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jueves, 14 de abril de 2016

Mzo 01_16 Vuestra alma está impregnada de Mi Esencia Divina, que es el Amor.


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Rosario vespertino

Temas:

  • Qué tristeza Me da, Mis pequeños, saber que, a la gran mayoría de vosotros, no os interesa abrir las Sagradas Escrituras, para conocer más de lo que Yo os he dejado y que el Conocimiento de Mis Enseñanzas, os van a llevar a la perfección.
  • ¡Me hacéis sufrir tanto, Mis pequeños!, por vuestro desamor, por vuestras traiciones, por vuestra falta de Sabiduría, por eso he de adelantar esta Purificación, para terminar este tiempo de gran maldad de satanás y empezar una nueva oportunidad para las almas buenas, para las almas que han buscado santidad en la perfección de sus actos.
  • La Justicia se irá incrementando, Yo tengo derecho a Mi Justa Justicia, aunque a muchos de vosotros no os guste esta palabra y, de hecho, no debiera de existir, Mis pequeños, si vivierais en el Amor.
  • Nuevamente os pido, como Mi Hijo os lo pidió, ser como niños, pero ser verdaderos niños y, primeramente, como os dije, obedientes y deseosos de agradar a vuestro Padre, que Soy Yo.
  • Al entender esto, Mis pequeños, tras de esta explicación que os doy, reparad vuestro pasado y empezad una nueva vida en la perfección y viviendo para allanar el camino de vuestros hermanos a través de una vida de ejemplo.


Mensaje de Dios Padre a J. V.


Primer Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: Qué tristeza Me da, Mis pequeños, saber que, a la gran mayoría de vosotros, no os interesa abrir las Sagradas Escrituras, para conocer más de lo que Yo os he dejado y que el Conocimiento de Mis Enseñanzas, os van a llevar a la perfección.

Hijitos Míos, en las Escrituras, tenéis que, estos cielos y estas tierras pasarán pero, Mis Palabras, nunca pasarán. Mis Palabras son eternas, Mis Palabras son de Amor, de Sabiduría, de Esperanza y,  en Mis Palabras, con el Conocimiento que se os ha dado desde antiguo, tenéis Mi Sabiduría Divina y el hombre debiera estar feliz por ello.

¡Cuántas veces no estáis buscando cosas misteriosas!, o cosas diferentes a lo que sabéis, porque queréis conocer más y son cosas de hombres. Os gustan, os interesan y eso es bueno, porque vosotros también tenéis que buscar vuestro conocimiento intelectual, si buscáis lo bueno, no lo misterioso, no lo satánico, en donde os engaña satanás y os desvía.

Cuando buscáis cosas nuevas para aprender algo que os interesa, os va a llevar a crecer culturalmente para ayudar a vuestros hermanos y os gusta eso, pero, Mis pequeños, conocer la Sabiduría Divina, os debiera alegrar inmensamente, es la Sabiduría de todo un Dios, que os ha dejado, para que vosotros crecierais, compartierais y os prepararais para el paso de la Tierra al Reino de los Cielos.

Pero, qué tristeza Me da, Mis pequeños, saber que, a la gran mayoría de vosotros, no os interesa abrir las Sagradas Escrituras, para conocer más de lo que Yo os he dejado y que el Conocimiento de Mis Enseñanzas, os van a llevar a la perfección, os van a llevar a que Me entendáis a Mí, como vuestro Padre, vuestro Dios, vuestro Creador, vuestro Salvador y, de esta forma, aprender a agradecerMe y amarMe más; que vosotros no podéis amar a alguien si no le conocéis, pero, no os interesa saber de Mí, no os interesa crecer en Sabiduría Divina, que, como os dije, esto os llevaría a la perfección.

