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domingo, 8 de septiembre de 2013

Papa Francisco: Velada de oración por la Paz en Siria y en el Mundo...




En más de cien mil, en una cálida tarde romana, en silencio y en oración con el Papa ante al Santísimo Sacramento, para invocar de Dios el don de la paz, para Siria, Oriente Medio y para el mundo entero. Fue el momento más intenso de la larga vigilia de oración guiada por el Papa Francisco la tarde del sábado y que ha convocado también fieles de otras confesiones cristianas, de otras religiones, así como no creyentes. En su meditación el Papa subrayó que "el mundo que queremos es "un mundo de armonía y de paz", como Dios lo ha creado, pero "cuando el hombre piensa solo a sí mismo, a los propios intereses" y se deja "fascinar por los ídolos del dominio y del poder, entonces arruina todas las relaciones ...

sábado, 8 de junio de 2013

ANGELUS - PAPA FRANCISCO - Domingo 2 de junio de 2013

PAPA FRANCISCO
ÁNGELUS
Plaza de San Pedro
Domingo 2 de junio de 2013

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El jueves pasado hemos celebrado la fiesta del Corpus Christi, que en Italia y en otros países se traslada a este domingo. Es la fiesta de la Eucaristía, Sacramento del Cuerpo y Sangre de Cristo.
El Evangelio nos propone el relato del milagro de los panes (Lc 9, 11-17); quisiera detenerme en un aspecto que siempre me conmueve y me hace reflexionar. Estamos a orillas del lago de Galilea, y se acerca la noche; Jesús se preocupa por la gente que está con Él desde hace horas: son miles, y tienen hambre. ¿Qué hacer? También los discípulos se plantean el problema, y dicen a Jesús: «Despide a la gente» para que vayan a los poblados cercanos a buscar de comer. Jesús, en cambio, dice: «Dadles vosotros de comer» (v. 13). Los discípulos quedan desconcertados, y responden: «No tenemos más que cinco panes y dos peces», como si dijeran: apenas lo necesario para nosotros.
Jesús sabe bien qué hacer, pero quiere involucrar a sus discípulos, quiere educarles. La actitud de los discípulos es la actitud humana, que busca la solución más realista sin crear demasiados problemas: Despide a la gente —dicen—, que cada uno se las arregle como pueda; por lo demás, ya has hecho demasiado por ellos: has predicado, has curado a los enfermos... ¡Despide a la gente!
La actitud de Jesús es totalmente distinta, y es consecuencia de su unión con el Padre y de la compasión por la gente, esa piedad de Jesús hacia todos nosotros: Jesús percibe nuestros problemas, nuestras debilidades, nuestras necesidades. Ante esos cinco panes, Jesús piensa: ¡he aquí la providencia! De este poco, Dios puede sacar lo necesario para todos. Jesús se fía totalmente del Padre celestial, sabe que para Él todo es posible. Por ello dice a los discípulos que hagan sentar a la gente en grupos de cincuenta —esto no es casual, porque significa que ya no son una multitud, sino que se convierten en comunidad, nutrida por el pan de Dios. Luego toma los panes y los peces, eleva los ojos al cielo, pronuncia la bendición —es clara la referencia a la Eucaristía—, los parte y comienza a darlos a los discípulos, y los discípulos los distribuyen... los panes y los peces no se acaban, ¡no se acaban! He aquí el milagro: más que una multiplicación es un compartir, animado por la fe y la oración. Comieron todos y sobró: es el signo de Jesús, pan de Dios para la humanidad.
Los discípulos vieron, pero no captaron bien el mensaje. Se dejaron llevar, como la gente, por el entusiasmo del éxito. Una vez más siguieron la lógica humana y no la de Dios, que es la del servicio, del amor, de la fe. La fiesta de Corpus Christi nos pide convertirnos a la fe en la Providencia, saber compartir lo poco que somos y tenemos y no cerrarnos nunca en nosotros mismos. Pidamos a nuestra Madre María que nos ayude en esta conversión para seguir verdaderamente más a Jesús, a quien adoramos en la Eucaristía. Que así sea.

Después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:
Cada vez más viva y sufrida es mi preocupación por el persistir del conflicto que ya hace más de dos años incendia Siria y golpea especialmente a la población indefensa, que aspira a una paz en la justicia y en la comprensión. Esta atormentada situación de guerra trae consigo trágicas consecuencias: muerte, destrucción, ingentes daños económicos y ambientales, como también la plaga de los secuestros de personas. Al deplorar estos hechos, deseo asegurar mi oración y mi solidaridad por las personas secuestradas y sus familiares, y hago un llamamiento a la humanidad de los secuestradores a fin de que liberen a las víctimas. Oremos siempre por nuestra amada Siria.
En el mundo hay muchas situaciones de conflicto, pero hay también numerosos signos de esperanza. Desearía alentar los recientes pasos realizados en varios países de América Latina hacia la reconciliación y la paz. Acompañémosles con nuestra oración.
Esta mañana celebré la santa misa con algunos militares y con los parientes de algunos caídos en las misiones de paz, que buscan promover la reconciliación y la paz en países donde aún se derrama tanta sangre fraterna en guerras que son siempre una locura. «Todo se pierde con la guerra. Todo se gana con la paz». Pido una oración por los caídos, los heridos y sus familiares.
Hagamos juntos, ahora, en silencio, en nuestro corazón —todos juntos— una oración por los caídos, los heridos y sus familiares. En silencio.



© Copyright - Libreria Editrice Vaticana


martes, 21 de mayo de 2013

Indicaciones del Papa Francisco al comulgar.


En la Santa Misa del Papa Francisco el dia 14 de Abril 2013 se pudieron ver imagenes de Sacerdotes indicando de que la Eucaristia la dan solo en la boca, como podemos ver en el presente video.
Tambien podemos ver lo mismo en la Santa Misa celebrada el 21 de Abril 2013
Ademas quienes reciben a Jesus de mano del Santo Padre lo hacen de rodillas y en la boca.

sábado, 20 de abril de 2013

Mas sobre el Papa Francisco.

