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jueves, 28 de abril de 2011

Revelaciones Privadas a José Luis Belmonte (Abril 2011)



27/04/2011 – 06:10 hrs.


Dice Santa María:


Hijos míos, no todos los caminos, como muchos de vosotros creéis, os guían rumbo a la luz del amor. Quizás muchas veces creéis que estáis viendo el sendero por el cual tenéis que caminar y no os dais cuenta que con engaños el ángel desterrado os va guiando rumbo a una soledad y os aparta de mi morada, no podéis comprender que él quiere gobernar sobre vuestra tierra, que quiere poseer todas vuestras almas para consumirlas en el fuego, para haceros pasar tos tormentos más terribles que jamás hubierais pensado. Muchos de vosotros creéis que no existe el infierno, yo os aseguro que si pequeños míos, y que el dolor que padecen las almas que se encuentran allí es terrible y más aún porque os dais cuenta que os alejasteis de vuestro Padre, y eso es lo que más dolor os trae a todos ellos.


Por eso os pido oración, pero no sólo por aquellas almas que están sufriendo y padeciendo entre las lenguas de fuego sino también por todos vuestros hermanos que os encuentran en el purgatorio, por sus almas, hijitos míos, ellos rezan por todos vosotros pero no pueden pedir por sus almas, por eso os ruego que recéis muchos Santos Rosarios y Coronillas para que hagáis subir a través de vuestras oraciones a esas almas que se encuentran en el purgatorio y puedan gozar del Reino de los Cielos y de la paz, de caminar por mi jardín celestial y volver a tener a cada una de ellas junto a mi corazón de Madre. Simplemente os pido oración y que pidáis para que se eleven, que penséis en cada una de ellas y lo que están sufriendo.


Hoy os vuelvo a pedir, y seguiré haciéndolo hasta el final de los tiempos, la unidad de todos vosotros, esa unidad de todos mis pequeños para que comencéis a caminar juntos y nunca más nada ni nadie os pueda volver a separar de mi morada, del Corazón Inmaculado de mi Hijo, de la Llama Eterna de Mi Amor, del encuentro con vuestro Padre, de vivir amando y entregando la paz a cada uno de vuestros hermanos, acompañándolos a muchos de ellos en el sufrimiento, en el dolor y a cargar la cruz que en muchos casos no la pueden llevar solos porque su peso no os permite avanzar, pero si cada uno de vosotros ayudara a vuestro hermano a cargarla, entonces caminaríais y viviríais en armonía y paz todos unidos, en una alegría muy inmensa y un amor muy grande entre todos vosotros, entonces comenzaría sobre todo el mundo la unidad y os trataríais como verdaderos hermanos que sois e hijos del mismo Padre.


Hijitos míos, tenéis que trabajar pero trabajar mucho para instaurar en el mundo de vuelta la armonía y la paz, para que volváis a estar juntos, para que al unirse florezca la rosa más hermosa del mundo que es la que vosotros me entregaréis a mi, vuestra Madre, que es al verlos a todos unidos no tan sólo en oración sino en armonía y paz, y a partir de ese instante, amados hijitos, veremos levantar sobre toda la tierra la luz eterna de CRISTO JESÚS, y os tocará a cada uno de los corazones de vosotros llenándolos de amor, armonía, justicia y paz. Os pido que estéis presentes en todo lugar donde un niño está padeciendo hambre y sed, donde hay guerra, odio, rencor e injusticia, os pido que llevéis la palabra y junto a la palabra la Llama de este amor que os he entregado. No os rindáis frente a las adversidades, frente a aquellos que os querrán callar vuestras voces, todo lo contrario, devolvedles a su agresión palabras llenas de amor y en total armonía y paz para que a través de vuestros corazones parta la luz divina de mi Hijo y podáis traspasar a aquellos corazones endurecidos aquellos pequeños que os apartaron de mi morada, y al apartarse de ella os olvidaron de vuestro Hermano, os olvidaron del amor de vuestro Padre y del dolor que siento en mi corazón de Madre porque no vienen a mi morada, porque no llegáis hasta nosotros, porque no rezáis y no confesáis vuestros pecados, porque no estáis junto a vuestros Pastores ayudándoles a sembrar por toda la tierra la semilla del amor que es la semilla de la palabra, la palabra que os llega al alma y os reconforta, os guía a seguir caminando por este mundo y os da la fuerza para construir entre todos la gran nación de mi amado Señor.


Os ruego, hijitos míos, y os pido desde mi corazón la unidad de todos y que el amor vuelva a estar a vuestro lado, que no os dejéis solo ya nunca más a un hermano vuestro y que estéis en todo lugar donde mi Iglesia, vuestra Iglesia, tiene que estar para consolar y llevar un bálsamo de paz a los corazones que tanto sufren en todos los continentes, y entonces de esa forma, como ya os he dicho, veréis a través del ancho mundo que han de comenzar a verse grandes conversiones entre mis hijos e hijas y también tocará los corazones el llamado a consagrarse ya a servir no sólo a mi amado Señor sino a través de vuestras consagraciones a cada uno de aquellos hermanos que tanto padecen en el mundo. Yo he de estar junto a cada uno de vosotros, y os llevaré por el sendero de la luz y del amor y así será por los siglos de los siglos siempre unidos amados hijitos míos, porque recordad siempre soy vuestra Madre y mi corazón está y estará siempre al lado de vosotros derramando la Llama de su eterno amor.


Amén.
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 Les queremos pedir y les rogamos a todos ustedes, hermanos y hermanas, aquellos que puedan donar ropa, calzado, alimentos no pereceredos y todo aquello que esté a su alcance para hacerles entrega a nuestros HERMANOS INDÍGENAS DE TARTAGAL - SALTA. Quienes puedan por favor comuníquense a travé de la página LA VOZ DE SANTA MARÍA  Muchas gracias a todos.