Mis pequeños, en el Reino se vive la Perfección y vosotros, en cierta forma, estáis obligados a conocer de todo esto, porque sois Mis hijos y si Yo os voy a pedir perfección en el Reino de los Cielos, si tuvierais el interés, abriríais las Sagradas Escrituras, más  continuamente, para aprender de lo que Yo os he dejado ahí, que, esto a la vez, os llevaría a una fraternidad, no solamente Mundial, sino Universal y, al estar produciendo amor entre hermanos, el mal se acabaría.

Tenéis el Tesoro más grande, que son las Sagradas Escrituras entre vosotros. El Libro Perfecto, el único Libro, de entre los millones de libros que existen, éste es el Libro que os debiera interesar para perfeccionaros y no lo hacéis.

Meditad todo esto, Mis pequeños y, sobre todo, por lo que os dije: que en el Reino de los
Cielos, se vive, se habla, se goza, lo que viene en el Libro Sagrado y lo tenéis al alcance de vuestra mano, desde ahora, en la Tierra, con vosotros y no lo aprovecháis. De esto también seréis juzgados, por haber desaprovechado el gran tesoro que teníais y que Yo os dejé desde antiguo para vuestra perfección y no lo tomasteis.

Ciertamente, el no estar preparados para el Reino de los Cielos con el Conocimiento Divino, os lleva a más tiempo de purificación en el Purgatorio.

Vosotros escogéis, aprender con gusto y con amor desde ahora, o tendréis que pasar más tiempo de preparación y purificación en el Purgatorio, para poder entrar al Reino de los Cielos.

Yo no Soy un Dios difícil, no Soy un Padre que os esté exigiendo lo que debéis hacer, os pido que hagáis las cosas porque esto es lo que os conviene, pero vosotros escogéis. Meditad, meditad Mis Palabras y ponedlas en práctica.
Gracias, Mis pequeños.

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: ¡Me hacéis sufrir tanto, Mis pequeños!, por vuestro desamor, por vuestras traiciones, por vuestra falta de Sabiduría, por eso he de adelantar esta Purificación, para terminar este tiempo de gran maldad de satanás y empezar una nueva oportunidad para las almas buenas, para las almas que han buscado santidad en la perfección de sus actos.

Hijitos Míos, qué difícil se os hace hacer vida de amor. Si estuvierais más conscientes de vuestro Juicio y de la vida eterna, que puede ser para Bien o para mal, de vuestra alma, pondríais un poco más de cuidado en cómo lleváis vuestra vida en la Tierra.

Vida de amor, es una vida de ejemplo, Mis pequeños. Se os dio el don de la vida para ser ejemplo ante vuestros hermanos. El Pecado afectó todo lo creado, todo el Universo fue afectado por el Pecado Original y vuestra misión es reparar, es mejorar todo lo que la maldad destruyó.

Estad conscientes de esto que os voy a decir: Yo, vuestro Dios, el Perfecto, vuestro Padre, os doy el don de la vida para que bajéis a la Tierra a que compartáis el Bien que viene de Mí. El Bien está en vuestra alma, vuestra alma está impregnada de Mi Esencia Divina, que es el Amor, vuestra misión en la Tierra es simple: es amar.

Bajáis a la Tierra y, ¿cuántos de vosotros, realmente bajáis a amar? Hay dos opciones, amar u odiar. Hacer crecer vuestra alma o destruirla con la maldad de satanás. Vuestra función es la más sencilla, es una función Divina, una tarea Divina que os va a dar inmensidad de gozo y de regalos cuando regreséis al Reino de los Cielos, pero, durante vuestra vida en la Tierra, si estáis llevando a cabo vuestra misión correctamente, que es amando a vuestros hermanos y mejorando todo aquello que está caído en el pecado, para llevarlo nuevamente a la Gracia, ya desde vuestra vida en la Tierra vais recibiendo Mis Cuidados, Mis Bendiciones, Mis Gracias, Mi Vida espiritual a través de Mi Santo Espíritu.