31.03.13

El Papa Francisco y el Apocalipsis

A las 9:28 AM, por José María Iraburu
Categorías : Sin categorías

La elección del Papa Francisco ha ocasionado en el pueblo cristiano reacciones muy diversas. Aunque predominando ampliamente la alegría y la aceptación, la gratitud hacia Dios y el abandono confiado en su providencia, no han faltado reacciones hostiles, especialmente en el mundo católico más extremadamente «tradicionalista».
Y digo tradicionalista, en un contexto exclusivamente eclesial, no político, distinguiendo esta palabra de otra semejante, tradicional. Porque si todos los católicos vivimos la fe apoyándonos en sus tres fuentes fundamentales, Biblia, Tradición y Magisterio (Vat. II, Dei Verbum 10), todos los católicos somos bíblicos, tradicionales y dóciles al magisterio apostólico. De tal modo que quien no es tradicional, no es católico.
Internet, como siempre, ha sido el medio de comunicación más rápido a la hora de expresar esta diversidad de reacciones ante la elección del Cardenal Jorge Mario Bergoglio como Papa Francisco. Concretamente, al día siguiente de la elección, o a los dos o tres días, junto a las manifestaciones de gozo y confianza que se produjeron, ya no pocos tradicionalistas se expresaron públicamente con acentuada reticencia o con franco rechazo. Y sus escritos, como he podido comprobar, han causado en no pocos católicos una perplejidad y angustia muy graves.

