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martes, 4 de marzo de 2014

Os estoy hablando del anticristo, Mis pequeños, que ya está entre vosotros. Mensajes de Dios Padre a J. V. Febrero 18 del 2014

Feb 18_14 Os estoy hablando del anticristo, Mis pequeños, que ya está entre vosotros.ImprimirE-Mail
Rosario vespertino.

Temas:
  • Lo que os pido, Mis pequeños, y a lo que voy con ésta explicación, es que, cuando vosotros oréis, siempre lo hagáis con el mayor fervor posible, que os concentréis en lo que estáis haciendo, que no divaguéis.
  • Me di por vuestra salvación, Me di para que tuvierais Vida eterna, y voy a defender ése compromiso con Mi Padre y, por eso, persigo  vuestra alma hasta salvarla.
  • Os estoy hablando del anticristo, Mis pequeños, que ya está entre vosotros, que os conoce perfectamente y que os quiere engañar para que os apartéis de Mí, de Mis Leyes y de Mi Amor.
  • Os he pedido varias veces que Me regaléis todo vuestro ser, que Yo pueda vivir plenamente en vosotros, como Vivía al Principio, con vuestro Primeros Padres.
  • Hay infiltración dentro de Mi Iglesia, a la cual no debéis escuchar porque si se habla en contra de lo que Yo os he dejado en las Sagradas Escrituras, éstos, no vienen de Mí.


Mensaje de Dios Padre, Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen María a J. V.

Primer Misterio. Habla la Santísima Virgen María.
Sobre: Lo que os pido, Mis pequeños, y a lo que voy con ésta explicación, es que, cuando vosotros oréis, siempre lo hagáis con el mayor fervor posible, que os concentréis en lo que estáis haciendo, que no divaguéis.
Hijitos Míos, estoy aquí con vosotros, Mis pequeños, Yo vuestra Madre, la Siempre Virgen María, siempre acompaño a aquellos que aman a Mi Hijo, a aquellos que aman a Nuestro Dios. Estoy aquí, junto a vosotros, de rodillas rezando con vosotros éste Santo Rosario, al cual Me han invitado. Ciertamente, el Cielo está con vosotros, estáis unidos al Cielo cuando os unís, de corazón, a Nuestro Dios y Señor.
Esto os lo digo, Mis pequeños, a vosotros y a todos aquellos alrededor del mundo que oráis, no tan de corazón, que os distraéis, y que no Nos invitáis. Cuando vosotros oráis, el Cielo os acompaña, Mis pequeños. Se os ha explicado que estáis en la Comunión de los Santos, y ninguna oración que vosotros hagáis se pierde. Todo se toma, Mis pequeños, para vuestro bien y el de vuestros hermanos que más lo necesiten dentro de la Comunión de los Santos.
Lo que os pido, Mis pequeños, y a lo que voy con ésta explicación, es que, cuando vosotros oréis, siempre lo hagáis con el mayor fervor posible, que os concentréis en lo que estáis haciendo, que no divaguéis y si sucede, en ésos momentos, en que estáis con el Cielo orando, pedid ésa Gracia especial para que vosotros estéis plenamente, de alma, de corazón, presentes con Nosotros.
No os imagináis, Mis pequeños, lo que una oración, dicha de todo corazón, puede lograr. Grandes milagros se pueden dar, grandes conversiones, mucho Amor se puede derramar del Cielo hacia la Tierra, cuando vuestra oración es dicha con Fe, con amor y saliendo desde lo más profundo de vuestro corazón.
Como os dije, Mis pequeños, Yo estoy de rodillas junto a vosotros, orando y llevando vuestras oraciones a Mi Hijo, para que os conceda lo que necesitéis y además conceda a vuestros hermanos lo que ellos necesitan, estén en donde estén.
Seguid adelante, Mis pequeños, os acompaño y que ésta explicación, que os acabo de dar, sea para que vosotros oréis con mayor fervor y con más Fe, para que entendáis que de vuestras oraciones van a nacer infinidad de bendiciones para vuestros hermanos en la Comunión de los Santos.
Vuestra oración es necesarísima pero, sobre todo, lo que más necesario es, vuestro amor y la intención de todo corazón que hagáis de vuestra oración para el bien de vuestros hermanos. Amén.
Os amo, Mis pequeños.
Segundo Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.
Sobre: Me di por vuestra salvación, Me di para que tuvierais Vida eterna, y voy a defender ése compromiso con Mi Padre y, por eso, persigo  vuestra alma hasta salvarla.