El estar Conmigo, Mis pequeños, os va a asegurar una vida de muchos cuidados, ciertamente, también de ataques de satanás, porque él sabe cuándo Yo estoy cuidando y consintiendo a las almas que están tomando su misión correctamente, con amor y, sobre todo, con cariño, pero siempre seréis cuidados por Mí si estáis haciendo lo correcto. Tenéis todo cuando estáis Conmigo y os vuelvo a preguntar ¿cuántos de vosotros, realmente, estáis haciendo lo correcto, que es amando, transmitiendo amor, reparando todo aquello que está afectado por el pecado, otra vez a niveles de Amor? Pocas, muy pocas almas tratan de llevar a cabo esta tarea, que es la que os enseñó Mi Hijo: amar, reparar, unir en el amor, perdonar, saber perdonar al que ha hecho el mal.

Mis pequeños, el Amor lo es todo, es Mi Esencia, Mi Esencia Divina; fuisteis creados en Mi Esencia Divina y vuestra finalidad eterna, es vivir en Mi Esencia Divina. Son tantas y tantas las almas que se condenan porque no quieren amar. Despreciáis el dolor, despreciáis la maldad, la atacáis, pero en buena parte, toda vuestra vida, la compartís con satanás.

Me duele mucho, Mis pequeños, hablaros de esto. Me pertenecéis, pero vosotros escogéis libremente vivir con el enemigo o, desgraciadamente, morir también con él, para condenaros eternamente.

¡Me hacéis sufrir tanto, Mis pequeños!, por vuestro desamor, por vuestras traiciones, por vuestra falta de Sabiduría, por eso he de adelantar esta Purificación, para terminar este tiempo de gran maldad de satanás y empezar una nueva oportunidad para las almas buenas, para las almas que han buscado santidad en la perfección de sus actos. Es una oportunidad que le daré a las almas escogidas de este tiempo, para que levanten a una buena cantidad de almas del Universo entero. Ellas saben reparar, saben amarMe, saben agradecerMe, saben humillarse, saben darse como Mi Hijo se dio en obediencia para salvaros.

Este será un tiempo de Amor, de mucho Amor, en el que estas almas escogidas estarán ante Mí, como lo están los Santos Ángeles en el Reino de los Cielos, totalmente a Mi servicio, con un deseo grande de agradarMe, de amarMe, de servirMe. Soy vuestro Rey, Soy vuestro Dios, Soy vuestro Padre, ¿acaso no Me merezco lo mejor, cuando Yo os he dado lo mejor que cada uno de vosotros tenéis?
Gracias, Mis pequeños.

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: La Justicia se irá incrementando, Yo tengo derecho a Mi Justa Justicia, aunque a muchos de vosotros no os guste esta palabra y, de hecho, no debiera de existir, Mis pequeños, si vivierais en el Amor.

Hijitos Míos, aunque ya hace tiempo os dije que estáis viviendo tiempos de Justicia, Mi Misericordia, ciertamente, no termina porque es un acto de Amor y Yo Soy Todo Amor. La Misericordia ya está entre vosotros y la Justicia también.

La Justicia se irá incrementando, Yo tengo derecho a Mi Justa Justicia, aunque a muchos de vosotros no os guste esta palabra y, de hecho, no debiera de existir, Mis pequeños, si vivierais en el Amor.

A la Justicia, le temen los que han vivido en el mal, los que Me han traicionado, los que han traicionado el amor de sus hermanos, los que han vivido para hacer el mal, para aprovecharse de sus hermanos para eliminarlos, ellos son los que temen a Mi Justa Justicia.

En cambio, las almas que tratan de vivir en el Amor, en ellos vive Mi Misericordia, no le temen a Mi Justicia, porque, además, saben que tengo derecho a ella, pero que no les va a tocar a ellos, porque Mi Justicia, prácticamente no toca a aquellas almas que han vivido en amor.

