay hielo habrá desiertos de arena y donde hay desiertos de arena habrá témpanos de hielo, y llegará lo peor, cometeréis el peor error que hará enlutar a una gran parte de vuestro mundo, caerá fuego lanzado por el hombre sobre pueblos y naciones, y todo eso ha de ser si no comienzan a vivir en unidad, si no retoman el sendero a mi morada, si no confiesan, como os he dicho, vuestros pecados, si no ponéis vuestras rodillas en tierra y piden perdón, si no rompen las ataduras por las cuales el ángel desterrado no os permite ir al gran encuentro. Amados hijos míos, nosotros os amamos, vuestro Padre os ama y ya os he dicho y os volveré a decir con la sencillez más grande en cada una de mis palabras, no os dais cuenta que he venido por pedido de mi Señor a decirles que les está dando una nueva oportunidad y vosotros no escuchan, por qué no os detenéis aunque sea un instante a oír, por qué están tan apresurados detrás del poder y riquezas que de nada os servirán, no comprenden que vosotros mismos estáis llevando a vuestro mundo a un final, no pueden comprender que vuestra tierra agoniza, y si ella agoniza con ella agonizarán todos vosotros, no pueden comprender que tienen que volver a estar unidos y no separados y peleados entre hermanos como os encontráis todos vosotros, cada uno se encuentra sumergido en distintas religiones habiendo abandonado la casa del Padre, habiéndole dado la espalda a mi Hijo, no escuchando mis pedidos y mis súplicas de Madre de todos vosotros, hasta cuándo estaréis en semejante postura, hasta cuándo tendrán que sufrir tantos pequeños porque vosotros sólo piensan en ambiciones y ser los dueños de todo, y de esa forma llevan a la agonía, al sufrimiento, al dolor, a las injusticias más crueles a millones de mis hijos, dónde estáis vosotros, amados Hijos predilectos, que no salen, dónde os encontráis que no escucho vuestras voces levantándose sobre aquellos que manchan mi morada y que masacran y persiguen a vuestros propios hermanos, es que estáis tan ocupados en pelear también por el poder que no podéis salir a defender mis muros y a muchos pastores como vosotros que son castigados y perseguidos igual que vuestros rebaños, hasta cuándo estaréis quietos y dejándose someter, si vosotros sabéis que en la unidad, en la oración, retomarán el sendero y entonces el mundo volverá a florecer y el mundo volverá a levantarse en la unidad y el amor y caminarán todos juntos, no habrá ya nunca más dolor sobre la tierra ni oscuridad, pero para ello tenéis que todos volver a unirse, no pueden seguir habiendo diferencias entre todos vosotros, no podéis seguir en la oscuridad y en el silencio, llegó la hora en que unidos vosotros a mis milicias celestiales salgáis a combatir contra el ángel desterrado, contra las fuerzas del mal, nada tenéis que temer, yo estoy entre vosotros, yo iré al frente de ella como capitana y Madre de todos vosotros. Despierten amados hijitos míos, vuelvan al sendero de la luz, vuelvan a la unidad de los pueblos, vuelvan a mi morada, vuestra morada, y en ella haced que su luz se eleve sobre los continentes y de esa forma esté de pie entre cantos y alabanzas para recibir a mi amado Hijo que muy pronto ha de descender para volver a caminar entre vosotros, para guiarlos como buen Pastor y para enseñarles a vivir una vida plena en el amor, la paz, la misericordia y el eterno amor. Amén.
SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.

10/01/2011                                                    04:00 Horas.


Dice Santa María:

Hijos míos, cuántos de vosotros realmente estáis al servicio de mi Iglesia, cuántos sienten en vuestros corazones la Llama del Amor que he depositado para que la trasmitan a su vez a todos mis pequeños, cuántos salen a caminar y observan el dolor de todos vuestros hermanos de los pueblos y naciones que están siendo llevados por un sendero de injusticia y de dolor, cuántos ven en las miradas el pedido de ayuda, de encontrarse entre vosotros para hablar, para que os escuchéis, cuántos de vosotros habéis aprendido a acompañar a todos aquellos que viven en la más inmensa pobreza y luchar desde la palabra, hasta todo lo que tengáis a vuestro alcance, para que os oigan los gobernantes y miren a sus pueblos y los asistan en los momentos por los que os toca atravesar, cuántos de vosotros cuidan de la madre tierra, de la naturaleza, cuántos observan a todos aquellos que se apartaron de mi rebaño y van en su búsqueda y os preocupan porque se alejaron de la morada, se alejaron del rebaño y están solos, perdidos en medio de las tinieblas y han quedado a merced del ángel desterrado, que si no los vais a buscar, tened la más plena seguridad, que con inmensa astucia llegará a cada uno de ellos y con inmensos engaños los conducirá rumbo al sendero que en su final les ha de arrebatar sus almas. Por eso hoy os pregunto para que a su vez hagáis conocer mi pregunta a todos vuestros hermanos, y especialmente a mis Hijos predilectos, está muy claro que me gustaría que fueran sinceros y me dijeran lo que nosotros estamos observando desde ya hace muchos años, un total abandono entre todos, un total desinterés por aquellos que tanto sufren y padecen, un total desinterés por llegar a cada uno de ellos y sentarse a hablar y conducirlos de vuelta a mis muros y de esa forma no permitir que ninguna de mis criaturas ya más sean arrebatadas de mi morada, todos quieren vivir en un mundo de armonía y paz, pero nunca os preguntasteis quiénes son los culpables de no vivir en ese mundo, no pensasteis por un sólo minuto qué hicieron cada uno de vosotros para que esa paz y esa armonía se extienda sobre todos los continentes en vez de permitir y alimentar en las mentes de muchos las guerras, las discusiones, el odio, los rencores, las envidias como hoy hay en toda vuestra tierra sin importaos de nada el mal que muchas veces estáis cometiendo y el dolor que lleváis a vuestros hermanos, pero no os diré quiénes sois los culpables de tanta dejadez, porque si os ponéis una mano en vuestros corazones os daréis cuenta que todos sois culpables de lo que está sucediendo sobre todos los continentes, no podéis decir que no sois culpables porque todos sabéis, amados hijitos, que es tan culpable aquel que ejecuta como aquel que permite o hace que está mirando para otro lugar y no se dan cuenta, y os aseguro que muchos de vosotros sois los que miran para otro lugar con tal de no comprometerse y no salir en la defensa de ese hermano que tanto sufre y es sometido a las más crueles injusticias, hay entre todos vosotros una palabra que os venimos escuchando desde ya hace muchísimos años, es una palabra que vosotros habéis inventado que es no me debo METER porque si lo hago me traerá problemas y no quiero problemas, total a mí no me está sucediendo, y no os podéis dar cuenta primero que estáis abandonando a un hermano y que después vendrán por vosotros, y cuando eso ocurra qué haréis, a quiénes culparán de lo que os está ocurriendo a vosotros, a todos en vuestro mundo os puedo yo decir hoy con total dolor, a mi amado Señor como siempre lo hacéis cuando repiten continuamente por qué Señor me ocurre esto a mí, qué he hecho de malo, si cumplo yendo a vuestra morada, oyendo misa y confesando mis pecados, pero os olvidáis de algo importante que no sólo eso es vivir en comunión con CRISTO JESÚS, para vivir en eterna comunión con Él hay que caminar, y al caminar llevar su palabra y de esa forma evangelizar, hay que vivir en la sencillez, en la modestia y no levantar la voz nunca sino hablar, hacer comprender que lo que están haciendo no es lo correcto, enseñarles a vivir en unidad y a amar a todos vuestros hermanos por igual, a que tienen que estar todos unidos y no separados como lo están en estos tiempos. Por eso, amados hijitos, ya no culpéis más a mi Hijo, a vuestro Padre, al Espíritu Santo, a mí, vuestra Madre, a los Santos culpándolos de todo aquello que os ocurre y os pasáis diciendo que no os escuchamos, que no os ayudamos, que os dejamos sumergirse en las aguas turbulentas y hundirse en la más inmensa oscuridad, hace cuántos años que en todos los continentes ven mi presencia, hace cuántos años que a través de mis hijos e hijas que he elegido os hago llegar mis palabras, os advierto, os guío, os ruego que se unan, que no os separéis más del sendero de la luz, y a vosotros, amados pequeños, os digo desde mi corazón y quisiera que al leer esta pregunta reflexionen pero realmente y con la más inmensa sencillez digáis la verdad, sabéis que no os detenéis, amados hijitos, nunca, siguen cometiendo lo mismo y no paráis a darle la mano a  aquellos pequeños que tanto sufren, dejasteis que mi Iglesia en muchas partes de vuestro mundo sea manchada, no os importa si muchos de mis Hijos predilectos son injuriados y perseguidos, si son encarcelados, entonces, amados pequeños, no todos, pero aquellos que habéis permitido todo esto igual que aquellos Hijos predilectos que también os callan la boca y no salen en la defensa de sus hermanos, no podéis venir a decirnos por qué os ocurren algunas cosas que os hacen sufrir porque nosotros, tenéis que tener la más plena seguridad, nada tenemos que ver, sois vosotros mismos los que generan todo lo que os ocurre y están generando el final de los tiempos porque muchos de vosotros alimentan, os repito, tanto odio en vuestros corazones en vez de amor, el amor, hijitos míos, es lo único que ha de salvar vuestras almas y vuestro mundo, si no hay amor, si no tenéis esperanza, si no profesáis la fe, entonces estará todo perdido y sólo habrá oscuridad y en medio de esa oscuridad mucho dolor en todos los corazones de mis amados pequeños. Quiero decirles que los amo, os lo repito todos los días y cada minuto, que estoy entre vosotros es la verdad que no queréis ver y que no quieres comprender, que sufro y de mis ojos parten lágrimas por el inmenso dolor por el cual me hacéis atravesar, por eso hoy os ruego y os pido a través de mi Hijo que os unan y comiencen la gran unidad, es la última oportunidad que mi amado Señor os entregará, Él os ama, tenéis que comprenderlo, no os perdáis más entre las tinieblas, vuelvan a mi morada, confiesen, pequeños míos, vuestros pecados pero no vuelvan a caer nunca más, mantengan vuestras almas limpias, que sean la luz de esta nueva era, que sean la luz de las nuevas generaciones y construid entre todos de vuelta el Reino de mi amado Señor, haced una Iglesia fuerte y SANTA, sí, hijitos míos, SANTA como lo es en el REINO DE LOS CIELOS, y venid a mi encuentro y al encuentro de vuestro Padre, Hijo y Espíritu Santo unidos en la divina trinidad y el amor. Yo os pido desde mi corazón de Madre, volved y amaos unos a otros, os ruego amados hijitos míos, os ruego. Os amo. Amén.
SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.