Traté del problema en este blog, en mi artículo Dios proteja al Papa de los ataques de Satanás y de todos sus otros enemigos (16-III-2013). Pero veo la necesidad de insistir sobre lo mismo, procurando, con el favor de Dios, confirmar en la fe y en la paz a mis hermanos católicos perturbados. Para ello, en primer lugar, resumiré un texto que el mismo día de la entronización del Papa (19-III-2013) fue publicado en el blog de la revista Cabildo por el Dr. Antonio Caponnetto, católico argentino (1951-) que, como dice, se vió «obligado a mantener con el Cardenal Bergoglio un doloroso y sistemático disenso» en estos años pasados. Nos vale aquí como ejemplo y síntesis de los argumentos contrarios a la elección del nuevo Papa. Y en segundo lugar, trataré de analizarlo y contestarlo a la luz de la fe.
* * *
Recitencias o rechazos ante la elección del Papa Francisco
1. Una elección problemática. El Autor aludido, escribiendo a propósito del Nuevo Pontificado, afirma que «será tarea de los teólogos de la historia más eminentes, discernir con solvencia si el Cónclave que eligió al Papa Francisco estuvo iluminado y movido por la inspiración del Espíritu Santo, como la fe nos lo señala; o si por alguna razón que ahora ignoramos, los Cardenales electores fueron engañados, resultaron objeto de alguna extraña manipulación, o cerraron su entendimiento a la lumbre del Paráclito». Así pues, los cristianos no tenemos hoy conocimiento cierto sobre la elección del Papa Francisco, en tanto «los teólogos de la historia más eminentes» dictaminen sobre tan gravísimo asunto.
2. Un grave dilema nos enfrenta a dos posibilidades. «Una la presencia [en el Cónclave] del Espíritu Santo, que no osaríamos negar. Otra la recepción del mismo por parte de los electores, que pudo haber estado parcialmente eclipsada, por los motivos que la misma Escritura advierte». Este «eclipse», de suyo, es posible, ya que «las deliberaciones de los hombres son indecisas y sus resoluciones precarias» (Sab 9,14).
La duda que presenta el Autor no se refiere a la asistencia del Espíritu Santo en el Cónclave, ni tampoco a «la valía moral de quienes se aprontaban a ser movidos por Él, sino [que está] en la incertidumbre sobre la ciencia, la serenidad y la prudencia de este específico Cardenalato para signar a la persona indicada».
3. Es posible que la elección haya sido funesta. No cabe excluir esta posibilidad. «Es imposible omitir o ignorar que el hombre que acaba de llegar a la silla petrina arrastra concretos, abultados y probadísimos antecedentes que lo sindican como un enemigo de la Tradición Católica, un propulsor obsesivo de la herejía judeocristiana, un perseguidor de la ortodoxia y un adherente activo a todas las formas de sincretismo, irenismo y pseudoecumenismo crecidas al calor de la llamada mentalidad conciliar».
Y no debemos ignorar tampoco las adhesiones que su nuevo Pontificado ha suscitado en los guías del Modernismo actual, como Küng y Boff, en las sinagogas judías, en la masonería argentina. «Rabinos, cabalistas y masones están de parabienes». Son indicios muy negros.
4. Es posible, sin embargo, por milagro de Dios, que Bergoglio cambie al ser constituido Papa Francisco: «Como se ha repetido en estos días, el Cardenal Bergoglio ha muerto para dar paso al Vicario de Cristo; si Dios opera el milagro de sacar agua de las piedras y de convertir a Mastai Ferreti en el insigne Pío IX», aún hay esperanza. «Todo esto lo creemos, esperamos y rogamos».
No parece, sin embargo, que el Autor crea probable este cambio. Más bien da a entender que, al menos por ahora, Francisco sigue siendo Bergoglio. Prueba de ello, nos dice, es que cuando llamó por teléfono a su secretaria de Buenos Aires, ella le preguntó azorada cómo tenía que llamarle: «“Llámeme Padre Bergoglio”, fue la respuesta». Y el Autor comenta esta anécdota diciendo: «El primero que debe creer y aceptar que Bergoglio ha muerto para dar lugar al Santo Padre Francisco, es el mismo Cardenal Jorge Mario Bergoglio».
5. No cabe excluir tampoco la posibilidad de que el nuevo Papa sea introductor del Anticristo. «También es católico leer el Libro del Apocalipsis. Y en el capítulo trece se describe a dos fieras, del mar la una, de la tierra la otra, que a su turno, y desde ámbitos distintos aunque complementarios, coadyuvan al triunfo del Anticristo. Contestes están los hermeneutas, y citamos por lo pronto a Straubinger –quien a su vez remite a los Padres– en que esta fiera terrena tiene mucha semejanza con el pastor insensato del que habla Zacarías (Zac.11,15); en que podría tratarse de “un gran impostor que aparece con la mansedumbre de un cordero”; en que no sería otra cosa, al fin, más que un falso profeta al servicio de la Bestia».
6. Las dos posibilidades han de ser consideradas. «No estamos diciendo ni sugiriendo que el Papa Francisco sea la Fierra Terrena que columbró San Juan. Estamos diciendo que tan católico es confiar en que la Divina Providencia puede hacer de un heterodoxo al Papa del Syllabus, como tener en cuenta que, alguna vez, un Falso Profeta puede acarrear a la perdición desde un alto sitial religioso. Y que ese “alguna vez” no puede excluir nuestro presente, sólo porque nos aterre la sola idea de protagonizar el final». El Autor, a los dos días de la elección del Papa Francisco, estima lícito creer en el Papa, pero también nos permite sospechar que el Papa Francisco sea el Falso Profeta, la Fiera Terrena que se apodera de la Santa Sede, la de Pedro, la del Vicario de Cristo.
Esta terrible posibilidad ya había sido anticipada por Mons. Lefebvre, cuando dijo: «Como la Sede de Pedro y los puestos de autoridad de Roma están ocupados por anticristos, le destrucción del Reino de Nuestro Señor avanza aceleradamente» (29-VIII-1987, Ob. Tissier de Mallerais, Marcel Lefebvre, une vie, Clovis 2002, pg. 578). Y hace poco (11-XI-2012), el Ob. Bernard Fellay, Superior General de la FSSPX, volvía a la misma idea: «Las apariciones bellas, magníficas, de Notre-Dame de la Salette, de Nuestra Señora de Fátima, anuncian esta época, dolorosa, terrible. Roma vendrá a ser la sede del Anti-Cristo, Roma perderá la fe… se dice en La Salette. La Iglesia se verá eclipsada. Y no son palabras sin importancia. Dan la impresión de que es lo que ahora se está viviendo».
7. ¿Estamos en sede vacante? El Autor no lo afirma, pero sugiere la posibilidad. Si realmente la Iglesia pasa por ese misterioso «Eclipse» que señala como posible, si la Sede de Pedro ha caído bajo el poder del Anticristo, eso significa que la Cátedra romana está sede vacante, pues un Papa hereje no es verdaderamente el Papa.
El aludido Mons. Lefebvre ya muy pronto puso en duda la verdadera identidad de Pablo VI como Papa: «¿Cómo un sucesor de Pedro ha podido en tan poco tiempo causar más destrozos en la Iglesia que la Revolución del 89?… ¿Tenemos verdaderamente un papa o un intruso sentado en la sede de Pedro?» (8-XI-1979; Tissier 533).
8. Hacerse hoy esta pregunta es un deber de conciencia de cualquier católico responsable. «Tanto se peca contra la mirada sub specie aeternitatis si nos negamos a considerar que la gracia de estado puede hacer prodigios, aún en un hombre contrahecho; como si nos negamos a considerar que la revelación divina contenida en el Apocalipsis es tema que no nos compete aquí y ahora». Así pues, piense el pueblo católico con toda piedad y responsabilidad: ¿Será el Papa Francisco el verdadero Papa, puesto por Dios a través de la decisión del Cónclave, o será «la Fiera Terrena, que columbró San Juan» en el Apocalipsis, aquel Pastor falso que por elmysterium iniquitatis llega a apoderarse de la Sede de Pedro?
9. Los primeros gestos del Papa Francisco son muy alarmantes. Al considerar al Papa Francisco, sigue diciendo el Autor, no sólo hemos de tener en cuenta sus antecedentes bergoglianos, que lo muestran como propulsor de herejías y enemigo de la ortodoxia, sino también las palabras y gestos que en esta semana primera de su Pontificado confirman las sospechas negativas.
Es cierto que la presentación primera del Papa Francisco parece humilde y sencilla. Pero «no debe confundirse la virtud de la humildad con su parodia». No ayuda la elevación de las almas realizar «ademanes gratos a las tribunas aplaudidoras». «En nada se analogan el abajamiento ascético y el plebeyismo gestual». Por ejemplo, «calzar por humildad zapatos ordinarios de calle, cuando hasta ayer se usaron otros en consonancia con los colores litúrgicos y la dignidad del Divino Peregrino a quien esos pies representan en la tierra, es ofender, o al menos poner en duda, precisamente por contraste, la humildad de quien hasta hace instantes calzó de ese modo». Simplificar el necesario homenaje de Cardenales y fieles en la investidura es también «suprimir el ceremonial tradicional y digno, con sus signos, sus gestos, sus pasos demarcados y significativos, porque dicha supresión no comporta incremento de la humildad sino abolición de los ritos y de los símbolos. La Iglesia no es la limusina ni los uniformes de los guardas suizos. Pero bien ha explicado Guardini la pervivencia del espíritu eclesial en los signos sagrados. Si en nombre de la austeridad quedasen abolidas o relegadas todas aquellas hierofanías que comporta el canto, la museta, la estola o la bendición melismática [cantada en gregoriano], el Papado no habrá ganado en pobreza evangélica. Se habrá vaciado demytos […], se habrá inmanentizado y rebajado, para hablar sin metáforas». El Papa desaconsejó a los argentinos viajar a su entronización en la Sede pontificia. Pero «querer viajar a la Ciudad Eterna para postrarse ante el Vicario de Cristo, no es un dolo que deba reprimirse, dando el monto del pasaje a los pobres, sino una virtud llamada magnificencia»; y alude la escena de María ungiendo a Jesús con un costoso perfume, y el comentario de Judas (Jn 12,1-11).
10. Es inevitable una cierta bicefalía en la Iglesia. Éstos y otros gestos igualmente lamentables justifican el dolor y la sospecha que ya tuvo el Autor cuando Benedicto XVI anunció su dimisión: «guste o no guste, la Iglesia, en la práctica, quedará sujeta a una bicefalía. Tanto más si, como está a la vista, el heredero del Cardenal Ratzinger parece querer diferenciarse de él, y de sus predecesores».
11. No faltan, sin embargo, fundamentos para la esperanza. Dice el Autor: «En esa espera tensa nos acompaña una promesa, un pedido y un ejemplo. La promesa es de Nuestro Señor Jesucristo. “Yo rezaré por tí para que no desfallezca tu fe”, le dijo a su primer vicario, y en él a todos sus sucesores […] Recemos recíprocamente para sostenernos en estos tiempos, tal vez apocalípticos, sin el uso hiperbólico sino estricto de la palabra; y elevemos en común la plegaria a la Trinidad Santa para que nos permita discernir […] Si fuera la hora de la luz, que nos dejemos envolver por ella, olvidándonos de las tenebrosidades del pasado. Si en cambio éstas persistieran, que no desertemos de la luz».
Hasta aquí el Autor.







