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domingo, 28 de diciembre de 2014

NAVIDAD EN MEDIO ORIENTE

  • La victoria de la Navidad frente al terror: el ejemplo de los cristianos perseguidos

    Viven en Irak, Pakistán o China y son cristianos. Saben del riesgo que corren de morir o ser detenidos pero lo asumen sin temor.

    Nacimiento colocado en un campo de refugiados en Irak
    Se acerca la Navidad. Una fiesta en la que los cristianos celebran por todo el mundo gozosos el nacimiento del Salvador. Un día familiar de júbilo, cantos y de reencuentros.
    Es la fecha más señalada en el calendario pero desgraciadamente no en todo el mundo se puede celebrar de la misma manera. Hay millones de personas que no podrán exteriorizar esta alegría como en Occidente. Celebrarán la Navidad con esperanza pero con miedo. Con temor a las bombas, a los disparos, a las redadas de la policía religiosa o del partido único. Hay miedo sí, pero habrá celebración. ¿Seríamos capaces de hacer lo mismo en Occidente?
    Cuando se piensa en estos momentos en los cristianos perseguidos,el pensamiento se dirige rápidamente a Irak, donde de manera más gráfica ha quedado patente su aniquilación.
    La Navidad es lo opuesto al Estado Islámico. Es vida frente a muerte. Por ello, los islamistas se han propuesto que esta fiesta cristiana no se celebre o se tiña de muerte. Y en parte lo han conseguido. En Irak, tierra bíblica y con una iglesia que se remonta a los inicios del cristianismo, hay zonas donde ya no queda piedra sobre piedra, en la que ya no hay ni templos ni cristianos. Han sido asesinados, encarcelados o expulsados de sus tierras. En Mosul, ciudad que albergaba a decenas de miles de cristianos, no habrá Navidad.

    Celebración en los campos de refugiados

    Pero aunque pueda parecer lo contrario los terroristas del ISIS no han ganado puesto que los cristianos de Mosul sí celebrarán la Navidad. Ellos mismos serán como aquel pequeño bebé llamado Jesús, que nació en un pesebre, en un establo y que fue perseguido. Estos miles de cristianos no podrán estar en sus casas pero aún estando en barracones de los campos de refugiados o en los locales de las parroquias que los acogen encenderán sus velas y celebrarán que la vida triunfa sobre la muerte.
    La esperanza es la que les guía en una situación límite pero en la que también perciben pequeños rayos de luz. Y lo ven en pequeños gestos. En la provincia de Kirkuk este año ocurrirá un hecho insólito.El día 25 de diciembre ha sido declarado festivo por las autoridades en solidaridad con los miles de cristianos perseguidos por el Estado Islámico que han llegado en los últimos meses a su territorio.
    Además, organizaciones cristianas de todo el mundo se están volcando con ellos para estas fechas tan señaladas. La fundaciónAyuda a la Iglesia Necesitada ha emprendido una de las campañas más grandes de su historia. En ella destinarán todo el dinero que recauden de los donativos de personas de todo el mundo para conseguir que los cristianos iraquíes tengan unas fiestas dignas de tal, con comida, regalos para los niños, ropa de abrigo para el duro invierno iraquí así como módulos de alojamientos y escuelas.
    Pero no sólo en Irak se vive una situación extrema. En otros países de mayoría musulmana los cristianos viven estas fechas entre la alegría y el temor. Pakistán y Nigeria son sólo dos ejemplos de ello. Este año las autoridades reforzarán de manera notable la seguridad de las iglesias ante posibles atentados. El brutal ataque a la escuela paquistaní ha sido la confirmación de que los islamistas sólo quieren infligir el mayor daño posible. Aún sabiendo que los templos son objetivos prioritarios, las familias cristianas seguirán acudiendo a la Misa del Gallo y a la de Navidad. Todo ello a pesar de que aún tienen en sus retinas los brutales atentados de años anteriores con los que todo el mundo despertó el día de Navidad y que dejaron cientos de muertes. Al igual que en Irak la fe sigue venciendo al miedo.