sábado, 8 de enero de 2011

Revelaciones Privadas a José Luis Belmonte (Enero 2011):

Revelaciones Privadas a José Luis Belmonte (Enero 2011):



07/01/2011                                                    13:00 Horas.

Dice Santa María:
Hijo mío, hoy os quiero pedir que les digáis a todos vuestros hermanos lo que a continuación os diré, ve y diles a todos ellos que si pretenden cruzar un inmenso desierto y no os preparáis para hacerlo, si no lleváis las provisiones, si no os dais cuenta cuál es el verdadero camino por el cual deberéis todos caminar y en ese trayecto la sed sienten que os va quitando vuestras fuerzas y vuestras gargantas están quemando como un fuego y se van secando lentamente y sienten que vuestro cuerpo está perdiendo toda la fuerza y os deshidratan porque el sol cae sobre cada uno de vosotros y os sienten como que os abraza con toda su intensidad, veréis que ha de llegar el momento donde no podréis seguir más por el sendero y entonces os han de quedar en el medio de la nada, se irán consumiendo vuestros cuerpos, la fuerza de un sol os irá quemando lentamente, pero si cada uno de vosotros antes de partir os hubieran preparado y escucharais la voz del amor y comprendieran lo que os va diciendo y en cada una de las palabras encontrarais las enseñanzas, entonces, pequeños míos, iríais previstos de todo lo que realmente necesitaréis, y lo esencial, si os dejarais guiar, sabrían el sendero por el cual deberéis de tomar, teniendo el agua que ha de purificar vuestros cuerpos y el sol no os podrá hacer nada porque estaréis protegidos bajo el manto de la misericordia, el amor y la paz, entonces estaréis seguros y verías que ríos de agua habrán de cruzar por vuestros pies y el sol será una dulce caricia para vuestros cuerpos, y una brisa traerá hasta cada uno de vosotros la inmensa frescura que sentirán como que os enjuagarais en miles de manantiales que os irán dando fuerza para seguir por el sendero hasta llegar al lugar señalado, entonces es ahí donde os sentaréis todos vosotros ya preparados para orar, para esperar el momento que ha de llegar, el momento tan esperado por todo el gran rebaño, el encuentro con el Gran Maestro, con el Gran Pastor, porque en ese lugar, frente a las miradas de todos vosotros, veréis descender a unirse con todo su rebaño a mi amado Hijo, porque Él, pequeños míos, sin que os dieran cuenta os fue marcando la ruta que deberían seguir, fue trazando sobre el inmenso desierto todo el sendero, el sendero de la luz, del amor y de la misericordia para la unidad de todos los pueblos y para que ya nunca más estéis separados, para que comprendáis y podáis entender que en la unidad de todos se encuentra la fortaleza para derrotar a aquel que en muchos años os fue quitando la libertad y fue llenando vuestras mentes con odios y rencores, con envidias y luchas entre vosotros, y en muchos casos por ambiciones de poder, de un poder que de nada os servirá porque nada de él podréis llevar a donde un día tendréis que venir. Hoy, pequeños míos, vosotros tenéis que saber que el mundo es un inmenso desierto, y ninguno de vosotros está preparado y no os habéis preparado para el inmenso desierto, para la falta de alimentos, para la falta de amor, de comprensión y de vivir en unidad, vosotros rechazasteis todos estos años nuestros llamados, no vieron lo que íbamos mostrándoles a través de vuestras vidas, no os dieron cuenta cuántas veces estábamos a vuestro lado y que sólo esperábamos una muestra de amor, no lo habéis hecho, vivieron muy adentro de vuestro propio ser, adentro de vuestro propio egoísmo y ni siquiera vinieron a mi morada, todo lo contrario, os apartaban más y más de ella no comprendiendo que en mi morada os esperábamos para que os confesaran y liberaran vuestras almas de todas ataduras estando limpias de todo pecado para recibir en la Eucaristía el verdadero y único alimento del alma y la salvación de ella, por qué, amados pequeños, no buscáis en la confesión el viento fresco que os trae el amor, por qué no encuentras en vuestro camino el agua que los ha hecho cristianos purificándolos de todo el pecado, si no lo hacéis no estaréis preparados para cruzar, pequeños míos, el desierto, y el desierto entonces se ha de apoderar de vuestros cuerpos y todo arderá, y las lágrimas y el dolor serán intensos. Hijitos míos, por eso os vengo a pedir que vuelvan a mi morada, que vivan en unidad y que liberen vuestras almas, que seáis realmente verdaderos hijos de vuestro Padre y hermanos de mi Hijo, que comprendáis todos que solos no podrán avanzar, que nosotros queremos verlos en libertad, gozando de una vida llena de armonía y eterna paz, unidos como la gran nación, el pueblo de mi Señor tenéis que ser, os pido que abandonen todo lo material, que seáis sencillos y humildes, que escuchéis la voz de vuestros Pastores, aquellos que os guiarán a encontrarse con el sendero y con la luz, y dile a mis Hijos predilectos que evangelicen, que salgan a buscar a sus rebaños, que os preparen y que os conduzcan con infinito amor, y vosotros deberéis estar unidos a ellos porque yo, vuestra Madre, os he elegido para que en la unidad cuiden de todas mis ovejas y lleguen unidos al final del camino siendo luz también que ilumine la tierra para las generaciones que vendrán atrás de cada uno de vosotros. Nada está perdido pequeños míos, pero puede estarlo si siguen dejándose conducir por la voz del ángel desterrado, si siguen peleando como algunos hijos o hijas os quieren llevar a un enfrentamiento entre hermanos, no escuchen sus voces, vosotros si os unen pueden derrotar a las fuerzas del mal, pueden derrotar al ángel desterrado y a sus seguidores, y podéis no sólo salvar vuestras almas y vuestras vidas sino toda vuestra tierra, estáis muy cercanos a ingresar en un enfrentamiento llevado por aquel gobernante que ama la guerra y la destrucción, y a su vez por aquel gobernante que piensa que es dueño del mundo y ese país sostuvo sobre sus pies al mundo entero durante cientos de años trayendo muerte, dolor, miserias, sufrimiento e injusticias a una gran parte de vuestro mundo, ese es el desierto, hijo, del cual les estoy hablando, ese es el desierto el cual no podéis ingresar en ese juego y esa mentira que están tratando de hacer ingresar en vuestras mentes, no sigáis más ni a un comandante ni a un gobernante, seguid tras la voz y el amor de mi Hijo, de mi morada, y salvad vuestra tierra y vuestro mundo y comiencen desde los principios basados en el amor del Padre y levantad mi Iglesia Poderosa y Santa en todo lugar de vuestros continentes y déjense guiar por su eterna luz basada en el Corazón Inmaculado de mi Hijo. Recordad amados pequeños míos, en vuestras manos se encuentra seguir tras los pasos rumbo al paraíso y la luz o al gran desierto y el dolor, recordad siempre pequeños míos, los amamos. Los amo. Amén.
SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.