* * *
Aceptación católica del Papa Francisco
1. Escritos como éste, a propósito del Nuevo Pontificado, están causando graves daños entre sus lectores. Repito lo que dije en mi anterior artículo glosando el texto de un lefebvriano: con textos como éste se procura «el siniestro objetivo de dificultar al máximo a los fieles católicos tradicionales y a los tradicionalistas la aceptación del nuevo Papa Francisco en fe y confianza, caridad y obediencia». Y aunque sea en contra de la intención de sus Autores, de hecho, «colaboran con el Enemigo, que disfruta destruyendo el amor al Papa y a la Iglesia en el corazón de los fieles».
2. Es inadmisible afirmar que el Cardenal Bergoglio era un promotor de herejías, y que hará falta un milagro para que sea un buen Papa Francisco. Aunque el Autor, en varias ocasiones, afirma su fe en la acción del Espíritu Santo en el Cónclave, difunde públicamente su convicción de que hará falta un milagro para hacer del Papa Francisco un auténtico Sucesor de Pedro, fiel Vicario de Cristo. Y eso es una falsedad intolerable.
Hago notar de paso que los tradicionalistas más extremos han de dar muchas gracias a Dios porque hoy la Iglesia no mantiene algunas sanciones que durante muchos siglos, es decir, tradicionalmente, se aplicaron con frecuencia, como las excomuniones. Si esa tradición concreta hoy se mantuviera, muchos de ellos habrían sido ya fulminantemente excomulgados. Si el que «atenta físicamente» contra el Papa queda automáticamente excomulgado (Código c.1370,1), considérese la sanción que merece quien «atenta espiritualmente» contra él, denigrándolo públicamente y difundiendo su personal convicción de que es un amigo de herejes y un perseguidor de la ortodoxia.
3. La Iglesia no pasa por un eclipse. No hace falta ningún milagro para que el Papa Francisco sea un fiel Vicario de Cristo en la tierra, pues éste es justamente el don de gracia que Simón recibió de Jesús hace unos días para venir a ser Pedro: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará» (Mt 16,18). Y vinculada a esa promesa de Jesús va esta otra: «Yo estaré con vosotros siempre, hasta la consumaciónde los siglos» (Mt 28,20). Dentro de la economía normal de la gracia está que Cristo, eligiendo a Simón como cabeza del colegio apostólico, lo transforme en Pedro.
Por eso mismo, no se necesita tampoco que el pueblo cristiano haga un discernimiento acerca de la autenticidad del Papa Francisco. Es bastante que lo reciba simplemente con fe y esperanza, con amor y obediencia. Cuando el Autor dice que «será tarea de los teólogos de la historia más eminentes, discernir si el Cónclave» acertó o erró, está afirmando una gran falsedad. Si fuera ésta una exigencia verdadera, tendría que decirnos cuántos años habrá de esperar el pueblo cristiano a que se produzca ese discernimiento «histórico» fidedigno. Y qué debe hacer mientras tanto.
4. La oración de Cristo y de su Iglesia Esposa tiene un poder irresistible. El Papa está «sujeto» a la verdad y al bien por la oración de Cristo y de toda la Iglesia celestial y militante. Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, sentado a la derecha del Padre, «vive siempre para interceder por nosotros» (Heb 7,25), los cristianos, y su intercesión es especialísima en favor del Sucesor de Pedro: «Simón, Simón, Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te hayas convertido, confirma a tus hermanos» (Lc 22,32). Simón, por sí mismo, es impulsivo, carnal, temeroso: no quiere en absoluto la cruz para Cristo, piensa como los hombres, no como Dios, y niega tres veces a Jesús. Es Cristo quien transforma a Simón al elegirle y establecerle como Primado del colegio apostólico. Es su gracia la que cambia a Simón en Pedro, en la Roca sobre la que edificará su Iglesia. El Papa, al ser investido como Vicario de Cristo y Sucesor de Pedro, recibe «una gracia de estado» permanente que, por supuesto, no lo exime de todo error o pecado, ni lo hace infalible en todos y cada uno de sus actos y palabras, pero que sí opera en él cambios muy profundos.
Y con Cristo orante, toda la Iglesia ora por el Papa Francisco: los ángeles y los santos del cielo, las parroquias y capillas de la tierra, los conventos y monasterios, los hogares cristianos. Toda la Iglesia está orando continuamente por el Papa, por el Papa Francisco. Cuando Pedro fue encarcelado, «la Iglesia oraba insistentemente por él» (Hch 12,5). Y ahora, en el año 2013, toda la Iglesia, todos los días, en todas los cientos de miles de Misas, en todo el mundo, ora continuamente «por el Papa Francisco». En la Misa, en la oración de los fieles, al final de Rosario, pide «por el Papa y sus intenciones».
Bien hace el Papa Francisco en decir con frecuencia «rezad por mí». Pero lo haríamos igual sin su ruego. La oración por el Papa y los Obispos está situada en el centro de la Eucaristía y del corazón del pueblo cristiano. Y estamos absolutamente seguros –sin necesidad de hacer discernimiento prudencial alguno– de que el Señor nos escucha y nos concede lo que le pedimos, porque así lo ha prometido: «lo que pidiereis [al Padre] en mi nombre, eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo» (Jn 14,13).
5. El Autor considera con gran dureza, haciendo no pocos juicios temerarios, los gestos iniciales del Papa Francisco (9). Pero en cuestiones prudenciales, el Papa puede perfectamente modificar o eliminar tradiciones pontificias con la suprema Autoridad apostólica de que está revestido. Y siempre se han producido esos cambios, en mayor o menor medida, al paso de los siglos. Si miramos, por ejemplo, la evolución de la indumentaria de los Papas en los últimos cien o doscientos años, podríamos comprobar muy numerosos cambios. Entre San Pío X y Pío XII, entre Juan XXIII y Juan Pablo II, entre Benedicto XVI y el Papa Francisco, los ha habido, como todos sabemos, y seguirá habiéndolos sin que por eso se desmorone la Roca de Pedro. Incluso en un mismo Papa, como Benedicto XVI, algunos intentos de cambio –la recuperación del gorro «camauro» o del sombrero «saturno»– no prosperaron, y renunció a ellos. El Papa Francisco tiene, pues, perfectísimo derecho a presentarse por primera vez en la loggia de la Basílica de San Pedro sin muceta y sin estola, para recibir luego ésta, a la hora de bendecir los fieles. Y aunque no se sirva de otras «hierofanías», como dice el Autor, en nada disminuye ante el pueblo católico su excelsa dignidad de Romano Pontífice. Las críticas hechas por el Autor sobre estas cuestiones son crueles y falsas, y sólo sirven para denigrar al Papa Francisco gratuitamente.
Cuando Pío XII, en un momento de la II Guerra Mundial, para detener el peligro inminente en que se veía la Ciudad Eterna, se pone a orar en medio de la muchedumbre con los brazos en cruz y mirando al cielo, no está haciendo ningún gesto teatral, sino expresando su oración al modo que le es más propio. Y el Papa Francisco, realizando entre los fieles algunos gestos que podrían parecer populistas, no está haciendo ejercicios de campechanía para ganar el aplauso del pueblo, sino que está expresando con toda sinceridad su modo de ser. Eugenio d’Ors decía que «cuando el enfático habla con énfasis, está hablando con naturalidad». Ni Pío XII ni el Papa Francisco están haciendo teatro.












