lunes, 20 de enero de 2014

Ene 09_14 Mis Leyes son eternas y no deben ser modificadas por NINGÚN hombre.

Ene 09_14 Mis Leyes son eternas y no deben ser modificadas por NINGÚN hombre.ImprimirE-Mail
Rosario vespertino
Temas:
  • Ahora vosotros también sufriréis, sufriréis porque se os tratará de quitar a vuestro Dios, pondrán en duda Mi Divinidad, harán a un lado Mi Amor, Seré un Simple Hombre ante muchos ojos.
  • Lo que Mi Hijo os dio, no es obsoleto, lo que Mi Hijo os dio, es lo que escuchó de Mí, vuestro Padre, Mis Leyes son eternas y no deben ser modificadas por ningún hombre.
  • Dejaos, cada uno de vosotros, ser instrumentos de Mi Amor, dejadMe que Yo os tome y que Yo haga grandes maravillas a través de vosotros.
  • Satanás no quiere que vosotros os salvéis y que regreséis al Reino de los Cielos, triunfantes, él perdió ésa Gracia y él luchará fuertemente para destruiros, su maldad es absoluta.
  • Un alma pecadora que cambia hacia el bien, se vuelve un alma poderosa en la oración y en su donación total a Nuestro Dios, ayudadles a que sean de ésas almas donadas y amantes de Nuestro Dios.


Mensaje de Dios Padre, Nuestro Señor Jesucristo y La Santísima Virgen María a J. V.

Primer Misterio.  Habla Nuestro Señor Jesucristo.
Sobre: Ahora vosotros también sufriréis, sufriréis porque se os tratará de quitar a vuestro Dios, pondrán en duda Mi Divinidad, harán a un lado Mi Amor, Seré un Simple Hombre ante muchos ojos.
Hijitos Míos, prepárense para grandes pruebas que tendréis, son pruebas que afectarán a los que Me aman, porque, a muchos de vuestros  hermanos que no Me aman, las tomarán sin importancia. Vosotros, los que estáis ya en Mi Corazón, conocéis Mi Amor, conocéis Mis  Sentimientos de Dios, de Padre, de Amigo.
Así, como eran Mis apóstoles, en aquél tiempo, ahora sois vosotros los que Me entendéis, porque habéis estado Conmigo ya por mucho tiempo y conocéis cómo actúa vuestro Salvador, cómo siente vuestro Salvador, cómo llora vuestro Salvador, cómo ama vuestro Salvador.
Para muchos, sigo siendo el Dios Desconocido. Para muchos, no les importa el que Yo haya venido a salvarles, a abrir las Puertas del Cielo que estaban cerradas, no les interesa Mi Vida Activa, en donde les enseñé a vivir de acuerdo a lo que se vive en el Cielo, a vivir el Amor que se vive en el Cielo.
Mis pequeños, vosotros estáis dentro de Mi Corazón y sufrís cuando escucháis o veis cosas que no van de acuerdo a lo que Yo os enseñé y, por eso, sufriréis, porque Me amáis.
Muchos hermanos vuestros Me rechazan, muchos hermanos vuestros Me atacan, muchos hermanos vuestros no quieren saber nada sobre Mí. Todo esto Me duele, Mis pequeños, porque Soy vuestro Dios, no entendéis todavía lo que es vuestra posición de creaturas y lo que es Mi posición de Dios, por eso, os creéis a veces, superior a Mí, que podéis hacer lo que queráis Conmigo, la soberbia, os ha nublado la mente y el corazón.
Buscáis por muchos otros lados cosas en qué creer y qué seguir, cuando Yo, vuestro Dios, Soy el Único que tiene la Verdad Absoluta, porque Soy vuestro Creador, Soy vuestro Salvador, Soy la Vida de vuestra alma y Soy la Vida de cuanto existe.
Por eso, Mis pequeños, os pido lo mismo que les pedí a Mis apóstoles, momentos antes de que fuera Yo entregado a los soldados: uníos Conmigo en la oración, acompañadMe, Mis pequeños, en la oración, os lo pido Mis pequeños, porque, ciertamente, no Me veis, pero sabéis que Existo, sabéis que estoy en vuestro corazón y vosotros estáis en el Mío.
Se volverá a dar el sufrimiento, pero ahora vosotros también sufriréis, sufriréis porque se os tratará de quitar a vuestro Dios, pondrán en duda Mi Divinidad, harán a un lado Mi Amor, Seré un Simple Hombre ante muchos ojos, ya no seré el Dios que debo ser ante todos vosotros.