    El viejo enemigo comunista

    No sólo en los países musulmanes los cristianos tendrán una Navidad diferente. En los estados bajo regímenes comunistas el gran ojo del Estado siempre está al acecho para controlar, prohibir y detener. En Corea del Norte incluso no tendrán ni opción de celebrar esta fiesta pues no se sabe si ya queda algún cristiano tras décadas de férrea dictadura estalinista. Y si alguno quedara aún podrá mirar a la frontera donde las autoridades de Corea del Sur han colocado como ya es tradicional un enorme árbol de Navidad, numerosas luces y altavoces con cantos navideños que conmemoran estas fechas frente a la oscuridad del odio irracional del comunismo.
    También en China los cristianos vivirán una Navidad diferente. Pese a la aparente apertura del régimen comunista sigue habiendo dos iglesias y gran persecución. La Iglesia clandestina fiel a Roma y la oficial controlada por el Partido Comunista. Lo mismo ocurre con los protestantes que no aceptan servir a la dictadura. Sus celebraciones serán por tanto objeto de búsqueda y eliminación al igual que pasaba hace siglos en las catacumbas.






Lea la carta íntegra del Papa a los cristianos perseguidos en Oriente Medio
  • Asegura que el diálogo interreligioso es el mejor antídoto contra la tentación del fundamentalismo.