06/01/2011                                                    10:00 Horas.

Dice Santa María:
Hijo mío, cuánto tiempo deberéis seguir, cuánto tiempo de vuestra vida tú y vuestros hermanos y hermanas, aquellos que he elegido en el mundo, tendréis que orar el Santo Rosario, la Coronilla y en todo momento por un mundo que no comprende, que no quieren entender que han llegado a alejarse tanto del amor de vuestro Padre y os habéis también olvidado de vuestro Hermano, mi amado Hijo, de lo que Él hizo por cada uno de vosotros y hoy os lo habéis dejado solo. Por eso os pido a todos vosotros no solo que oréis sino que os pongáis a evangelizar a un mundo que está perdido, a un mundo que no comprende y no se detiene a pensar que tienen que volver al amor del Padre, Hijo y Espíritu Santo porque a través de ellos, unidos los tres en un sólo ser, vuestro amado Padre, encontrarán la armonía y la paz para vuestras almas, no comprenden que en el sendero que os dejó marcado JESÚS encontrarán la verdadera y más grande felicidad para toda sus vidas. Por eso os ruego a cada uno de vosotros en este día tan especial regálenle cada uno de vosotros a mi niño vuestro amor como lo habéis venido entregando hasta ahora, pero os pido más, os pido que ese amor os lo entreguéis a todos vuestros hermanos, aún a aquellos que no piensan como vosotros, a ellos ámenlos más y oren más para que puedan encontrar el verdadero sendero y se encuentren con la luz divina de CRISTO JESÚS. Amados hijitos míos, he venido para prepararlos, para guiarlos al gran encuentro, el encuentro con mi amado Hijo que igual que vuestra Madre por pedido del Padre ha de descender a vuestro mundo para traerles la armonía, la paz y el amor, el amor que anida en nuestros corazones, el amor que queremos entregarle a cada uno de vosotros y rescatarlos de la oscuridad donde habitan muchas almas y llevarlos rumbo a la luz, deseamos que seáis felices, que vivan en armonía, justicia y paz en vuestra tierra, que no peleen más y que comiencen a hablar y a acompañarse unos a otros, que jamás quede uno solo en la inmensa soledad, que estén unidos en todo momento y acompañados por la oración y por mi eterno amor. Amados hijos, los amo, vosotros sois el amor más grande para vuestra Madre y quiero protegerlos, quiero acompañarlos, quiero cargar vuestras cruces junto a cada uno de vosotros, no he venido para retarlos o para llamarles la atención, he venido a pedirles que recapaciten y que os deis cuenta que el ángel desterrado, junto con las fuerzas del mal, os fueron separando de mi morada para llevarlos a la inmensa oscuridad donde hoy muchos de vosotros os encontráis, os mostró un mundo a través de la más inmensa mentira y engaño donde todo está permitido, donde todo os podéis hacer, donde nada es pecado, para que cayeran en su redes y vosotros dentro de vuestra inocencia cayeron en esa inmensa trampa apoderándose de vuestras almas y atándolas con todas sus fuerzas. Hoy os ruego, romped esas ligaduras, esas cadenas, y vuelvan a mi morada, y os reitero como lo vengo haciendo todos los días, venid a mi morada y arrodillaos pedid perdón por vuestros pecados y recibid el Cuerpo y la Sangre de mi amado Hijo, conságrense a su Inmaculado Corazón, acompañadlo y sed un peregrino de mi Iglesia, un misionero de la palabra y llevadla a todos los rincones de vuestro mundo, ayuda a vuestros hermanos, salid de los muros de mi Iglesia e id puerta por puerta llevando adelante la nueva evangelización, visitad a los enfermos, estad con ellos y cuidad de cada uno de vuestros hermanos, construyan un mundo de armonía y de paz, no abracéis más por pedido de los poderosos a aquellos que están siendo guiados por el ángel desterrado a enfrentamientos, a guerras y derramamientos de sangre, inclusive entre los mismos pueblos, o acaso no os dais cuenta lo que está ocurriendo en mi amada Venezuela, que os están llevando a un enfrentamiento entre hermanos, o a hijitos en Bolivia que están al borde de perderse en enfrentamientos, o en mi amada Argentina, una tierra bendecida y elegida por mi amado Señor, que si no recapacitan, si no se unen, están al borde de enfrentamientos entre ellos. Todo esto os ocurre porque fueron llevados tan alejados de la verdadera y única fe que es la que tenéis que sentir y se encuentra en mi Iglesia, en la Iglesia que Pedro levantó sobre la Piedra Angular, mi Iglesia, una Iglesia que tiene que tener sus puertas abiertas de par en par para recibir a todos mis pequeños, una Iglesia que tiene que cobijar a todos mis amados hijitos, por eso os ruego a mis Hijos predilectos que se unan a todos vosotros, que formen un inmenso ejército, pero un ejército de la paz, y que sean portadores de esa paz para todo el mundo, sino, pequeños míos, veréis ríos de sangre de vuestros propios hermanos correr por toda Latinoamérica y en el Viejo Continente y en Occidente sufrirán enfrentamientos desbastadores entre naciones. Os pido desde mi corazón de Madre la unidad de todos, pero hoy más que nunca la unidad de todas la religiones, tenéis que comprender y entender que todos deberéis volver a CRISTO JESÚS, que a través de Él sólo encontraréis la paz, la armonía y la justicia, nosotros venimos a traerles la Llama del Amor y la luz eterna de la paz, el Espíritu Santo ha de derramar sobre todos vosotros esa Llama que ha de ingresar en cada uno de vuestros corazones para que seáis libres pequeños míos, pero también para que vivan sin fronteras y entre todos los hombres y mujeres de buena voluntad construyan la gran nación de CRISTO JESÚS. Hijos míos, no venimos a traer destrucción ni castigo, mi Señor no quiere eso para sus hijos, os venimos a traer amor y a enseñar que en el amor viviréis en armonía y paz. Recuerda siempre, la labor es muy grande pero sé que tanto tú como vuestros hermanos podréis llevarla adelante, sé que el mundo ha de cambiar y volveréis todos juntos al gran rebaño, que la paz y la armonía reinará sobre toda la tierra y todo el Universo, sé que se unirán en cánticos y glorificarán el buen nombre de mi Hijo y os arrodillarán a pedir perdón por vuestros pecados y seréis perdonados, y de esa forma ha de comenzar una nueva era basada en el amor. Hoy os dejo mi rosa para que tú la paséis a cada uno de mis pequeños, la rosa que ha de esparcir su perfume al mundo y envolverá vuestras almas hasta unirlas en una sola y esa será la que iluminará a un mundo que hoy se encuentra en la más grande y triste oscuridad. Os amo, sigue el sendero y nunca abandonéis vuestro lugar, haced respetar mis muros y cuidad de vuestros pastores, y diles a ellos que también tienen que estar junto a sus rebaños y que vivan en la más grande humildad como mi Hijo vivió y salgan junto a todos vosotros a llevar la palabra, vivan en eterna comunión y que esa comunión haga crecer mi morada, mi Iglesia, amados hijos, tiene que ser Santa en vuestra tierra como lo es en el Reino de los Cielos, y que viváis en eterna unidad entre todos los pueblos y naciones del mundo y seáis verdaderos hijos de vuestro Padre, que os entreguéis en oración y os pongáis bajo la protección de mi amada Iglesia junto a cada uno de vuestros Pastores y escuchéis y obedezcáis todos los pueblos del mundo a aquel que está ocupando en estos días el Sillón de Pedro porque a través de Él habla mi amado Esposo, el Espíritu Santo, seguidlo y vivid en armonía, os ruego a cada uno de vosotros amados hijitos de mi corazón. Amén.
SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.