6. La dignidad sagrada del Romano Pontífice puede expresarse y se ha expresado históricamente en modos muy diversos. Hace poco precisamente escribía yo en este blog sobre el valor y la necesidad de los signos sagrados (210) y lamentaba grandemente las pésimas consecuencias que trae la secularización del sacerdocio ministerial, también en su apariencia exterior (212). Pero con la misma convicción hay que afirmar la licitud, y la necesidad incluso, de una cierta evolución en la forma concreta de los signos sagrados. La tiara, la silla gestatoria, acompañada de flabelos, la capa magna con una cola de cuatro o cinco metros, sostenida por uncaudatario, el besapiés del Papa, y tantos y tantos otros modos y gestos tradicionales en la vida de la Iglesia pueden y deben cambiar o eliminarse en el tiempo histórico oportuno. Interpretar esos cambios como atropellos a la majestad de la liturgia o del Papa es un abuso inadmisible.
En ocasiones, por otra parte, formas relativamente modernas, como las casullas en forma de guitarra, son exigidas por los tradicionalistas como signo de fidelidad a la tradición; cuando lo cierto es que ese estilo de casulla, la que deja los brazos descubiertos, fue desconocida antes del XVI, y es por tanto relativamente moderna. Mucha más tradicional es la casulla antigua y medieval, que cubre al sacerdote completamente como una casita (casula) o una capa (casubla). De modo semejante, las mitras episcopales altísimas, a veces hoy usadas, no son en absoluto tradicionales, aunque algunos las exijan como si lo fueran. Las mitras usadas en la antigüedad y en la Edad Media, según se nos representan en mosaicos, sepulcros, imágenes y capiteles, eran bastante más bajas.
7. El Papa Francisco, como bastantes Papas lo han hecho, puede introducir en cuestiones formales cambios considerables, quitando y poniendo, según la Iglesia y las circunstancias del mundo se lo aconsejen. Asistido por el Espíritu Santo y por toda la Iglesia, permanecerá absolutamente en la doctrina católica de fe y costumbres, e incluso mantendrá también en cuestiones menores una continuidad espiritual de fondo con las tradiciones de la Iglesia, aunque cambie ciertas formas concretas. Por supuesto que la infalibilidad no asegura la perfección en la verdad y la prudencia de todos y cada uno de sus gestos y palabras, lo que puede verificarse por la misma historia de los Papas. Pero los cambios que estime convenientes de ningún modo han de ser pre-juzgados y juzgados con suspicacia y dureza de juicio. Ni han de producir la «bicefalía» profetizada por el Autor.
Puede el Papa cambiar el lugar tradicional para el Cónclave, saliéndose de la Capilla Sixtina, si es que llegara a considerarla como una explosión grandiosa del espíritu sensual y neopagano del Renacimiento, y si es que prefiriese para el Cónclave la inmensa majestad de las sobrias Basílicas romanas. Puede el Papa suprimir las Jornadas Mundiales de la Juventud, o puede transformarlas en Continentales, o incluso Nacionales, evitando que cientos de miles de jóvenes tengan que viajar periódicamente a sitios lejanísimos –¡a Australia!–, gastando en ello mucho trabajo, tiempo y dinero. Puede restablecer la muy venerable tradición de los diezmos, para que el pueblo cristiano exprese mejor el amor de la Iglesia a las misiones y a los misioneros, a los templos y a los sacerdotes, a los pobres y a los países pobres. Puede ordenar que se niegue el sacramento del matrimonio a parejas de bautizados no practicantes, para evitar una previsible profanación habitual del vínculo conyugal. Y todas éstas y tantas otras determinaciones posibles, en el caso de que las decidiera, las tomará asistido por la Iglesia, especialmente por el Colegio apostólico de los Obispos y por las propias Congregaciones de la Santa Sede por él constituidas, y con una asistencia especial del Espíritu Santo, distinta, por supuesto, del don de la infalibilidad.
Yo, acerca de la conveniencia o inoportunidad de los ejemplos aludidos, no tengo ni la menor idea. Lo mismo que mis lectores, podré tener ciertas opiniones –y a veces ni eso–. Pero el Romano Pontífice sí tiene esa gracia de estado como Pastor universal de la Iglesia. Por tanto, cuando el Papa Francisco realice en esas cuestiones prudenciales los cambios que estime convenientes –aunque, por supuesto, su discernimiento no sea infalible–, ninguno se atreva a calificarlos de atropellos a la Tradición o de ofensivos distanciamientos de su predecesores. Y menos lo haga a priori, antes de que inicie su guía pastoral de la Santa Iglesia. «La Primera Sede por nadie puede ser juzgada» (Código c.1404).
8. Recibamos al Papa Francisco como un don de Dios providente. El Obispo brasileño Mons. Fernando Arêas Rifan, en carta a sus sacerdotes, exhorta después del Cónclave con una doctrina que, ésta sí, es verdaderamente tradicional: «Hago mías las palabras de Dom Antonio de Castro Meyer, cuando era Obispo diocesano de Campos, refiriéndose al Beato Juan Pablo II: “Como fieles católicos, en nuestras relaciones con el Papa debemos dejarnos guiar por un vivo espíritu de fe. Y ver siempre en el Papa al Vicario de Cristo en la tierra. Sus palabras, en el ejercicio de su ministerio, deben ser recibidas como palabras del mismo Señor. Por eso debemos al Papa respeto, veneración y dócil obediencia, evitando todo espíritu de crítica destructiva. Es necesario que nuestro proceder refleje la convicción de nuestra fe, que muestra al Papa como Vicario del mismo Jesucristo” (Veritas, abril-maio de 1980)».
En el salmo interleccional de la misa de hoy, sábado de la V semana de Cuaresma, toda la Iglesia, unánimemente, con la absoluta firmeza de la esperanza, hemos confesado una y otra vez:
«El Señor nos guardará como pastor a su rebaño» (Jer 31,10).
José María Iraburu, sacerdote

martes, 9 de abril de 2013

Hay cosas que se deben publicar y re publicar, para acallar las voces equivocadas...