Queridos hermanos y hermanas
¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos consuela en cualquier tribulación nuestra hasta el punto de poder consolar nosotros a los demás en cualquier lucha, mediante el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios! (2 Co 1,3-4).
Fueron estas palabras del apóstol Pablo las que se me vinieron a la mente cuando pensaba dirigirme a vosotros, hermanos cristianos de Oriente Medio. Lo hago a las puertas de la Navidad, a sabiendas de que para muchos de vosotros las notas de los villancicos estarán mezcladas con lágrimas y suspiros. Sin embargo, el nacimiento del Hijo de Dios en nuestra carne humana es un misterio inefable de consolación: Pues se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres (Tt 2,11).
Por desgracia, nunca han faltado tribulación ni aflicción en Oriente Medio tanto en el pasado como recientemente. En los últimos meses se han agravado debido a los conflictos que afligen a la Región, pero especialmente por la actividad de una reciente y preocupante organización terrorista, de unas dimensiones nunca antes vistas, que comete todo tipo de abusos y prácticas inhumanas, golpeando especialmente a aquellos de vosotros que han sido brutalmente expulsados de sus tierras, en las que los cristianos están presentes desde la época apostólica.
Al dirigirme a vosotros, no puedo olvidarme de otros grupos religiosos y étnicos que sufren también la persecución y las consecuencias de estos conflictos. Sigo cada día las noticias del inmenso sufrimiento de tantas personas en Oriente Medio. Pienso especialmente en los niños, las madres, los ancianos, los desplazados y refugiados, los que pasan hambre, los que tienen que soportar la dureza del invierno sin un techo bajo el que protegerse. Este sufrimiento clama a Dios y apela al compromiso de todos nosotros, con la oración y todo tipo de iniciativas. Deseo hacer llegar a todos mi cercanía y solidaridad, así como la de la Iglesia, y dar una palabra de consuelo y esperanza.
Queridos hermanos y hermanas, que con valentía dais testimonio de Jesús en vuestra tierra bendecida por el Señor, nuestro consuelo y nuestra esperanza es Cristo. Por tanto, os animo a permanecer unidos a Él, como los sarmientos a la vid, seguros de que ni la tribulación, la angustia o la persecución podrán separarnos de Él (cf. Rm 8,35). Que la prueba que estáis atravesando fortalezca vuestra fe y fidelidad.
Rezo para que viváis la comunión fraterna a ejemplo de la primera comunidad de Jerusalén. La unidad querida por nuestro Señor es más necesaria que nunca en estos tiempos difíciles; es un don de Dios que interpela a nuestra libertad y espera nuestra respuesta. Que la Palabra de Dios, los sacramentos, la oración y la fraternidad, alimenten y renueven continuamente vuestras comunidades.
La situación en que vivís es una fuerte llamada a la santidad de vida, como así lo han atestiguado los santos y mártires de diversa pertenencia eclesial. Recuerdo con afecto y veneración a los Pastores y fieles a los que en los últimos tiempos se les ha pedido el sacrificio de la vida, a menudo por el mero hecho de ser cristianos. También pienso en las personas secuestradas, entre las cuales se encuentran algunos Obispos ortodoxos y sacerdotes de diversos ritos. ¡Ojalá puedan volver pronto sanos y salvos a sus casas y comunidades! Le pido a Dios que tanto sufrimiento unido a la cruz del Señor dé frutos abundantes para la Iglesia y los pueblos de Oriente Medio.
En medio de las enemistades y los conflictos, la comunión vivida entre vosotros, con fraternidad y sencillez, es un signo del Reino de Dios. Me alegro de las buenas relaciones y la cooperación entre los Patriarcas de las Iglesias orientales católicas y los Ortodoxos, así como entre los fieles de las diversas Iglesias. El sufrimiento que padecen los cristianos constituye una aportación inestimable a la causa de la unidad. Se trata del ecumenismo de la sangre, que requiere abandonarse confiadamente a la acción del Espíritu Santo.
¡Que podáis dar siempre testimonio de Jesús en medio de las dificultades! Vuestra presencia es valiosa para Oriente Medio. Sois un pequeño rebaño, pero con una gran responsabilidad en la tierra en que nació y se extendió el cristianismo. Sois como la levadura en la masa. Antes que cualquiera de las actividades de la Iglesia en el ámbito de educativo, sanitario o asistencial, tan valoradas por todos, la mayor riqueza para la región son los cristianos, sois vosotros. Gracias por vuestra perseverancia.
Vuestros intentos por colaborar con personas de otras religiones, con judíos y musulmanes, es otro signo del Reino de Dios. El diálogo interreligioso es tanto más necesario cuanto más difícil es la situación. No hay otro camino. El diálogo basado en una actitud de apertura, en la verdad y el amor, es también el mejor antídoto contra la tentación del fundamentalismo religioso, que es una amenaza para los creyentes de todas las religiones. El diálogo es a la vez un servicio a la justicia y una condición necesaria para la tan deseada paz.