05/01/2011                                                    12:00 Horas.

Dice Santa María:
Amado hijo, todo ha de cambiar en vuestro mundo y todo ha de ser a través de la entrega de cada uno de vuestros hermanos, de esa entrega que tengáis cada uno con vuestro Padre a través del Hijo y del Espíritu Santo en la unidad más hermosa del amor, vosotros veis a tres personas unidas en una sola, en CRISTO JESÚS, de la misma forma os tenéis que cada uno de vosotros unir pero en el amor y la comprensión, tenéis que aprender a vivir en comunión, y esa comunión tiene que nacer desde el mismo corazón de cada uno de vosotros y tiene cada día que irse fortaleciendo, y para que eso ocurra tenéis que estar en paz y en una profunda entrega unidos a la oración, de esa forma os irá llevando a una fuerza tan grande que os lleve a la entrega total, y al decir una entrega total es aquella que se da desde lo más profundo desde el corazón y desde el alma. Os pido y os ruego, enseñadles a cada uno de ellos que tienen que comenzar a caminar por el sendero de la luz, que tienen que ser sencillos y humildes, que tienen que aprender a vivir en comunidad y volver al gran rebaño porque en él estaréis a salvo de todo ataque del ángel desterrado, tenéis que vivir en paz y armonía y entregaos en los brazos de mi Hijo, comprended, amados pequeños, que a través de Él, de seguir tras sus pasos, de oír sus palabras, de recibirlo a través de la Eucaristía, seréis libres y vivirán en total unidad todos vosotros. Yo os amo como Madre de todos vosotros, yo quiero protegerlos bajo mi manto de amor y de misericordia, quiero entregarles, pequeños míos, todo mi amor, la paz y la armonía para que puedan vivir entregados a un mundo donde reciban la eterna bendición del Espíritu Santo, donde vivan felices, donde se rompan todas vuestras ataduras, donde seáis quienes siembren sobre la tierra fértil la palabra y de esa forma os conviertan en misioneros de mi eterno amor. Cómo puedo hacer, hijo mío, para que comprendan todos que he venido a vuestro mundo a traerles la palabra, que he venido a prepararlos para la gran venida, que deseo con todo mi corazón que os comencéis a unir para reencontrarse con CRISTO JESÚS y de esa forma hallar la verdadera paz para vuestras almas. Hijo, dile a vuestros hermanos que no os alejéis más de mi morada, que vuelvan a ella, que os estoy esperando, que traigan en sus manos, como tantas veces os he dicho, todo lo que os aqueja, todos vuestros sufrimientos y ponedlos a mis pies, yo, como intercesora ante mi amado Señor, frente a vuestro Padre, he de llevar todo lo que me vengáis a pedir y os puedo asegurar, hijitos míos, que hallaréis muy pronto la paz y la sanación no sólo de los dolores que puedas sentir en vuestro cuerpo sino también la armonía y la paz de vuestras almas para que comiencen a vivir en total armonía. Quiero que vivan, pero que vivan en un mundo donde no tengáis más barreras ni religiones que los lleven a pelearse entre hermanos y a discutir y a no poder comprender que dentro de mis muros se encuentra la única verdad y allí podréis estar siempre junto al Corazón Inmaculado de mi Hijo, que sólo allí os podéis encontrar con Él y a su vez con el Espíritu Santo, os podéis encontrar conmigo, vuestra Madre. Os ruego vuelvan al sendero, quiero que comprendan que tienen que oír la voz del amor y la voz del más inmenso amor, la de CRISTO JESÚS, y sólo lo podréis escuchar en mi morada, venid a ella, vuelvan a la unidad, no sigáis más separados, no sigáis peleando entre vosotros, entre hermanos, sólo para complacer a aquellos que os tienen prisioneros de su voluntad, que es la ambición de aquellos que se encuentran en el poder, un poder que os puedo asegurar de nada os ha de servir porque si no se arrepientan, porque si no ponen sus rodillas sobre la tierra y confiesan sus pecados tendrán que pasar por un juicio en el que llorarán y sentirán un inmenso dolor al daos cuenta que han traicionado a su propio Padre y a todos sus hermanos, sé que son unos pocos, pero sé que ellos os tienen encadenados a su voluntad y los someten a las más crueles injusticias, y con astucias y guiados por el ángel desterrado pudieron con todos vosotros y fueron ingresando con mentiras adentro de vuestros corazones y vuestras mentes separándolos y llevándolos por un sendero de mentiras, odios y rencores, rumbo al dolor y al sometimiento en nombre de falsos profetas, no podéis daos cuenta que sólo quieren vuestras almas, que sólo desean jugar con cada uno de vosotros, que sólo piensan que pueden de esa forma debilitar a mi amado Señor, pero no podrán llevar adelante su plan porque todo está preparado, todas las milicias celestiales junto a la unidad de todos vosotros, amados hijos, iremos rumbo a la batalla final y yo, vuestra Madre y Madre de mi Iglesia, Capitana de las Milicias, iré adelante de vosotros y yo misma he de aplastar la cabeza de la víbora, lo derrotaremos y caerá en su propia oscuridad por miles de años y seréis felices, vivirán en armonía y unidad y estaréis siempre presentes en todo momento y en todo lugar donde un sólo hermano o hermana vuestra esté padeciendo una enfermedad o sea perseguido, o esté siendo sometido a injusticias. Tienen que comenzar a prepararse para volver al comienzo, y el comienzo os dará una nueva vida, una vida en una tierra que ha de volver a ser un paraíso, en un mundo basado en las Sagradas Escrituras y cumpliréis con cada uno de los Sagrados Mandamientos, por eso os pido a ti y a todos mis demás hijos e hijas que como tú se encuentran en vuestro mundo, que me veis y pueden oír mis palabras, que despierten a cada uno de vuestros hermanos llevando la palabra, evangelizando antes que la inmensa noche caiga sobre todos ellos. Mi amado Señor me ha enviado porque os quiere dar una nueva oportunidad, tomadla amados hijitos, y aprendan a vivir en armonía, amor y eterna paz. Os amo. Amén.
SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.