Este post es uno de ellos.

¡Dios bendiga a Papa Francisco!  ¡Mamita María y San José le protejan cada instante!


Corazón misericordioso

El libro El jesuita de Rubín-Ambrogetti, publicado en el 2010 y redactado en base a una serie de entrevistas al entonces Arzobispo de Buenos Aires Mons. Jorge M. Bergoglio, trae la anécdota que trascribo. Para mi, sacerdote, es una verdadera lección entrega y servicio a los demás. Por otro lado, es claro que la Misericordia de Dios con los hombres habitualmente llega mediante otros hombres, verdaderos mediadores, y esos somos nosotros.
“El entonces obispo auxiliar de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, cerró la carpeta en la que estaba trabajando en su oficina del arzobispado y miró la hora. Lo esperaban para un retiro en un convento a las afueras de Buenos Aires y tenía el tiempo casi justo para tomar el tren. Aun así, no dejó de recorrer el breve trayecto hasta la Catedral. Como todos los días, quería rezar, aunque sea unos minutos delante del Santísimo Sacramento, antes de continuar con la intensa actividad.
En el interior del templo se sintió aliviado por el silencio y la frescura, en contraste con el calor de una tórrida tarde de verano. Cuando estaba saliendo se le acercó un joven, que no parecía estar del todo bien psíquicamente, para pedirle que lo confesara. Tuvo que hacer un esfuerzo para disimular un gesto de fastidio por la demora que implicaba esa circunstancia.
El muchacho, de unos 28 años, hablaba como si estuviera ebrio, pero presentí que probablemente estaba bajos los efectos de alguna medicación psiquiátrica, recuerda el cardenal. Entonces yo –agrega-, el testigo del Evangelio, el que estaba haciendo apostolado, le dije: “Ahora nomás viene un padre y te confesás con él porque tengo que hacer algo. Yo sabía que el sacerdote llegaba recién a las cuatro, pero pensé que, como el hombre estaba medicado, no se daría cuenta de la espera y salí muy suelto de cuerpo. Pero a poco andar, sentí una vergüenza tremenda; me volví y le expresé: “el Padre va a tardar; te confieso yo”. Bergoglio recuerda que después de confesarlo lo llevó delante de la Virgen para pedirle que lo cuidara y, finalmente, se fue pensando que el tren ya se había ido. Pero, al llegar a la estación, me enteré de que el servicio estaba atrasado y pude tomar el mismo de siempre. A la vuelta, no enfilé directamente para mi casa, sino que pasé por donde estaba mi confesor, porque lo que había hecho me pesaba. Si no me confieso mañana no puedo celebrar Misa con esto, me dije.”

Blog de Padre Salvador Fornieles

jueves, 4 de abril de 2013

"No se dejen robar la esperanza": Papa Francisco

Como que hablar de “tener esperanza”, cuando hay una crisis de liquidez brutal en todo el mundo, pareciera cosa de soñadores empedernidos. Y hablar de “mirar hacia adelante” con entusiasmo y ganas de hacer las cosas bien, cuando las redes de narcotráfico, contrabando, trata de personas, desviación de recursos públicos y corrupción en todo lo alto, parece también una respuesta poco sensata.
Un Papa visionario
Lo “políticamente correcto” en casos así, sería hablar de los países emergentes; de los programas de asistencia de todo tipo que buscan paliar las crisis, también de todo tipo.
El liderazgo efectivo sería protestar con la mayor violencia posible para capturar la atención mediática; o rasgarse las vestiduras lanzando estadísticas, estudios, sondeos, y encuestas que subrayen todo “lo mal que anda el mundo”, echándole la culpa de todo, por supuesto, a quienes detentan la autoridad.
Siguen capturando la atención de propios y extraños, de creyentes y de quienes no lo son, los planteamientos formulados por el Papa Francisco; su vehemente oratoria, su estilo de comunicación no verbal y, particularmente, el ejemplo y testimonio de vida que da en cada día del pontificado.
Él podría ser el primero en quejarse, lamentarse y protestar por todo lo que está sucediendo. El Papa podría exigir, como lo hacen todos los liderazgos populistas que matan por un espacio en la prensa, que alguien haga algo para resolver la problemática mundial, que va desde encontrarle trabajo a cinco millones de parados en España, pasando por pagar la deuda de Portugal y Grecia, además de encontrarle soluciones atinadas a lo que está sucediendo en Chipre y en México. Pero no, su visión y percepción de las cosas posee un “algo” que para quienes no tienen el privilegio de la fe, resulta incomprensible.
SS. Francisco fue claro hace unos días. Ante varios miles de jóvenes congregados para esperar la palabra del Santo Padre, el argumento fue contundente: “No se dejen robar la esperanza, no sean hombres y mujeres tristes”.
La perspectiva del Papa no es la del triunfalista. Pidió a los jóvenes que se recordara lo que él denominó con puntualidad, “las heridas de la humanidad”, entre las que colocó a las guerras, la violencia, los conflictos. Francisco habló de la sed de dinero y de poder; de la corrupción y la división entre gobernantes y gobernados.
Es decir, con una visión certera –le rogaría a mis brillantes lectoras y amabilísimos lectores que ubicaran los conceptos que el Papa menciona como “heridas de la humanidad”- el obispo de Roma identifica con claridad, en dónde se encuentran todas aquellas cosas que lastiman y duelen al mundo entero. Es decir, el Papa sabe qué planeta está pisando.
Primer requisito: afrontar con alegría
Pues, delante de estos escenarios críticos, Francisco nos convoca a estar alegres y ver las acciones y respuestas con enormes dosis de entusiasmo. Él mismo dio la justificación, en un par de frases que llevan más fondo del que aparentan a primera vista: “Nuestra alegría no nace de la posesión de las cosas. “No debemos creer al maligno que nos dice: no puedes hacer nada contra la violencia, la corrupción, la injusticia o contra tus pecados. No debemos acostumbrarnos al mal”
Dicho en otros términos, frente a todo el desorden que observamos y que golpea nuestros bolsillos, a nuestras familias, a la gente a la que amamos, a nuestro trabajo y a nuestras empresas, es necesario que estemos alegres, precisamente, porque nuestra alegría no nace de las cosas que poseemos. Es mucho más trascendente porque nace de la fe en la redención y en las promesas de Jesucristo.
Adicionalmente, no se trata de una especie de alegría como la que se produce en un establo en donde las vacas proporcionan más leche porque les ponen música y una sustentable ambientación. Tampoco se trata de un “providencialismo” que se sienta a “esperar” que Dios baje a resolver los problemas de Medio Oriente, la crisis de los bancos chipriotas, o a resolver las lagunas jurídicas de la Ley General de Víctimas en México.
En principio, es una fe y una esperanza sustentadas en la identificación del generador de desesperanzas, depresión y sentimiento de frustración que invita a no participar y dejar de lado todo.
Por ello, el Papa Francisco subraya que, es el maligno –esto es, el demonio sí existe y sigue actuando- quien provoca e invita a no hacer nada contra la violencia, la corrupción, la injusticia y la concupiscencia. El remate es sensacional: ¡no debemos acostumbrarnos al mal. Dicho de otra forma, no ceder ante la desesperanza”.
La “traducción” del mensaje es sencilla. ¿No tienes empleo?, no cedas ante la desesperanza. ¿Las ventas en la empresa han ido a la baja y cartera de cobranza, va a la alta?, no cedas ante la desesperanza. ¿Vas con el funcionario de gobierno y éste pone cara de sufrimiento para que le des dinero a cambio de favores?, no cedas ante la desesperanza. ¿Ves que la drogadicción y el bullying son cosas cotidianas en las escuelas de los hijos?, no cedas ante la desesperanza.