Hijitos Míos, ¡Cuánto dolor! ¡Cuánto miedo y terror tenía Yo en ésos momentos, al estar en el Huerto de los Olivos! Veía vuestros pecados pasados, presentes y futuros. Qué dolor Me causaban vuestros pecados y para eso Me mandaba Mi Padre, para darMe por vosotros pero, a la vez, eso Me daba gran gusto, porque nuevamente las Puertas del Cielo se abrirían para recibiros, para recibir a las almas buenas, a las almas que luchan por su salvación, aún a pesar de la maldad que se vive en la Tierra y de los ataques que recibís de satanás, día a día.
¡Almas que perseveran, almas que sufren, almas que se ofrecen, almas que salvan a otras almas! Pero, también, Mi Parte Humana, sufría y se aterraba por lo que iba a padecer. ¡Cuánto dolor y, sobre todo, cuánta soledad de parte de los Míos! Los que Me seguían, Me abandonaron, uno de ellos, hasta Me traicionó.
Los verdugos, llenos de la maldad de satanás, destrozaban Mis Carnes, se burlaban de Mi Bondad, de Mi Hermosura Divina, se burlaban porque Yo no era como ellos. A pesar de sus ultrajes, obscenidades, malas palabras, no les devolvía ningún tipo de mal y eso les molestaba más.
Cuánto dolor Me causaban las almas que días antes, semanas y meses antes, Me seguían, alababan Mis Palabras y hasta Rey Me querían hacer y, cómo, de un momento a otro, cambiaron su corazón, decían amarMe horas antes y, horas después, vociferaban en contra Mía. ¡Qué débil es la naturaleza humana! ¡Qué débil es vuestra Fe! ¡Qué débil es vuestro amor hacia vuestro Dios! Cambiáis tan rápido, no defendéis lo que creéis. Prácticamente no hubo nadie que quisiera defenderMe de los insultos, golpes, salivazos.
¡Cuánto dolor Me dio todo esto, Mis pequeños! Y Me sigue dando, porque lo Vivo incruentamente, aún en éstos tiempos. Me hacéis a un lado de vuestra vida, no queréis saber más de Mí, Me seguís golpeando, escupiendo, blasfemando, os queréis deshacer de Mí, no queréis tenerMe junto a vosotros, para que no sintáis Mi Juicio por vuestro mal proceder.
Decís que os hago la vida pesada, porque, ciertamente, os amo y en vuestra conciencia pongo toda vuestra maldad, para que os arrepintáis y volváis a Mí, ¡pero no!, no Me agradecéis ése acto que os puede llevar al arrepentimiento y a vuestra salvación, al contrario, mejor Me hacéis a Mí a un lado, para que podáis seguir pecando libremente y no tener remordimientos.
Ciertamente, no Me podéis hacer a un lado de vuestra existencia, porque Me lleváis a Mí dentro de vosotros, y lo que Yo vaya a permitir, en ésta purificación que se os avecina, es haceros un bien, Mis pequeños. Sois como niños, no sabéis todavía qué hacer ni qué camino tomar y, por eso, voy a permitir los dolores que tendréis, para que recapacitéis. Entended que esto será para vuestro bien, porque Yo no puedo permitir que Mi entrega por vosotros sea estéril, sea inútil. Me di por vuestra salvación, Me di para que tuvierais Vida eterna, y voy a defender ése compromiso con Mi Padre y, por eso, persigo  vuestra alma hasta salvarla. Yo sufrí por vosotros, Me di por vosotros, ahora sufriréis vosotros por vosotros mismos. Yo tomaré vuestro dolor y lo uniré al Mío, sin que vosotros lo sepáis, para que vuestro dolor, os lleve al remordimiento, para que recordéis lo que vuestro Hermano Mayor, Hermano Divino, vuestro Dios Encarnado, hizo por vosotros, por vuestra salvación.
Ciertamente, el dolor, os llevará a la Sabiduría y ella os ayudará a vuestra salvación eterna, Mis pequeños.
Como os dije, he de luchar para conseguir vuestra salvación, Mi donación debe ser fructífera y vosotros, seréis Mi trofeo. Vuestra salvación será Mi trofeo que Yo presentaré a Mi Padre, para que Él vea que Mi donación fue un éxito. He salvado muchas almas y seguiré salvando muchas almas.
Vosotros, Mis pequeños, hermanos Míos, los que entendéis éstas Palabras y lo que siente Mi Corazón, acompañadMe en cada momento del Huerto, de la entrega, de Mi Pasión, de Mi Muerte y Resucitaréis Conmigo, también, porque también quiero que estéis vosotros en el momento de Mi Gloria, en el momento de Mi Triunfo, porque vosotros también triunfaréis Conmigo y gozaréis Conmigo, por el Gozo que Yo Le di a Nuestro Padre por vuestra salvación.
Gracias, Mis pequeños.

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: Os estoy hablando del anticristo, Mis pequeños, que ya está entre vosotros, que os conoce perfectamente y que os quiere engañar para que os apartéis de Mí, de Mis Leyes y de Mi Amor.