04/01/2011                                                    13:10 Horas.

Mensaje especial
Dice Santa María:
Amados hijitos míos, vosotros queréis vivir una nueva vida, en un nuevo mundo, distinto a lo que tenéis que padecer muchos de vosotros, a ser llevados por delante, a ser sometidos a toda clase de agravios, a ser perjudicados por aquellos que piensan que poseen y tienen derecho a cometer tantas injusticias sobre toda la tierra, os quitan todo en nombre de un mundo mejor, os llevan a creer en falsos ídolos y para ellos todo está permitido, hasta llegar a cometer los actos más salvajes en nombre de una libertad que nadie puede comprender, pero millones en el mundo siguen detrás de lo que les dicen esos falsos profetas de estos tiempos, aquellos que sólo quieren llevarlos rumbo al dolor y a matanzas entre vosotros, os confunden desde distintos lugares e ingresan en vuestras mentes repitiendo todo lo que deberéis hacer, y lo que deberéis hacer es aquello que puede darles a ellos la libertad de no pensar en las atrocidades que cometen contra poblaciones enteras y contra vuestra propia tierra, y cuando despierten, amados hijitos, de ese sueño que supieron llevarlos como si fuera una telaraña que tejió a través de vosotros para no dejaos mover ni ver la verdad, os van consumiendo y vosotros vais consumiendo todo lo que os entregan sin detenerse un solo instante para meditar, para pensar, porque no os permiten, no os dan un solo minuto, todo lo contrario, cada día os confunden más y más porque de esa forma estáis atrapados en una gran telaraña que irá apretando cada minuto más hasta no dejar nada vivo sobre vuestro suelo, arrastrando todo lo que en ella se mueve porque es la obra del ángel desterrado y de las fuerzas del mal que están trabajando adentro de la mente de muchos, y más aún en aquellos que están al frente de pueblos y naciones. Yo, amados hijitos, he venido enviada por mi amado Señor para mostrarme en todos los continentes, para llegar a través de aquellos hijos e hijas que he elegido en el mundo, para que reciban mis mensajes, para que recapacitéis y vuelvan todos juntos al sendero de la luz, para que comprendáis que el mundo en el cual estáis caminando no ha de sobrevivir mucho tiempo más si siguen en continuos ataques despiadadamente, quitándole de sus entrañas todo sólo por el placer de aquellos poderosos, vosotros tenéis que cuidar de vuestra tierra y jamáis lo habéis hecho, como no cuidan de mi Iglesia, de vuestros hermanos, nada os importó, ni siquiera sienten dolor por mi Hijo que Él dio su vida por todos vosotros y cargó con vuestros pecados, Él, hijitos míos, os aseguro no ha de bajar de la cruz hasta que el ultimo de sus hermanos se convierta y ponga sus rodillas en tierra y pida perdón por los pecados cometidos. Hijitos míos, si ustedes pudieran ver el sufrimiento que dais al corazón de mi Hijo, el sufrimiento y el dolor de vuestro Padre que todo os ha dado y vosotros nada hacéis para cambiar y volver a su encuentro, si pudieran ver cómo brotan de mis ojos las lágrimas del más inmenso dolor, si pudieran sentir en vuestros corazones cómo siento yo hoy esta daga que se va clavando más y más en él y la pena me va llevando a un dolor profundo, cómo hacer, hijitos míos, para que comprendan mis palabras, cómo hacer para que retoméis el sendero, para que vuelvan a mi morada, para que confiesen vuestros pecados, para que reciban el Cuerpo y la Sangre de mi Hijo, para que rompan las ligaduras que os atan y no os dejan vivir en armonía y paz. Os ruego vuelvan al sendero, vuelvan al principio, deténganse unos minutos y mediten, miren pero con los ojos del corazón, del alma todo a vuestro alrededor y veréis con inmenso horror lo que habéis cometido a través de los años, mi Señor, vuestro Padre, os entregó un paraíso y ustedes qué habéis hecho de él, miradlo amados hijitos, y veréis sólo destrucción, dolor, sufrimiento y no el paraíso que os fue entregado para que entre todos cuidaran de él. Hijo, que mi palabra no quede en un simple papel, que mi palabra suene como un trueno en todo el mundo, que todos se unan y que os dejéis llevar de la mano de vuestros Pastores, y a ellos os pido, Hijos predilectos de mi corazón, guiad el rebaño, es vuestra labor, cuidad de ellos, alimentadlos con la palabra y dadles de comer y de beber saciando su sed de amor, misericordia, justicia y eterno amor. Os ruego cuidad de mis muros, levantad de vuelta mi Iglesia y haced que sea Gloriosa y Santa en la tierra como lo es en el Reino de los Cielos, recordad lo que os pido y haced que el mundo lea y escuche y medite cada una de las palabras que en este preciso momento os estoy diciendo. Os amamos, no permitáis que sufra más mi Hijo, no permitáis que sufra más vuestro Padre y no dejéis que partan más lágrimas de mis ojos, os amo pequeños míos, os amo. Amén.
SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.


03/01/2011                                                    03:00 Horas.