Os amo, Mis pequeños, porque vosotros Me amáis. AcompañadMe, para que no Me sienta Solo, sufrid Conmigo y eso Me alegrará.
Os bendigo, Mis pequeños, bendigo a los vuestros y sonreíd, sonreíd, Mis pequeños, porque estáis en Mi Corazón.
Gracias, Mis pequeños.
Segundo Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: Lo que Mi Hijo os dio, no es obsoleto, lo que Mi Hijo os dio, es lo que escuchó de Mí, vuestro Padre, Mis Leyes son eternas y no deben ser modificadas por ningún hombre.
Hijitos Míos, os he venido pidiendo por mucho tiempo, por años, que Me pidáis el Discernimiento Santo, a algunos os lo he dado ya, pero ahora debéis agudizarlo y, pedidMe también.
Mis pequeños, satanás es muy astuto, él os puede engañar muy fácilmente con un manipuleo de palabras y vosotros, escuchando cosas agradables, podréis aceptar pensamientos que son contrarios a Mis Leyes, a Mis Enseñanzas, tened cuidado con lo que dejáis entrar en vuestra mente y en vuestro corazón.
Lo que Mi Hijo os dio, no es obsoleto, lo que Mi Hijo os dio, es lo que escuchó de Mí, vuestro Padre, Mis Leyes son eternas y no deben ser modificadas por ningún hombre.
Vuestra naturaleza está caída por el Pecado y eso debéis entenderlo, Mis pequeños, no podéis acomodar Mis Leyes a vuestros gustos. Vuestra naturaleza caída siempre os va a llevar hacia el pecado, hacia el mal, sólo aquellos que se acercan a Mí, que buscan y, porque Me piden Mi Sabiduría Santa os la concedo, para que podáis daros cuenta en dónde están los errores que satanás os envía a través de personajes célebres en vuestro mundo. Yo estoy por encima de cualquier ser humano, aquellos que Me sigan, deben mantenerse bajo Mis Leyes, Mis Mandatos. Se deben de nutrir con los Sacramentos que os he dejado. Debéis tomar el Ejemplo de Mi Hijo, que para eso os lo envié, para que vierais en Él, a Quién debíais seguir y, así, a pesar de vuestra naturaleza, afectada por el pecado, pudierais tener un Ejemplo Santo por Quién vivir y para que vosotros os pudierais santificar en Su seguimiento.
Todo aquél que enseñe cosas diferentes a lo que se os ha dado en el Antiguo Testamento, o en el Nuevo Testamento, no vienen de Mí y ahí es donde entra el Discernimiento Santo.
Tened cuidado pues, Mis pequeños, por eso, habrá mucha diversidad de opiniones, pero vosotros, siguiendo las Mías, estaréis siempre en el camino de la Verdad.
Orad por vuestros hermanos que os quieren engañar, para que Mi Santo Espíritu los haga regresar al buen camino.
Gracias, Mis pequeños.
Tercer MisterioHabla Nuestro Señor Jesucristo.
Sobre: Dejaos, cada uno de vosotros, ser instrumentos de Mi Amor, dejadMe que Yo os tome y que Yo haga grandes maravillas a través de vosotros.
Hijitos Míos, no os imagináis las multitudes de hermanos vuestros que están atrapados en las garras de satanás. Ciertamente, a vosotros os he escogido, os apoyo, os llevo, os cuido, os amo, porque a pesar de las adversidades del mundo, de vuestra problemática particular, vosotros seguís adelante, habéis escogido la mejor parte, como María.
Pero hay tantos hermanos vuestros que, a pesar de que tuvieron la oportunidad de escogerMe, no lo hicieron y, tampoco, tienen deseos de buscarMe para estar Conmigo y entrar en Mi Voluntad.
Tenéis que estar conscientes, Mis pequeños, de que, aunque, vosotros vinisteis a la Tierra a servirMe, sois creaturitas, muy pequeñas, sois Mis nadas, sois piedrecitas en el camino, pero, cuando vosotros estáis Conmigo, vuestro ser se llena de Mi Amor y Yo no puedo rechazar Mi Amor cuando lo veo en otros. Por eso sois Mis consentidos, pero no por eso vosotros os debéis sentir mejor que los demás, ciertamente, respondisteis a Mi Llamado, pero hay muchos hermanos vuestros, que, por innumerables causas, no están Conmigo ni quieren estar Conmigo.