Hijitos Míos, os repito, continuamente, Me pidáis el Discernimiento Santo porque, sabiendo lo débiles que sois, lo inmaduro que sois en lo espiritual, fácilmente satanás os puede engañar.
El hombre siempre va a buscar lo atractivo, lo maravilloso, lo que se sale de sus capacidades y que le asombran. Cuando vosotros os asombráis por algo o por alguien, le seguís, porque está en vosotros, siempre, ésa vanidad de querer ser superiores, de sentiros superiores a vuestros hermanos. Sabiendo esto satanás, por eso os presentará un personaje con capacidades superiores a las normales, para que os asombréis y le sigáis y os llene de sus mentiras, las cuales, vosotros, rápidamente aceptaréis porque, seguiréis asombrados con todo lo que os dirá y lo que le veáis hacer.
Os estoy hablando del anticristo, Mis pequeños, que ya está entre vosotros, que os conoce perfectamente y que os quiere engañar para que os apartéis de Mí, de Mis Leyes y de Mi Amor.
Vosotros, los que pidáis el Discernimiento Santo, os lo concederé, porque no quiero perder vuestras almas y porque seréis lo suficientemente humildes, reconociendo que necesitáis de Mí, para no apartaros de Mí, os daréis perfectamente cuenta de lo que es la debilidad del hombre, cuando veáis a vuestros hermanos, cómo se dejarán engañar tan fácilmente de éste personaje tan dañino para vosotros, que Me quitará innumerables almas y las llevará a su perdición eterna.
Mis pequeños, Yo Soy la Verdad, el Único que os puede dar Vida eterna. Satanás, a través de su representante, el anticristo, os prometerá muchas cosas, especialmente aquellas por las cuales vosotros os doblegáis fácilmente, como es el poder, el dinero, el libertinaje, todo aquello que os he pedido en los Mandamientos que os di, para que no cayerais en la tentación y os mantuvierais al margen del pecado.
Satanás es muy hábil, Mis pequeños, conoce vuestras debilidades y él sabe cómo mostraros las tentaciones, para que caigáis y, al caer, os quiere separar de Mí, para que ya no recibáis Mi Gracia, al cerrar vosotros vuestro corazón hacia Mí y abrir vuestro corazón hacia él.
Muchos estragos causará en infinidad de almas. Ciertamente, vuestro libre albedrío no trabajará para vuestro lado, ayudándoos a discernir contra el mal que os presentará en forma agradable éste representante de satanás. Luchas fraternas habrán, porque algunos de vuestros hermanos sí se darán cuenta del error a donde os estará llevando éste personaje pero, al tratar de advertir a sus hermanos, a aquellas personas que les rodeen, sufrirán y, algunos, hasta la muerte tendrán por el ataque de vuestros hermanos, que no querrán hacer caso a sus advertencias.
Preparaos pues, Mis pequeños, orando, ayunando, viviendo vida de mortificación, para que satanás no os pueda hacer caer a través de su representante el anticristo. Cuidaos de dejar entrar sus palabras y conceptos a vuestra mente y a vuestro corazón. Tenéis las Sagradas Escrituras, ahí tenéis toda la Verdad, él las tratará de cambiar. Aunque se haga pasar por Mí, vuestro Dios, no os engañará, respaldaos en ellas. Las Escrituras, su Sabiduría, os mantendrán libres de los ataques de satanás, porque os daréis cuenta de la mentira que saldrá de sus labios.
Cuidaos, Mis pequeños, sed humildes y sencillos, recordad que satanás siempre buscará llevaros por caminos de soberbia, de vanidad, por eso la humildad es el gran escudo contra su presencia en vuestra vida y, el ser humildes, os ayudará a acercaros a Mí, a pedirMe continuamente Mi protección y Mi ayuda y vosotros, también en humildad, aceptaréis Mi ayuda, aunque la veáis pequeña, aún así, será inmensamente grande.
Os amo, Mis pequeños, orad, orad, no os apartéis de la oración en ningún momento para que no sucumbáis.
Gracias, Mis pequeños
Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: Os he pedido varias veces que Me regaléis todo vuestro ser, que Yo pueda vivir plenamente en vosotros, como Vivía al Principio, con vuestro Primeros Padres.
Hijitos Míos, al insistiros sobre la Humildad, con eso os estoy ayudando a que vosotros alcancéis la perfección.
Sí, Mis pequeños, la perfección os va a dar la santidad, os va a ayudar grandemente a que alcancéis la santidad de vida. Cuando vosotros actuáis en humildad, os hacéis pequeños, os reconocéis pequeños y, de ésta forma, si Me lo pedís, Yo os puedo ir llevando a que todo lo que hagáis sea perfecto.