Dice Santa María:
Amados hijitos míos, que el AMOR, LA PAZ Y LA JUSTICIA reinen sobre todos los CONTINENTES y en vuestras VIDAS, que al comenzar ésta nueva era también con ella comencéis como verdaderos hermanos que sois a vivir en ARMONÍA Y PAZ y busquéis adentro de vuestros corazones la Llama del Amor que mi Señor os entregó al nacer, y os dejéis guiar por la luz, la esperanza y la paz, no tan sólo para que habite vuestros corazones sino también que descienda a través del Espíritu Santo sobre todos los  PUEBLOS Y NACIONES DEL MUNDO. Hoy he venido para pedirles desde mi corazón de Madre que deis comienzo a una nueva era, pero que en ese comienzo esté siempre presente a vuestro lado el amor y la entrega al SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, mi amado Hijo, que tratéis de seguir lo que Él les ha dejado marcado y que seáis verdaderos hermanos y vivan en total comunión extendiendo vuestras manos a todos aquellos que tanto necesitan en todos los rincones, no sólo de vuestra nación sino en el mundo entero. Hoy hay millones de niños, de mis pequeñitos, que están agonizando por culpa de la falta de alimentos, de cuidado, de agua, de no tener un lugar donde cobijarse de los inmensos fríos o las altas temperaturas, hoy veo con total dolor el desprecio de aquellos que se encuentran en el poder o al frente de vuestras naciones, que no asisten y no ayudan, ni siquiera os ponen a trabajar para salvar a millones de hermanos en el mundo, viven encerrados en sus cajas de cristal y nada os llega, sólo escuchan la voz del egoísmo, el poder, la ambición y no os importa el mal que estáis haciendo a todos ellos, hoy no os detienen y no piensan en los momentos que tienen que tomar o quitarles a sus pueblos lo que necesitan, que es el mínimo sustento para vivir, hoy hay sólo egoísmo y sólo saben hablar, pero lamentablemente esas palabras quedan como flotando en el aire porque lo que prometen y juran no lo cumplen, asumen el poder dado por sus propios hermanos para tener un bienestar personal y para llevar a sus familiares y amigos a estar en un mundo de privilegio, pero hijos, no os olvidéis que nosotros todo lo vemos y todo lo que estáis haciendo os costará mucho cuando os toque pasar por el juicio final, allí no os servirán los cargos, allí sois todos iguales frente a la mirada de vuestro Padre, allí de nada os servirá todo lo que tengáis porque vosotros sabéis que al mundo llegáis desnudos y de él partiréis de la misma forma, pero aquellos que se entreguen a sus pueblos, que los acompañen, que vivan para tenderles la mano, que sean uno más entre ellos y que no traten de perjudicar sino de acompañar, y de esa forma ayudar continuamente a su pueblo y a todos aquellos que necesitan y viven dentro de la sencillez y la humildad, sí ganarán el Reino de los Cielos, porque pueden asumir la más alta jerarquía que vosotros impusieron en vuestro mundo pero eso no os ha cambiado vuestro amor por cada uno de vuestros hermanos y os sienten uno más de ellos, como debería ser. Hijo, esto también es para todos aquellos que están sentados en distintos lugares de mi Iglesia y de las demás religiones, tener cargos no quiere decir abandonar, y más aún como Pastores tienen que cuidar y contener a todas las criaturas, ayudarlos, darles y compartir con cada uno de ellos, y entregarse desde el alma, porque deberéis recordar que JESÚS, mi amado Hijo, siempre lo hizo y hasta dio su propia vida por todos vuestros hermanos. Yo os pido que salgáis a caminar, y en ese caminar despertéis de este inmenso sueño que en muchos casos se encuentra lleno de soberbia y de ambición y veáis la realidad de un mundo que se desintegra y sangra continuamente en terribles enfrentamientos, no sólo por guerras para obtener poder sino hoy veréis a miles de hijos e hijas que toman la vida de sus propios hermanos sólo por obtener dinero para comprar los alimentos o llevar a su hogar el sustento para sus hijos, y eso es pecado y todos vosotros los sabéis, pero también tenéis que saber, aquellos que se encuentran al frente de los rebaños, que si vosotros salieran de adentro de mis muros y recorrieran las calles verían cientos o miles de jóvenes que son llevados a la drogadicción, a vivir una vida tan alejada de los Sagrados Mandamientos y la muerte hoy es frecuente entre mis pequeños porque no le dan valor a nada, ni siquiera a su propia vida, porque lentamente se van apagando, hoy os enseñan a tener lo que quieren a costa de la vida de sus hermanos, hoy empuñan armas desde la inocencia porque muchos de ellos son muy pequeños y son inducidos a cometer todo acto de violencia para que los mayores puedan abusar de ellos mismos tomando lo que, en la inocencia o en la imprudencia porque muchos ni llegan a razonar, cometen frecuentemente. Hoy vuestro mundo es una inmensa selva donde nada se respeta y donde no respetáis a nadie, nada os detiene porque nada os importa y porque hoy mi amada Iglesia no está presente en muchos de esos lugares, hay muchos Hijos e Hijas predilectas que siguen el sendero de mi Hijo, pero también hay entre vosotros hijos míos, muchos, que sólo piensan cómo poder llegar a las más altas envestiduras y poder dentro de mi morada, y yo os pregunto a todos vosotros, de qué os servirá, yo os pregunto, vuestro juramento no es la entrega total a todos los que sufren, a todos los que padecen toda clase de torturas, de dolores, de odios y de injusticias, no podéis comprender que os tienen que unir para salvar al mundo porque sino os perderéis en una inmensa lucha, y esa lucha siempre ha de girar a través de lo mismo, del poder y de la ambición que vosotros los hombres habéis creado, nosotros, hijos míos, no necesitamos palacios reales, nosotros necesitamos que vengan a mi morada, que sea un lugar de encuentro dentro de la más grande sencillez y humildad, pero que en ella se encuentre el amor, la paz y la justicia, que os vengáis a encontrar no tan sólo con nosotros sino con quien tiene que cuidar del rebaño en nombre de mi Hijo y en mi morada puedan encontrarse contenidos y unidos por el amor y la palabra para guiarlos rumbo a un mundo de armonía y encuentro a través de los Sagrados Mandamientos y recibiendo el Cuerpo y la Sangre de mi Hijo recibiendo la luz del amor y de la paz. Hijo mío, haced que comprendan mis palabras, os hablo con la más pura sencillez y humildad y os hablo para que recapacitéis todos vosotros y os deis cuenta que no estáis cumpliendo con los  Sagrados Mandamientos, que abandonéis todos lujos y placeres y vivan en humildad como verdaderos misioneros del amor y os entreguéis a todo el Pueblo de CRISTO JESÚS. Despierten amados hijitos míos, y unan sus manos alrededor de todo el mundo y comiencen a rezar, os pido recen el Santo Rosario, ayunen y confiesen vuestros pecados, recibid a mi Hijo en el Sacramento del Altar y vivan en armonía, libertad y paz, sean verdaderos hijos de vuestro Padre y cumplan con los Mandamientos. Hijos míos, no vuelvan a caer nunca más en las garras del ángel desterrado, rompan sus ataduras, luchen en la defensa de mis muros y cuiden entre todos a aquellos Hijos predilectos e Hijas que son perseguidas en distintas partes del mundo, sean todos misioneros del amor y proclamen por toda la tierra la palabra, muy pronto mi Hijo volverá a caminar entre vosotros, tenéis que estar preparados para recibirlo, para seguir tras sus pasos y para vivir en armonía, amor y paz. Os amo pequeños míos, os amo. Amén.
SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.


02/01/2011                                                    15:00 Horas.