En mi México lindo y querido, en la nave central de la Basílica, exactamente, debajo de la imagen de la virgen de Guadalupe, está inscrita una frase, que me hace pensar en la profunda devoción del Papa Bergoglio en la morenita del Tepeyac: “Que no te aflija ni te apene cosa alguna, ¿no estoy yo aquí, que soy tu madre?”
Creo que ahí se encuentra el fundamento de la solicitud papal: No se dejen robar la esperanza.

lunes, 25 de marzo de 2013

Locuciones - 16 de Marzo del 2013



MAR16

3. Completando el Puente del Papa Benedicto

Jesús 
Rápidamente, todos los problemas del mundo caerá sobre él como una carga que llevará por el resto de su vida. Él vendrá a mí como mi Vicario, el elegido para llevar mi Iglesia. Yo no lo abandonará ni permitirá que sus pasos a tambalearse. Yo lo fortaleceré y dárselo a aquellos que le apoyan. ¿Qué tan importantes son las opciones que harán de aquellos que lo rodean y participar de su ministerio.
Esto es suficiente. He hablado con claridad. Será una roca fuerte, parte de la base constante de mi Iglesia a través de los siglos. Cuando su papado se ha completado, el gran puente también será completado y la fundación se han mantenido firmes durante tantos años de agitación en el mundo y la Iglesia.
María
Puedo llevar estas enseñanzas a su fin. La Iglesia ha pasado por una transición necesaria, listo para los últimos años de preparación. Al igual que una casa hecha listo para una tormenta que se avecinaba, así que he hecho mi Iglesia. Las grandes tormentas ya están en el horizonte. Todos verán este período, iniciado por la renuncia del Papa Benedicto XVI, como un momento de la divina providencia de Dios. Benedicto XVI había guiado a la Iglesia con una mano firme. Manos de Francisco y el corazón son tan similares a Benedicto XVI. La roca de Pedro, ahora entrará en grandes tormentas. Estas no son las tormentas internas dentro de la Iglesia, pero las tormentas externas que vendrán sobre el mundo moderno.Quiero que mi iglesia para estar listo.

www.locutions.org

domingo, 24 de marzo de 2013

UN PAPA QUE SABE IMITAR A CRISTO JESUS

Comparto este mensaje que llegó a mi buzón, proviene de un Argentino que se siente orgulloso de que un compatriota sea ahora Vicario de Cristo, pero no sólo eso, también siente orgullo por quien es el Papa Francisco por su autenticidad. Y que antes de ser Papa Francisco ya era de corazón un franciscano.  ¡Para Gloria de Dios!


Por estas latitudes aún se vive la emoción y la euforia que los ojos del mundo se posen por un momento en esta remota parte del planeta.

Es muchisimo lo que se ha hablado en las ultimas horas sobre el Papa Francisco (NO Francisco I pues el número se agrega a partir del segundo, como en los apellidos y los nombres de barcos)

Y yo no voy a pecar de breve, pero si voy a dar información y opinión, parte de la cual no creo que haya llegado aún a Europa
Yo puedo comenzar diciendo que ojalá se cumpla lo que por estas tierras se dice y se siente: que si la Iglesia necesita cambiar, Bergoglio "tiene los perejiles" para hacerlo con la necesaria firmeza y la debida prudencia.

Se vienen aires de cambios en Roma, pero a no engañarse, nada será espectacular aunque algunas veces será controversial y muchos lo apoyen y otros lo denosten.

Es un hombre enérgico pero a la vez prudente.
Ha hecho una carrera bastante meteórica, pasando por todos los estamentos de gobierno de la Iglesia. Sabe gobernar y es prudente y predica con el ejemplo.

En lo personal tiene la conocida inteligencia y preparación de los jesuitas unida a la humildad franciscana.
Por aquii se lo califica, en sentido metafórico, como el "jesuita franciscano"

No hay que dejar de reparar en cosas significativas:
- es el primer jesuita en siglos que es aceptado como Papa,
- es el primer no-europeo que llega a ocupar el trono de San Pedro,
- es el primer Papa que elige ser llamado Francisco, por el santo de los pobres y los humildes.

Son signos demasiado notorios y quien no los vea es ciego.


Es el único cardenal que siempre llegaba al Vaticano caminando, que saluda a todos, que se despide con un "ora por mí" y que a todos les ayuda a ponerse el abrigo luego de una entrevista personal.

Es el clásico hombre del pueblo, de un barrio de Buenos Aires (Flores), que fue a la escuela común, que cursó su secundaria en una escuela técnica (se graduó de técnico químico y trabajó desde temprana edad) y que recien a los 21 años encontró su vocación religiosa.

Es el típico hijo / nieto de inmigrantes europeos, en este caso italianos, que vinieron a buscar un nuevo mundo y una nueva vida a estas tierras, que en la segunda mitad del siglo XIX y primera del siglo XX recibía con generosidad a todos los hombres de buena voluntad del Mundo que vinieran a habitar el suelo argentino.
Para quienes no lo saben, así reza el Preámbulo de la Constitución Nacional
".... para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres de buena voluntad que vengan a habitar el suelo argentino ... " [año 1852]

Por lo tanto, lleva en su sangre el espíritu de tantos inmigrantes gallegos, italianos, judíos y alemanes que encontraron en Argentina y en América, su tierra prometida, retribuyendo la acogida con su trabajo, tesón y honestidad y que en la primera parte del siglo XX llevaron a este país a ser una de las grandes potencias mundiales (no recuerdo si la sexta o la séptima).