Quiero que seáis perfectos, Mis pequeños, porque Yo quiero entrar en vosotros. Os he pedido varias veces que Me regaléis todo vuestro ser, que Yo pueda vivir plenamente en vosotros, como Vivía al Principio, con vuestro Primeros Padres.
Cuando vosotros Me dejáis, a Mí, actuar, pensar y vivir por vosotros, todo se os hace más fácil y os sale perfecto. Vuestros hermanos, que están a vuestro alrededor, perciben Mi Presencia en vosotros, gozan de vuestra existencia y de vuestra presencia entre ellos y, a la vez, vosotros podéis hacer grandes cosas, aún hasta milagros, para el beneficio de sus almas, de sus cuerpos, de su vida.
Pero así como les ayudáis, y podéis hacer grandes cosas en lo material, en lo físico, también les ayudáis en lo espiritual. Cuando vosotros movéis a un alma hacia el bien y le ayudáis a recapacitar sobre su vida pasada, antes del momento en que os encontrarais con ella ya, desde ése momento les ayudáis a tomar otro rumbo en su vida, que les hará encontrarMe a Mí, y así ésa alma, se va a ir perfeccionando, ésa alma ya fue tocada por Mí, pero en vosotros. Vuestros hermanos os ven a vosotros, pero Me perciben a Mí, por los hechos, por las palabras que ellos reciben de vuestros labios y por vuestro ejemplo. Imaginad un mundo en donde todos vosotros estéis envueltos de Mí, que sea Mi Presencia en cada uno de vosotros, eso es el Cielo, es el vivir Mi Voluntad, es el vivir Mi Amor, es el vivir Mi Sabiduría, es el vivir todo Mi Ser. ¿No se os antoja acaso esto, Mis pequeños? No más guerras, no más maldad, todo perfección, todo vida de Cielo y, esto lo podéis lograr, Mis pequeños, con vuestra donación, dejándoMe Vivir a Mí, vuestro Dios, en vosotros y, esto, gracias a la Humildad. Cuando os reconocéis que no sois nada ante Mis Ojos, sabiendo que estáis infinitamente limitados a las grandes cosas que podríais hacer, cuando lo aceptáis y Me pedís Mi ayuda, es en ése momento, cuando Yo puedo entrar en vosotros y os puedo dar Mi Vida Divina en vuestra vida humana.
Tratad, Mis pequeños, porque ya quiero que el Cielo esté en vosotros y alrededor de vosotros.
Gracias, Mis pequeños.
Quinto Misterio. Habla Dios Padre
Sobre: Hay infiltración dentro de Mi Iglesia, a la cual no debéis escuchar porque si se habla en contra de lo que Yo os he dejado en las Sagradas Escrituras, éstos, no vienen de Mí.
Hijitos Míos, ya os estáis dando cuenta de cómo satanás os ataca, llevándoos a la duda de las Verdades que se os han enseñado.
Ciertamente, hay supuestos sacerdotes, infiltrados dentro de Mi Iglesia, que os llevan al error y tratan de negar las Verdades que se os han dado en las Sagradas Escrituras. Sus mentiras son repetidas por hermanos vuestros sin Fe, sin amor hacia Mí, y que tratan de crear más confusión, porque esta es la forma en la que más os ataca satanás. Os ataca de ésta forma, porque vosotros no buscáis la Fe Verdadera, una Fe fuerte, contra toda tempestad, contra todo ataque. Os conformáis con una Fe débil que, fácilmente, con un viento suave, caéis y no os levantáis, porque no queréis. No tratáis de reforzar vuestra Fe, vuestros principios y, esto es a través de la práctica en la vida de los Sacramentos, en la vida de oración, en la vida del estado de Gracia. Si vosotros no ponéis de vuestra parte, Mis pequeños, ya no digo que caeréis en la primera tempestad que se os presente, o sea, en el primer ataque de satanás, caeréis con los primeros vientos suaves que os acechen, porque no estáis preparados para soportar las pruebas fuertes.
Vosotros mismos no os estáis defendiendo contra la maldad de satanás, estáis debilitados porque no habéis crecido, porque no queréis. Yo os he dejado todo lo necesario para que vosotros crezcáis y os robustezcáis y, de esta forma, podáis defenderos contra los ataques de satanás. Por eso, os vuelvo a repetir, hay infiltración dentro de Mi Iglesia, a la cual no debéis escuchar porque si se habla en contra de lo que Yo os he dejado en las Sagradas Escrituras, éstos, no vienen de Mí, ni son Mis pastores, ni son Mis representantes fieles que os puedan dar y ayudar a tener una Fe firme para soportar las pruebas que tendréis y que serán cada vez más fuertes.
Gracias, Mis pequeños.