Dice Santa María:
Hijo mío, al comenzar una nueva era la labor es más y más grande para cada uno de vosotros porque tenéis que salir y comenzar a llevar la palabra con más frecuencia a todos aquellos que están alejados, hacer que cada una de las palabras ingresen en el corazón de vuestros hermanos y os ayudéis a que comprendan el amor de vuestro Padre y a través de Él el del Hijo y del Espíritu Santo, es la única forma que os llevará a la unidad, es la única forma que os enseñará el sendero de la luz y salvaréis las almas de muchos hermanos y hermanas vuestras que se encuentran tan alejadas de la vida eterna en el Reino de los Cielos, pero la culpa no la tienen ellos sino todos aquellos que os golpeáis el pecho pidiendo perdón pero atacáis sin piedad a aquellos que llegan hasta mi morada queriendo oír a través de muchos de mis Hijos predilectos una palabra que os haga comprender y os conduzca por el sendero que los lleva rumbo a mi amado CRISTO JESÚS, pero también muchas veces sois culpables aquellos que se encuentran en las distintas tareas de mi morada porque os pensáis que sois los únicos con derecho dentro de mis muros, pensáis que sois los únicos que pueden hablar, caminar y tomar decisiones, y cuando un hermano vuestro acude por necesidad de hablar con vuestro pastor vosotros toman decisiones por vuestra propia cuenta y ni siquiera les vais a decir a mi Hijo predilecto que hay un hermano o hermana vuestra que necesita de su presencia, de esa forma y por vuestras continuas peleas por ver quién se puede mostrar más adentro de mi morada es que lleva a muchos de mis pequeños a retirarse porque no comprendieron y no pueden comprender que mi morada es de todos en general y todos tienen el mismo derecho a leer y a ser fervientes trabajadores dentro de mis muros, y aún mucho más fervientes fuera de ellos porque allí se encuentra la más grande desolación, porque no os veo caminar yendo a ver porqué ese hermano que ha dejado de venir al encuentro con mi Hijo está faltando días y días, y de esa forma pasan los meses y os dejáis perder y muchas religiones que en los últimos tiempos hay entre vosotros con falsos profetas que se hacen llamar maestros sólo los confunden más y los llevan rumbo a la total oscuridad, sólo buscan obtener poder y bienestar personal para ellos y sus familias mientras vosotros se hunden más y más en la oscuridad y el dolor. Hoy ya no os podéis seguir quedando, tenéis que, si sois realmente cristianos, ir a buscar al gran rebaño, tenéis que salir a guiarlos junto a vuestros pastores, traerlos a mi morada y que comiencen con lo más esencial haciendo una profunda confesión y recibiendo a través del Sacramento del Altar el Cuerpo y la Sangre de mi Hijo consagrándose a Él, y a partir de ese instante siendo una luz que ha de iluminar el sendero para aquellos que se encuentran perdidos como ellos mismos lo estuvieron. Vosotros si queréis ser verdaderos hijos de vuestro Padre y fieles a mi morada entonces no os podéis quedar ahí quietos mientras mueren en el mundo millones de niños, mientras muchos de mis Hijos e Hijas predilectas son perseguidos y masacrados, mientras sigan haciendo crecer algunos gobernantes el odio y el rencor entre hermanos y os lleven a través de la mentira a una guerra que se ha de desatar muy pronto, si no se detienen toda Latinoamérica estará cubierta por fuego que descenderá desde el mismo cielo, pero ese fuego será despedido por vosotros sin piedad y sin pensar en el mal que estáis cometiendo, manchando vuestras manos de sangre, y os perderéis en la misma oscuridad. Por eso amados hijitos míos os llamo a la reflexión, los convoco a través de la palabra, de la oración del Santo Rosario, de la Coronilla, del ayuno diario, de la confesión, de venir a mi morada a recibir el Cuerpo de mi Hijo y ser un misionero de la palabra y de la Llama del Amor, difunde mis palabras, haced que el mundo lea y escuche a través de las voces de mis pequeños lo que os he venido a decir, hacedle comprender que si no se unen se han de perder todos en el mismo llanto y dolor, vosotros por callar y seguir quedando adentro de mis muros tranquilos, pensando que os salvaréis de todo sólo porque vienen y sólo porque confiesan vuestros pecados, pero tenéis que comprender que el amor a CRISTO JESÚS es mucho más que eso y Él os pide que salgáis todos unidos a buscar a sus hijos e hijas, quiere y desea que seáis verdaderos hijos y verdaderos hermanos, no podéis seguir perdiendo más tiempo, la nueva era ha comenzado con el comienzo de este año, ésta es la era del amor, de la esperanza y de la fe, en este nuevo tiempo comprenderán y aprenderán a vivir en unidad y en el amor y romperéis toda cadena que os ata al ángel desterrado y a las fuerzas del mal comenzando a caminar y a llevar ésta Llama que os he entregado a todos vosotros, aquellos que he elegido en los distintos continentes, aquellos hijos e hijas que hemos elegido para que seáis quienes reúnan, junto a vuestros pastores, al gran pueblo de CRISTO JESÚS, para que recapaciten, para que aprendan a vivir en la libertad, sí, amados hijitos, la libertad que mi Señor os entregó a todos al nacer, de esa forma tenéis que vivir siendo libres, pero dentro de esa libertad llevar la palabra, sentir adentro de vuestros corazones todo el amor de vuestro Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y cuidar de cada uno de mis pequeños. Muy pronto veréis en el cielo alinearse todos los planetas unidos a las estrellas y luceros marcando una estrella inmensa que la podréis ver en todo el mundo, esa es la señal que después de pasar un corto lapso mi Hijo volverá a caminar entre todos vosotros y tenéis que estar preparados para recibirlo tanto vosotros como vuestros pastores, y no sólo vosotros sino todos aquellos que se apartaron en distintas religiones. Os ruego y os pido la unidad de todos, os pido desde mi corazón de Madre de mi amada Iglesia y Madre de todos vosotros la unidad, el amor, la paz, la misericordia, la justicia, el entendimiento y que aprendáis a razonar y a comprender a vuestros hermanos y que no seáis necios y rompan vuestras ataduras y os unan en ésta batalla final, ésta batalla que será ganada a través de la unidad de los pueblos, en la oración, en la entrega y en el amor, porque el amor ha de derrotar a las fuerzas del mal y la oración las arrojará a la más inmensa oscuridad. Vivid en comunión con mi amado Hijo, Padre y Espíritu Santo y a su vez con vuestros pastores y todos vuestros hermanos y hermanas, siembren la tierra con la semilla del más puro y divino amor y vivid en libertad con un corazón puesto en la esperanza, construyendo un mundo de justicia y armonía, sigan los pasos tras mi Hijo, Él os ama, y escuchad sus palabras, dejaos llevar en sus brazos rumbo al encuentro con el Padre. Hijitos míos, no dejéis de oír mi voz, no dejéis de escuchar mis pedidos y vuelvan a caminar por el sendero del amor. Os amo, hijitos os amo. Amén.
SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Revelaciones Privadas a José Luis Belmonte - Argentina



01/12/2010 13:53 Horas.