Cuando vosotros tenéis algo bello, algo que os gusta, lo presumís o lo compartís a vuestros hermanos, porque os gusta mucho. Vosotros que estáis llenos de Mí, ¿acaso no tenéis el deseo de compartirMe con vuestros hermanos? Soy mejor que cualquier regalo o cualquier cosa que pueda haber en la Tierra, ¡Soy el Gran Tesoro! ¿Por qué no Me compartís a vuestros hermanos? ¿Por qué no Me lleváis a ellos y les enseñáis de lo que está lleno vuestro corazón y el porqué estáis alegres, continuamente, a pesar de que todo  alrededor es negativo?
Vosotros, orgullosos debierais estar de poseerMe. Ciertamente caéis, no por el hecho de tenerMe, estáis exentos de pecar, os he dicho que vuestra naturaleza es débil y seguiréis cayendo, hasta que seáis tomados de regreso para el Reino de los Cielos pero, mientras tanto, Mis pequeños, seguís cayendo y eso os sirve, también, para que os deis cuenta de que necesitáis de Mí en todo momento y, sobre todo, para que no caigáis en soberbia, creyéndoos superiores a vuestros hermanos.
Sois igual que ellos, pero vosotros disteis vuestro fíat y estáis Conmigo y os cuido, os levanto y os ayudo para que vuestro amor se potencialice y podáis darLo a vuestros hermanos, para que no os quedéis vosotros con el Gran Regalo, sino que Lo compartáis.
Por tenerMe, Mis pequeños, tenéis la gran Misión, de compartirMe. Estos son los tiempos en que deberéis dar a vuestros hermanos el ejemplo, como verdaderos apóstoles, que sois, de éstos tiempos.
Teméis, como temieron Mis primeros apóstoles, al sentir el peso de su obligación, Yo nada más quiero vuestro fíat, nuevamente, y Mi Santo Espíritu os dará lo que necesitaréis para los tiempos venideros, para que seáis el ejemplo santo que Yo quiero que seáis ante vuestros hermanos. No os atemoricéis, no os imaginéis cosas que no existen, sois Míos, Yo consiento a los Míos, dejadMe a Mí, vuestro Dios, que Me realice a través de vosotros, que Me vean vuestros hermanos a través de vuestras palabras, de vuestros actos, del amor que salga de vosotros.
Trabajaremos unidos, Mis pequeños, apoyaos siempre en Mí, vuestro Dios, y juntos trabajaremos para levantar innumerables almas que necesitan de Mí. Estos son tiempos de salvación de almas, almas que han sido engañadas por satanás y que Me las quiere quitar.
Dejaos, cada uno de vosotros, ser instrumentos de Mi Amor, dejadMe que Yo os tome y que Yo haga grandes maravillas a través de vosotros. Os asombraréis, también, vosotros mismos de cómo Yo obraré a través de los Míos.
Humildad, Humildad necesitaréis para que no os crezcáis en soberbia, dejadMe obrar, Mis pequeños, sed instrumentos fieles de Mi Ser en vosotros.
Gracias, Mis pequeños.
Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: Satanás no quiere que vosotros os salvéis y que regreséis al Reino de los Cielos, triunfantes, él perdió ésa Gracia y él luchará fuertemente para destruiros, su maldad es absoluta.
Hijitos Míos, la mayoría de vosotros, tenéis hijos, tenéis un hogar. Habéis enseñado a vuestros hijos de muchas formas y de muchas cosas, pero en vuestro hogar, desde pequeños, conocieron vuestras reglas, de cómo se debían comportar dentro y fuera del hogar.
Yo, vuestro Dios, os he puesto también Reglas. Sois Míos, Me pertenecéis porque Yo os he creado, ciertamente sois libres y, si queréis seguirMe, si queréis apoyarMe, ayudando a vuestros hermanos a crecer en Mi conocimiento y en Mi Amor, os lo agradeceré, pero sois libres de hacerlo o no hacerlo.
Vosotros, al poner reglas en vuestro hogar, cuando vuestros hijos se salían de ésas reglas, tenían un castigo. Algunos, aprendieron a respetar ésas reglas, otros fueron rebeldes, a veces las respetaban o a veces no y, otros, de a tiro iban en contra de las reglas.