La mayor parte de vosotros vive en un ambiente de mayoría musulmana. Podéis ayudar a vuestros conciudadanos musulmanes a presentar con discernimiento una imagen más auténtica del Islam, como quieren muchos de ellos, que repiten que el Islam es una religión de paz, que se puede armonizar con el respeto de los derechos humanos y favorecer la convivencia de todos. Será algo bueno para ellos y para toda la sociedad. La dramática situación que viven nuestros hermanos cristianos en Irak, y también los Yazidíes y los miembros de otras comunidades religiosas y étnicas, exige por parte de todos los líderes religiosos una postura clara y valiente, para condenar unánimemente y sin rodeos esos crimines, y denunciar la práctica de invocar la religión para justificarlos.
Queridos hermanos, casi todos vosotros sois ciudadanos nativos de vuestros países y, por lo tanto, tenéis el deber y el derecho de participar plenamente en la vida y crecimiento de vuestra nación. En la Región estáis llamados a ser constructores de paz, de reconciliación y desarrollo, a promover el diálogo, construir puentes, según el espíritu de las bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-12), a proclamar el evangelio de la paz, dispuestos a colaborar con todas las autoridades nacionales e internacionales.
Deseo expresar mi especial reconocimiento y gratitud a todos vosotros, queridos hermanos Patriarcas, Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, que acompañáis con solicitud el camino de vuestras comunidades. ¡Qué preciosa es la presencia y actividad de los que se han consagrado totalmente al Señor y lo sirven en los hermanos, especialmente en los más necesitados, testimoniando su grandeza y su amor infinito! ¡Qué importante es la presencia de los Pastores junto a su rebaño, especialmente en los momentos de dificultad!
A vosotros, jóvenes, os mando un abrazo paternal. Rezo por vuestra fe, por vuestro crecimiento humano y cristiano, y para que vuestros mejores proyectos se cumplan. Y os repito: «No tengáis miedo ni vergüenza de ser cristianos. La relación con Jesús os hará disponibles para colaborar sin reservas con vuestros conciudadanos, con independencia de su afiliación religiosa» (Exh. ap. Ecclesia in Medio Oriente, 63).
A vosotros, ancianos, os hago llegar mis sentimientos de aprecio. Sois la memoria de vuestros pueblos; espero que esta memoria sea semilla de crecimiento para las nuevas generaciones.
Me gustaría alentar a aquellos de vosotros que trabajan en las áreas tan importantes de la caridad y de la educación. Admiro el trabajo que estáis haciendo, especialmente a través de Cáritas y con la ayuda de otras organizaciones caritativas católicas de diferentes países, ayudando a todos sin distinción. A través del testimonio de la caridad, ofrecéis el apoyo más valioso a la vida social y también contribuís a la paz, de la que la Región está tan hambrienta como de pan. Pero también en el ámbito de la educación está en juego el futuro de la sociedad. Qué importante es la educación en la cultura del encuentro, del respeto de la dignidad de la persona y del valor absoluto de todo ser humano.
Queridos hermanos, aunque pocos en número, sois protagonistas de la vida de la Iglesia y de los países en los que vivís. Toda la Iglesia está con vosotros y os apoya, con gran afecto y estima por vuestras comunidades y vuestra misión. Vamos a seguir ayudándoos con la oración y otros medios disponibles.
Al mismo tiempo, sigo instando a la Comunidad internacional para que venga en ayuda de vuestras necesidades y de las otras minorías que sufren; en primer lugar, promoviendo la paz a través de la negociación y la actividad diplomática, tratando de atajar y detener cuanto antes la violencia que ya ha causado demasiado daño. Reitero la más firme condena del tráfico de armas. Necesitamos en cambio proyectos e iniciativas de paz, para promover una solución global a los problemas de la Región. ¿Hasta cuándo tendrá que seguir sufriendo Oriente Medio por la falta de paz? No podemos resignarnos a los conflictos como si no fuera posible un cambio. En sintonía con mi peregrinación a Tierra Santa y el posterior encuentro de oración en el Vaticano con los Presidentes israelita y palestino, os invito a seguir orando por la paz en Oriente Medio. Que quien se vio obligado a abandonar sus tierras, pueda regresar y vivir con dignidad y seguridad. Que la asistencia humanitaria se incremente, siempre buscando el bien de la persona y de cada país, respetando su propia identidad, sin anteponer otros intereses. Que toda la Iglesia y la Comunidad internacional sean cada vez más conscientes de la importancia de vuestra presencia en la Región.
Queridos hermanas y hermanos cristianos de Oriente Medio, tenéis una gran responsabilidad y no estáis solos frente a ella. Por eso he querido escribiros para animaros y para deciros lo valiosa que es vuestra presencia y vuestra misión en esta tierra bendecida por el Señor. Vuestro testimonio me hace mucho bien. Gracias. Todos los días rezo por vosotros y vuestras intenciones. Os doy las gracias porque sé que vosotros, en vuestros sufrimientos, rezáis por mí y por mi servicio a la Iglesia. Realmente espero tener la gracia de ir en persona a visitaros y confortaros. Que la Virgen María, la Santísima Madre de Dios y Madre nuestra, os acompañe y proteja siempre con su ternura. A todos vosotros y a vuestras familias imparto la Bendición Apostólica con el deseo de que viváis la Santa Navidad en el amor y la paz de Cristo Salvador.