¡Cuántas almas ahora temen a Mi Justa Justicia, se han aprovechado de los tiempos de amor! Han vivido en el pecado, han causado mucho daño a Mi Sacratísimo Corazón y a sus hermanos, pero, ahora, ya os alcanzó el tiempo, estáis ya viviendo el final del final de los tiempos y Mi Justicia está a las puertas. Estas almas malas, la intuyen, tiemblan, saben que ya les llegó su momento. Que teman, ciertamente, porque no tuvieron temor de Dios cuando hacían el mal, cuando no veían por el bien de sus hermanos, cuando se aprovechaban del prójimo. Vivieron en la maldad de satanás y así como él fue juzgado y eliminado del Reino de los Cielos, todas estas almas que han vivido en el mal, intuyen su futuro eterno. Es tanta su maldad, pero también su soberbia, como la de satanás, que les impide hasta arrepentirse.

El mal corroe el alma, destruye los buenos sentimientos, no es tierra fértil para el amor, así que, al momento en que estas almas se quieren arrepentir, no saben hacerlo, a muchas, ni les interesa o sienten que Mi Justicia no vendrá, inventan tantas cosas para tratar de quitarse una realidad de encima y eso hace que queden más desprotegidas para el momento de la realidad, en la cual Me Presentaré y tomaré cuentas de sus actos.

Me disgusta tanto ver estas almas, Mis pequeños, son Mis hijos, pero, en muchas de ellas, ya no quedan residuos de amor. Almas que eliminaron, prácticamente, todo el amor que pudieron haber tenido y prefirieron vivir en la maldad para llenarse solamente de bienes de la Tierra, que las van a llevar a un mal eterno, a un castigo justo, porque escogieron un mal camino y no se arrepintieron del mal que hicieron a sus hermanos, pero que, primeramente Me lo hicieron a Mí, al darle la espalda a Mi Amor.

Cuánto Me duelen estas almas, porque vuestra alma es parte de Mí, almas que en lugar de tomar y seguir la Esencia Divina, la eliminan a toda costa, a partir de actos malos, pecaminosos, traicioneros, que continuamente hacen.

¡Cuánto Dolor! y tened entendido, Mis pequeños, que Yo no Me alegro de enviar a un alma al fuego eterno. Amo a todas las almas y Me duele la condenación de aquellas que se pierden eternamente, aún a pesar de sus graves pecados, de la maldad que dejaron entrar en su corazón, nunca, nunca Me alegraré, aunque se lo merezca, a que se pierda eternamente un alma.

Vosotros todavía no comprendéis lo que es Mi Amor Divino, el Verdadero Amor, que, aún vosotros no conocéis, porque estáis afectados por el Pecado Original. Llegará el tiempo en que comprendáis Mi Amor y es cuando entenderéis Mi Dolor, las lágrimas de Mi Hijo, el sufrimiento de Su Pasión por la salvación de todos vosotros, pero más, por el Dolor de haberse dado por todas las almas y no se iban a salvar muchas, porque prefirieron o iban a preferir vivir en el mal.

Reparad, Mis pequeños, por el Dolor que tantas almas Me causan y aún vosotros mismos, que Me causáis con vuestros pecados, aunque no sean tan graves, como los de aquellos que se condenan eternamente. AmadMe, reparad, llevadMe en vuestro corazón y llorad Conmigo el Dolor que Me provocan estas almas que se condenan eternamente.
Gracias, Mis pequeños.

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: Nuevamente os pido, como Mi Hijo os lo pidió, ser como niños, pero ser verdaderos niños y, primeramente, como os dije, obedientes y deseosos de agradar a vuestro Padre, que Soy Yo.

Hijitos Míos, ser como niños no es solamente una actitud, es una forma de vida. Sois niños, porque sois Mis hijos y de ahí parten todas vuestras obligaciones; hijos Míos, seréis siempre. Ser niños es la forma de vida que debéis llevar ante Mí, principalmente en la obediencia.