En vuestro mundo sucede algo similar, es vuestro hogar, pero en grande. Muchos hermanos vuestros también se han mantenido fuera de Mis Reglas, son una gran mayoría los que no quieren estar Conmigo ni saber de Mí y, al estar en contra de lo que Yo os he pedido, reciben sus castigos, igual que como los reciben dentro del hogar. Muchos de los castigos que reciben vuestros hermanos, ellos mismos se los atraen. Yo, como Padre bondadoso, no estoy buscando quién está en contra Mía para castigarlo inmediatamente, como os dije, ellos mismos se atraen el castigo, porque si no están Conmigo, con Mi Protección, con Mi Amor, quedan desamparados, porque ellos mismos así lo quieren y entonces entran en el terreno de satanás y, es satanás el que los castiga.
Sí, Mis pequeños, os he dicho muchas veces que a Mí Me echan la culpa vuestros hermanos de lo que sucede, ya sea en lo particular, ya sea en lo comunitario o en pueblos o naciones. Pero sois vosotros mismos los que os ganáis ése castigo por rechazar Mi Gracia, Mi Compañía, Mis Reglas, Mis Mandamientos, Mi Amor.
¿Qué pasó con Sodoma y Gomorra? Me dieron la espalda, ellos mismos se atrajeron el castigo. Ya no era Yo el que vivía en ésos pueblos, era satanás quien, primeramente, los llevó a una degradación humana y espiritual, porque satanás sabe cómo Me molesta ver al ser humano, al rey de la Creación, sometido por el pecado, escogiendo el vivir en lo más bajo. Después de que los llevó a lo más bajo, pero, sobre todo, poniéndolos en contra Mía, causó su destrucción.
Ciertamente, es lo que quiere con vosotros, también, en estos tiempos, llevaros a una destrucción espiritual, humana, que ya no seáis los hombres que Yo quiero ver en Mi Creación, seres espirituales, que Me respeten, que Me agraden por vuestras buenas acciones, por el amor que propaguéis. Ya que os destroza espiritualmente, destruye vuestro cuerpo, vuestro vehículo.
Entended bien esto, Mis pequeños, satanás no quiere que vosotros os salvéis y que regreséis al Reino de los Cielos, triunfantes, él perdió ésa Gracia y él luchará fuertemente para destruiros, su maldad es absoluta.
Entendedlo, estáis viendo cómo ya los climas se han vuelto adversos y, en alto grado, contra vosotros. Los alimentos faltarán, la vida espiritual, que ya falta entre vosotros, hará que vosotros no os sintáis seguros y a gusto de vivir en vuestro mundo. Ya no salís con comodidades y seguros de vosotros a las calles, el temor os agobia, la maldad os acecha.
Estas y muchas otras cosas más, las está provocando satanás, porque os lo habéis ganado. Ciertamente Yo voy protegiendo a los Míos porque, ya os he dicho, que no se le puede castigar igual al mal hijo que al bueno. Aún el bueno puede errar, pero regresa al bien, el castigo no puede ser igual que a aquél que vive en el mal y no le interesa regresar al bien, se mantiene en el mal y no le importa lo que pueda pasar.
¿Acaso queréis que todo se vuelva más adverso a vuestro alrededor? Los que estáis Conmigo, seguid adelante, orando, dándoos en totalidad, aceptando Mi Voluntad en vosotros, sabiendo que, aunque todo parezca adverso en vuestra vida, siempre surgirá un bien para los que están Conmigo. Soy vuestro Dios Amor y consiento a los Míos, de eso, vosotros estáis seguros.
Gracias, Mis pequeños.
Quinto MisterioHabla La Santísima Virgen María.
Sobre: Un alma pecadora que cambia hacia el bien, se vuelve un alma poderosa en la oración y en su donación total a Nuestro Dios, ayudadles a que sean de ésas almas donadas y amantes de Nuestro Dios.
(Lenguas…) Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María. Estoy con vosotros y con cada hijo Mío alrededor del Mundo y del Universo entero.
Mis pequeños, cada uno de vosotros es Mi hijo. A cada uno de vosotros os protejo de las garras de satanás. A cada uno de vosotros os llevo en Mi Corazón, como llevo a Mi Hijo Crucificado, porque Él se dio por cada uno de vosotros.