Dice Santa María:


Hijitos míos, cuánto dolor, cuántas lágrimas hay en el rostro de muchos de mis pequeños, cuántos padecen fuertes dolores en sus cuerpos y están muy enfermos y mi corazón sufre y mis ojos lloran lágrimas junto a cada uno de sus hermanos, aquellos que están sufriendo en su propia carne el dolor de ese hermano que se encuentra postrado en una cama de una sala de un hospital, mientras observo a muchos que en vez de mirar el dolor reflejado en los rostros de mis pequeños, no sólo de quienes se encuentran enfermos sino también de los que no tienen un plato de comida, los que no tienen un trabajo, los que no poseen un techo, los que padecen frío y soledad, los que son castigados y perseguidos, ninguno de aquellos hermanos que se encuentran bien se acercan a acompañarlos, a consolarlos, a llevarles su amor y con su amor el amor que emana mi corazón de Madre, dónde están mis hijos que vienen a mi morada, dónde se encuentran aquellos que un día juraron y prometieron estar presentes en todo momento junto al hermano, a ese hijo que está sufriendo, dónde están todos aquellos que se encuentran en los distintos credos, qué pena siente mi corazón de Madre porque sólo veo ambición, sí, ambición de poder pero no amor, y un mundo sin amor jamás puede avanzar, un mundo sin amor, queridos hijos míos, está totalmente muerto porque el que no siente amor no puede ni ver la belleza de una flor, no puede comprender porque está sumergido en su propio ego, en su vanidad, en creerse un ser especial, superior en estos tiempos y no se pueden dar cuenta que en unos minutos ellos pueden estar en esa sala de un hospital padeciendo una enfermedad, y os pregunto, os gustaría que nadie esté junto a vosotros, que nadie os cobije u os alcance un vaso de agua, no llegan a vuestro encuentro trayendo la palabra, trayendo el Cuerpo Sacramentado de mi Hijo, qué os está pasando que ni pueden ver ni oír la voz del amor, dónde se encuentran vuestros sentimientos, dónde está el amor que mi Hijo os ha dejado, dónde estáis, hijitos míos, en este preciso momento, encerrados en vuestra propia vida de muchos lujos y placeres, placeres que un día os daréis cuenta que de nada os sirven, que sólo pierden vuestro tiempo, el tiempo de estar junto al que sufre, junto a aquel que necesita la palabra de aliento, cuánto dolor hay, hijos míos, adentro del pecho, un corazón que sangra, una daga clavada por ver lo alejados que muchos de vosotros estáis del amor supremo, de recibir a mi Hijo, de pedir perdón, de haberse entregado al ángel desterrado y a una vida fácil donde todo está permitido, donde vosotros mismos os mienten y saben que al final de ella caerán en la inmensa sombra sintiendo el dolor de no poder disfrutar de la vida eterna en el Reino de los Cielos. Os convoco a cada uno de vosotros, aquellos que están dormidos, detenidos en el tiempo, que vuelvan sus miradas a vuestros hermanos, que recordéis las palabras que están en el Evangelio, que seáis verdaderos hermanos e hijos de vuestro Padre y corred todos unidos a abrazar y acompañar a aquellos que hoy en distintos continentes tanto están sufriendo, yo os ruego hijitos míos, vuelvan al sendero, vuelvan al gran rebaño, al amor eterno, abrazad vuestras cruces y caminad todos unidos por este largo sendero bajo la luz divina del más grande amor eterno. Hijitos os ruego, vuelvan al gran rebaño, vuelvan a mi Iglesia, vuelvan al amor y confesad vuestros pecados liberando vuestros cuerpos, rompan todas las ataduras y luchen contra el ángel desterrado y las fuerzas del mal junto a las milicias celestiales, derrótenlo y hagan que caiga en su propia oscuridad liberando al mundo y que vuelva a reinar por los siglos de los siglos CRISTO JESÚS y su amor eterno. Amén.


SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.


01/12/2010 01:00 Horas.


Dice Santa María:


Mis amados hijos, cuánto tiempo tendrá que transcurrir para que os deis cuenta que todo se encuentra en su final, en un final que os llevará a todos a la inmensa noche de dolor y llantos, de miedo y de terror en muchos de vosotros porque pasaréis por momentos terribles de angustias y os perderéis en la inmensa oscuridad por todos los pecados cometidos, cuándo comprenderán que si no comienzan a cambiar, a vivir una nueva vida todo se perderá, y cuando os digo todo es todo lo que habita vuestro suelo, por qué no comprenden y os ponéis a leer lo que os digo a mis hijos en todos los continentes, por qué en vez de juzgarlos no os dais cuenta que en cada uno de ellos está la verdad, y a través de ellos los he venido a prevenir de lo que ocurrirá sobre vuestro mundo si no os arrepienten y os arrodillan frente a CRISTO JESÚS pidiéndole perdón por vuestros pecados, por qué en vez de injuriar a mi amada Iglesia, de perseguir a mis Hijos e Hijas predilectas no os ponéis a sembrar la semilla del amor y vienen a mi morada para ser perdonados, para recibir el Cuerpo Sacramentado de mi amado Hijo, para oír la palabra de los labios de vuestros pastores y comprender que tenéis que salir, que los tiempos se acortan, que el ángel desterrado y las fuerzas del mal avanzan cada día más y más sobre todos vosotros a través de nuevas religiones, a través de falsos ídolos, y vosotros, amados hijos, por qué no salen de mi morada y caminan como mi amado Hijo lo hizo junto a sus discípulos llevando la palabra y evangelizando a través del Corazón Inmaculado de mi amado Hijo. Id amados pequeños míos, caminad como Él lo hizo por todo lugar, puerta por puerta, llevad su palabra, formad a mis pequeños, que sepan de mi presencia en vuestro mundo y de mi eterno amor por todos ellos como hijos amados de mi corazón, no quiero verlos separados, no deseo verlos peleándose por ambición, por envidias y guardar adentro de vuestros corazones rencor y odios, no puede haber en vuestros cuerpos, y menos en el corazón de ninguno de mis pequeños, nada de lo que vosotros fomentan y cada día hacen crecer más y más, todo lo contrario, tenéis que hacer brillar la luz divina del amor y ser puros de corazón y de alma, tenéis que venir a mi encuentro, al encuentro con vuestros pastores y salir a sembrar por el mundo la semilla a través de la palabra y poneos todos unidos en el gran rebaño, en el rebaño que serán los que cuiden de mi Iglesia, de mi templo, de vuestro templo, donde tenéis que estar todos unidos en el amor, la misericordia y la paz, construyan un mundo de fe y de esperanza, y en esa esperanza depositen todas vuestras fuerzas para que la luz del amor descienda sobre todas mis criaturas con más y más fuerza con infinito amor, no quiero verlos sufrir amados hijitos, no deseo verlos ir a una guerra donde os quitaréis la vida unos a otros y se derramará la sangre de muchos de mis pequeños, haced florecer la rosa más hermosa sobre todo el mundo, la rosa que esparza su aroma y os entregue la paz, no tan sólo a vuestros corazones sino a toda la tierra, y encontréis el camino, el camino del amor, el sendero de la luz, aquel que os llevará junto a mi amado Hijo y Él os tomará de vuestras manos y os guiará junto al Padre, y el Espíritu Santo descenderá inundando vuestros corazones con la luz divina del amor. Amados hijitos os amamos, os ruego y os pido la unidad de todos vosotros, la unidad de todas las religiones, que os sentéis a hablar, y os ruego que vengáis a mi morada a encontrarse a través de la unidad y la oración con CRISTO JESÚS y abrazad mi morada con todas vuestras fuerzas y que sea por los siglos de los siglos amados hijos míos. Amén.


SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.




La Voz de Santa María - Revelaciones Divinas