Los niños, desde pequeños, son educados, son guiados, son llevados a la perfección a donde cada familia los quiere llevar. Yo quiero la perfección de todas las perfecciones, porque no solamente fuisteis creados para convivir entre los hombres, fuisteis creados para convivir con toda la Creación, visible e invisible, que ésta incluye el Reino de los Cielos, a donde tarde o temprano llegaréis.

Mis pequeños, sois niños y debéis vivir así como niños, obedeciendo, primeramente, lo que Yo os pido, los Mandamientos, que estos os llevan a la perfección de vuestros actos. Los Mandamientos se os dieron por causa del pecado, el hombre no estaba programado para vivir en el error y en el pecado, estabais llamados, desde el Principio, a la perfección, porque si Yo Soy vuestro Dios y Soy el Perfecto, todas Mis Obras son Perfectas.

El hombre, escogió seguir a satanás y, éste, os llevó a la imperfección, que es el pecado. La desobediencia es una de las principales causas de que un niño vaya por mal camino, los hijos desobedientes, siempre acaban mal. Los padres aman a los hijos y siempre buscan lo mejor para ellos.

Os repito, vosotros no necesitabais los Mandamientos, vuestros Primeros Padres no los necesitaron. En el Amor, en la perfección, se vive totalmente en obediencia a Mí, en total sumisión, pero no en una sumisión esclavizante, sino en una sumisión en donde se sabe que el Padre va a buscar lo mejor para el hijo y si le pide algo o se lo ordena, de ahí siempre surgirá un bien, pero un bien que lo va a exaltar, que lo va a ser mejor y nunca para esclavizarlo ni disminuirlo.

Sois Mis hijos, Soy vuestro Dios, no habéis meditado ésta categoría espiritual que cada uno de vosotros tenéis, en la que fuisteis Creados. No sois creaturas o cosas, fuisteis creados a Imagen y Semejanza Mía. Vosotros no meditáis las grandes Bendiciones que recibís con vuestra creación. El don de la vida, es algo grande, en lo que tampoco meditáis.

Os he dado la tarea inmensa de servirMe; los Ángeles, en el Cielo, se alegran inmensamente en el servirMe y vosotros, ni siquiera meditáis en ello.

Postrados debierais estar en agradecimiento de tantas y tantas Bendiciones que recibís de Mí y no lo hacéis. Tenéis un corazón muy duro. PedidMe que os quite el velo que os evita conocer esta realidad Divina, para que os deis cuenta cómo os he amado, desde que fuisteis Creados y qué poco Me habéis pagado.

Si fuerais como niños, lo pediríais de inmediato, el niño siempre está alegre, busca saber más, busca amar, agradar. La presencia del niño, alegra, ayuda a que el ambiente en una familia cambie, cuando son niños buenos, cuando son niños obedientes y sanos, espiritualmente hablando.

Nuevamente os pido, como Mi Hijo os lo pidió, ser como niños, pero ser verdaderos niños y, primeramente, como os dije, obedientes y deseosos de agradar a vuestro Padre, que Soy Yo.
Gracias, Mis pequeños.

Quinto MisterioHabla Dios Padre.
Sobre: Al entender esto, Mis pequeños, tras de esta explicación que os doy, reparad vuestro pasado y empezad una nueva vida en la perfección y viviendo para allanar el camino de vuestros hermanos a través de una vida de ejemplo.

Hijitos Míos, Yo no os di el don de la vida para que vinierais a la Tierra a poner piedras en el camino de vuestros hermanos, sino para allanarles su camino y llevarlos a la salvación.
Cada uno de vosotros tiene un tiempo de vida y este tiempo de vida, va a afectar a las almas que vivan en vuestro propio tiempo. Ciertamente, vuestra oración, también, puede ayudar a almas pasadas y futuras, pero, principalmente, estoy hablando del ejemplo que daréis y con las almas con las que vosotros compartiréis vuestra vida en el tiempo que os permitiré u os he permitido vivir.