No puedo dejar de ver a Mi Hijo Sufriente al veros a cada uno de vosotros, Él Me dio ésa tarea en la Cruz. Os tomo, os cuido, os protejo, porque sois pequeños y débiles, no habéis madurado espiritualmente y no tenéis las fuerzas, porque no queréis, para luchar contra las fuerzas de satanás.
Si os acercarais a Mi Hijo, vuestro Dios y tomarais de Él, todo lo que os heredó, podríais fácilmente luchar contra las fuerzas de satanás, pero estáis demasiado distraídos por las cosas del mundo y caéis fácilmente en sus engaños.
Estos son Mis tiempos también, porque así el Padre Me lo concedió y, por eso, aquellos que están con satanás, tratarán de hacerMe a un lado, para que no os acerquéis a Mí, para que no confiéis en Mis cuidados, en Mi apoyo, en Mis Consejos, en Mi protección contra las fuerzas de satanás; él sabe que es pequeño, muy pequeño ante Mi Hijo y ante Mí y, por eso, está tratando de eliminarNos del corazón de los hombres y mucho ha logrado en una gran mayoría de vuestros hermanos.
Recordad, Mis pequeños, que cuando hay un alma llena de un amor verdadero, de un amor que solamente puede salir de la Divinidad, ésa alma se vuelve poderosísima y satanás no puede contra ésas almas que son instrumentos absolutos del Amor de la Santísima Trinidad.
Yo quiero que cada uno de vosotros seáis de ésas almas. Tenéis el ejemplo de vuestros hermanos, los santos que, aunque eran atacados fuertemente por satanás, no los vencía, porque estaban protegidos totalmente con Nuestro Amor, con Nuestra Gracia, con la vida espiritual a donde los llevaMos.
Estos son tiempos de los Míos, de Mis pequeñitos, los que se han apoyado en su Madre Santísima.
Soy vuestra Madre, Mis pequeños. Una Madre nunca se olvida de los hijos, Soy, como decís vosotros, una Madre bien nacida, una Madre llena de Amor, una Madre que conoce Sus obligaciones y ama ésas obligaciones, porque vienen de Nuestro Dios y Señor. Porque ciertamente, ahora, hay madres que se olvidan, rechazan y asesinan a sus propios hijos, ésas madres, no pueden ser llamadas así, satanás las ha desviado, orad por ellas, orad por esta generación, orad por el mundo entero.
Ciertamente, Mis pequeños, tendréis un tiempo de purificación, que será benéfico para todo el mundo. Sabéis que Nuestro Dios y Señor os tiene preparados inmensos regalos, que en éstos momentos no alcanzáis ni siquiera a imaginar que puedan existir y que tendréis, son regalos de Su Sacratísimo Corazón para todas las almas fieles. Yo os quiero llevar a todos a que podáis gozar de éstos regalos futuros, que se os darán en las Nuevas Tierras que vendrán.
Agradeced a Nuestro Dios Su Infinito Amor por todos vosotros pero, en especial, por las almas necesitadas, porque para ellas envió a Su Hijo, para darles la salvación eterna.
No despreciéis a ninguno de vuestros hermanos, por más malo que vosotros consideréis que sea. No conocéis su historia, no conocéis su nacimiento, no conocéis su crianza, entonces, no juzguéis, no está en vosotros el juzgar a un hermano vuestro, el juzgar no os va a dar méritos de salvación, pero sí el orar y el interceder por ellos. No los despreciéis, amadlos, porque no os imagináis lo que ellos quizá puedan hacer por vosotros en lo futuro.
Un alma pecadora que cambia hacia el bien, se vuelve un alma poderosa en la oración y en su donación total a Nuestro Dios, ayudadles a que sean de ésas almas donadas y amantes de Nuestro Dios, a quien ahora no conocen porque no se Lo han enseñado. Amaos los unos a los otros como Mi Hijo os lo pidió, porque eso es lo que os falta en la Tierra y en el Universo entero, que os améis como Mi Hijo os amó.
PedidLe a Mi Esposo, el Santo Espíritu de Amor que os transforme en almas agradables a los Ojos de Nuestro Padre y Nuestro Dios. Vosotros mismos lo agradeceréis y Nuestro Padre y Nuestro Dios, contento estará de vuestro cambio y, sobre todo, de vuestra donación a Su Voluntad.
Os bendigo, Mis pequeños, os llevo Conmigo, Soy vuestra Madre, la siempre Virgen María, que os protege y aboga continuamente, ante Nuestro Dios, por vuestra salvación.
Gracias, Mis pequeños.


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