Pero por sobre todo es un hombre común, argentino y porteño hasta el tuétano, fanático del futbol como la mayoria (su cuadro es el San Lorenzo del barrio de Almagro), afable, "amiguero", cercano.

Y si alguien no cree en ciertas extrañas señales, ayer, en la Quiniela oficial se dió la paradoja que salieran premiados los números asociados a "el cura" y a "el Papa" pero lo más extraordinario es que salió premiado el número con las ultimas cuatro cifras de su carnet de socio del club de futbol San Lorenzo de Almagro !!!! Pues hay que creer o reventar !!!!

Es extremadamente humilde en su corazón y en su vida cotidiana. Es un cura diferente a la imagen que se tiene de quien llega al papado.

Fijarse:
- como Arzobispo de Buenos Aires (su diósesis) y Cardenal Primado de la Argentina, no vive en el hermoso palacio episcopal ubicado en San Isidro, sino en un humilde apartamento de un solo ambiente con
cocinita que se hizo adecuar en el edificio de la curia metropolitana justo al lado de la Catedral, frente a la Plaza de Mayo
- se traslada a todos lados en bus o en metro y muy excepcionalmente en taxi.
- diariamente se lo ve vestido con un sencillo y algo gastado traje negro sin ningun oropel característico de su jerarquía
- es un verdadero pastor del rebaño de los más necesitados y excluidos, pero no es para nada uno de esos curas tercermundistas y zurdos que tanto mal le han hecho a la Iglesia y a quienes vivimos en América
- sus ceremonias del Jueves Santo no son en la Catedral ni hace el lavapies entre acaudalados y perfumados representantes de la alta sociedad porteña.
Muy por el contrario va a lavar y besar los pies al hospital neuropsiquiatrico, al de los enfermos de SIDA (HIV), a las cácerles, y a las villas miseria, donde pese a ser el gran enemigo de los carteles de la droga,
puede caminar con total libertad y con la seguridad que nadie lo va a lastimar.
- ha logrado insertar en todos los niveles de la sociedad marginada a curas jóvenes (los curas villeros) que han logrado revertir el avance de los predicadores "evangelistas" especialmente los pertenecientes a las
llamadas "sectas electrónicas"
- ha tenido los necesarios perejiles para plantarse y cantarles las cuarenta a los cinco últimos gobiernos de Argentina (eso si, con una prudente contundencia y sin ofender a nadie)
Esto le ha terminado valiendo el rechazo de los Kirchner y de toda su corrupta corte política. Debido a los claros mensajes que envía en cada una de sus homilias, el gobierno de los K ha roto la tradición
secular de que el 25 de Mayo se celebre el Te Deum oficial en la Catedral Metropolitana, solo para que él no les enrostre el daño que le estan haciendo a este país.
Buena parte del Kirchnerismo no le ha quedado otra que difamarlo tratando de ensuciarlo por no haber tenido un papel más protagónico en favor de los derechos humanos durante el proceso militar, cuando él
era el provincial de los jesuitas de argentina. Está probado que Bergolio abogó personalmente ante los gobernantes militares por curas, catequistas y laicos que habían sigo detenidos durante el Proceso.
- ha hecho por la juventud, por los pobres y por los excluidos cosas que nunca antes se habían visto provenir de anteriores cardenales argentinos.
- es un hombre absolutamente ecuménico desde todo punto de vista. Es muy apreciado por todos los grandes rabinos judíos e imanes musulmanes de Argentina.
Tiene escrito un libro junto con un rabino y otro prologado por otro rabino. La comunidad judía de Argentina es probablemente una de las que más se ha alegrado de la elección del nuevo Papa.
- en la anterior elección papal, él era la segunda opción despues de Ratzinger, pero decidió con extrema humildad que no era su tiempo y pidió a quienes lo apoyaban que votaran por quien luego resultó
Benedicto XVI. O sea que no hay nunca que olvidar que Bergoglio ya era "papabile" como sucesor de Juan Pablo II.

¿Que podemos esperar de su papado?
No hay dudas que comienza una era de cambios en la Iglesia, pero no como muchos suponen o desean.
Habrá cambios de forma más visibles y cambios de fondo menos visibles.

Su gran desafío pasará por:
- revertir la mala imagen actual de la Iglesia universal;
- asestar el golpe de gracia a la corrupción de la Curia romana;
- luchar contra la pederastia de una parte de los curas;
- hacer que la iglesia cotidiana vuelva a sus raices basadas en el amor a los pobres, el sacrificio y la caridad;
- promover lo que se ha dado en llamar "la nueva evangelización" algo que le encomendó Juan Pablo II (en esto sigue los pasos de San Francisco Javier)

Más allä de la alegría de que el nuevo Papa sea sudamericano y argentino, todos tienen la casi total seguridad que dejará huellas positivas en la Iglesia universal, por lo que ya dije: por ser de otro continente, por su formación religiosa, por ser jesuita, por ser extremadamente humilde, por ser un hombre afable, por ser un hombre que no se achica frente al poder de los gobernantes y de los poderosos, por buscar permanentemente mejorar la calidad de vida de los marginados, y por tantas cosas más.
¿cuándo se vio que un Papa recien electo, antes de impartir su primera bendicón al mundo, pidiera con absoluta humildad que el pueblo rece por él? ¿no es esto un signo destacable?

No sé cuánto de todo lo dicho podrá concretarse ni cuanto le permitirán que concrete.
Sabemos que se ganará muchos enemigos poderosos, desde algunos gobiernos, pasando por grupos de poder económico y de otros internos de la curia romana y terminando por los carteles de la droga y la
trata de personas.

Por eso todos debemos cumplir su reiterado pedido: orar por él.

Pero lo muy malo de Argentina es que la mayor parte de su clase política está enferma de corrupción, egoismo, inmoralidad ......

Dios quiera que el Papa Francisco sea la señal que nos indique el comienzo de los cambios que todos ansían ..... Recemos para que así sea.

Os ruego, si lo consideráis prudente, que compartáis esto que os he escrito con vuestros allegados, con el fin que tengan una mejor visión de lo que se puede esperar del Papa Francisco, el Papa del Fin del Mundo, el Papa argentino.