La principal afectación a las almas, con las que vosotros convivís, es causada con vuestro ejemplo. Cuántas veces, distraídamente o a propósito, hacéis o decís cosas desde que sois pequeños, cuando ya tenéis uso de razón, porque ya habéis convivido con hermanitos vuestros o amiguitos de la escuela o compañeros de los cuales aprendéis de algunos, cosas buenas, de otros, cosas malas.

Desde pequeñitos vais afectando almas, no os dais cuenta y desde ahí empieza a actuar Mi Justa Justicia. Para muchos, en este momento, brincaréis de la silla y diréis que no os dabais cuenta de lo que hacíais y, por eso os dije, cuando ya tenéis uso de razón, cuando ya os dais cuenta del mal que hacéis o del bien con el que ayudáis. Y, así, vais creciendo, Mis pequeños, por un lado, dejando estela de buenas cosas que hacéis, que decís o de vuestras oraciones, que ésas, las escucho Yo, las tomo en cuenta y las aplico, pero, también, vais afectando muchas almas con vuestras malas decisiones, con vuestras críticas, con vuestra maldad interior, vuestros malos deseos, blasfemias, maldiciones, malos tratos, robos, tantas, tantas imperfecciones a donde os ha llevado satanás y vosotros, aceptando estas malas acciones en vuestra alma, afectando, así, a vuestros hermanos con ellas.

Cuántas miles y miles de malas acciones habéis cometido a lo largo de vuestra existencia. Pecáis muchísimas veces al día, con pecados, que podéis decir que son veniales, pero ya dañaron a vuestra alma, ya afectaron, ya merecen un castigo y una pena. Y así van pasando los días de vuestra vida y, si pudierais ver cómo se van amontonando todas estas acciones negativas en vuestro ser, en vuestra alma, para vuestro Juicio, entraríais en horror y quizá hasta en pánico, porque si os estoy diciendo que vais a ser juzgados por ello, vuestras buenas obras no alcanzarían para borrar tantos pecados que cometéis y, es una realidad, Mis pequeños. El hombre comete más maldad que bondad durante su vida, muy pocas son las almas que viven realmente sirviendo a sus hermanos para allanarles la vida y ayudarles en su salvación eterna. Preferís criticar que hacer el bien, por poneros un ejemplo.

Y así es toda vuestra vida, Mis pequeños, en lugar de tratar de buscar vuestra perfección, para perfeccionar a vuestros hermanos, al contrario, entra la crítica, la envidia, la maldad, el error y no deseáis el bien como debierais desearle a vuestros hermanos, sale más maldad de vuestra boca, de vuestros pensamientos, de vuestro corazón, que el bien que debierais vivir y desear.

Por eso os insisto tanto en las Virtudes, en los Sacramentos, en el arrepentimiento. Como os he dicho, prácticamente, no hay alma que muera y pueda entrar directamente al Reino de los Cielos, salvo en casos especiales, que ya conocéis, pero en muertes naturales, normales, es prácticamente imposible, por tantos errores, maldades, pecados que traéis arrastrando de años y años.

Procurad que cuando os vayáis a confesar ante un ministro Mío, vuestro arrepentimiento sea profundo, verdadero y con un deseo de cambio total.Ciertamente contáis con Mi Misericordia, pero necesito vuestro arrepentimiento.

Al entender esto, Mis pequeños, tras de esta explicación que os doy, reparad vuestro pasado y empezad una nueva vida en la perfección y viviendo para allanar el camino de vuestros hermanos a través de una vida de ejemplo, de intercesión, de ayuda y esto es, mostrándoles cómo se debe vivir y para esto, Mi Hijo os lo enseñó; sed los Cristos que Yo quiero que seáis en estos tiempos, para allanar el camino de vuestros hermanos para su salvación eterna.
Gracias, Mis pequeños.

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