martes, 8 de julio de 2014

Entrevista a Papa Francisco con Henrique Cymerman, 13 de Junio del 2014




Publicado el 15/6/2014
Papa Francisco en una entrevista con Henrique Cymerman, 13 de Junio ​​de 2014: "Nuestro sistema económico mundial ya no se aguanta", dice el Obispo de Roma.

El periodista Henrique Cymerman conversa con el Papa Francisco. Un encuentro en el que el papa no duda en abordar cuestiones tan controvertidas como el papel de la iglesia Católica durante la Segunda Guerra Mundial, además de asuntos como la pobreza dentro de la Iglesia, los fundamentalismos y el protocolo que rodea sus intervenciones.

"No soy ningún iluminado; no traje bajo el brazo ningún proyecto personal", asegura.

"Descartamos toda una generación por mantener un sistema que no es bueno", opina respecto a los jóvenes parados.

sábado, 3 de mayo de 2014

ASERTIVIDAD PROFÉTICA SO PENA DE CONFUNDIR



Conforme se han venido cumpliendo algunos signos y señales profetizados en las Sagradas Escrituras y en algunas Apariciones de la Santísima Virgen, se ha hecho costumbre el transmitir mayormente a través de internet mensajes y revelaciones privadas de un sinnúmero de videntes, cuyo origen no queda siempre debidamente autentificado, lo que de por sí causa mucha desconfianza.
Pero lo más grave es que se comparten mensajes que en apariencia corroboran el auténtico mensaje del Cielo y las distintas profecías de la Sagrada Escritura, sin embargo están llenos de imprecisiones y desaciertos teológicos que lo único que provocan es más confusión, y lo más importante, desvian el propósito fundamental del Mensaje de la Santísima Virgen.
En efecto, con más frecuencia se transmiten por correos electrónicos mensajes sobre la profecía del Aviso, el Secreto de Fátima, el Anticristo, la aparición pública de Enoc y Elías, la Gran Tribulación, los "días de oscuridad", el microchip, el Gobierno Mundial, los Illuminati, fechas de eventos y un largo etcétera, que como dije anteriormente, no pasan por ningún tipo de discernimiento y con ello se filtran aciertos y desaciertos, luces y oscuridades, que van creando cada vez más confusión para el lector en general, pues llegan ya los tiempos en que cada día será más difícil poder discernir lo que es de Dios de lo que no lo es, o lo que tiene sólo un origen humano, o lo que es peor, un origen diabólico.
Además de lo anterior, estamos también asistiendo a una gran proliferación de profecías paganas y esotéricas relativas a la llegada de una nueva era, fenómenos astronómicos, anuncios de fin de un ciclo y el despertar de un nuevo amanecer para la humanidad, con conceptos ecológicos y cósmicos sobre la naturaleza y la creación, y todo ello aunado a la distorsión sobre el orden natural que han venido legalizando no pocos países en el mundo. Y como se ha dicho, en todo esto siempre hay un fondo o semillas de verdad que exige un conocimiento y discernimiento de los tiempos y de las profecías a la luz de la fe. No se trata nada más de reenviar y mandar mensajes "sin ton ni son", sino que hay que ser asertivo en la formación de lo que se envía para luego no ser causa de deformación para los demás.
Así pues, tenemos que matizar algunos aspectos sobre diversas profecías:
Aviso de Dios
Respecto a este punto hay dos errores muy frecuentes. Primero, anunciar que es inminente. Se ha venido diciendo desde el 2000 que será ese año, en la Cuaresma, en la Navidad, etc. y así ya han pasado 14 años, sin tomar en cuenta que el Gran Aviso de Dios o también conocido como el Día de la Iluminación de las Conciencias, ocurrirá en medio de un gran caos mundial, y cuando hayan ocurrido ya ciertos eventos precisos, y más específicamente, un gran cisma de la Iglesia que enfrentará a dos “Papas”. Por tanto, mientras esto no ocurra, no tendrá lugar el Aviso, que por lo demás vendrá al mundo cuando la situación esté en su peor momento en general.
También hay que precisar que el Aviso no está asociado, como algunos mensajes lo afirman, a eventos catastróficos. Es exclusivamente un evento de orden espiritual e interior para todo ser humano en la Tierra, aunque ciertamente iniciará o será detonado por un evento natural de orden cósmico pero que no traerá aparejada la muerte, a menos que sea de la impresión, del shock.
Anticristo
Se afirma que si ya está por aparecer, que si Maitreya, o algunos de los personajes políticos actuales de la esfera mundial. Pues ni lo uno ni lo otro. Volvemos a aclarar que el nombre genérico de Maitreya no es el nombre del Anticristo. Es decir, Maitreya es un nombre muy antiguo del Budismo y que encubre el nombre del quinto Buda que habrá de manifestarse próximamente dentro del budismo, como ha habido muchos. Los personajes a los que se les ha atribuido el título o mote de Maitreyas, no son el último Anticristo; a lo sumo, serán falsos Cristos.
Asimismo, el Anticristo no tiene nada que ver con los actuales políticos; éstos son, a lo mucho, profetas o precursores del Anticristo. Porque el Anticristo será un ser que tendrá el poder total del Dragón o de Satanás (Ap. XIII) y que asimismo, entre otras cualidades, tendrá la de "poder violar la ley natural", por lo que no se sujetará a ella, a diferencia de Jesucristo quien sí se sometió a la misma. Esto quiere decir que puede nacer en el 2015 y, para el 2025, aparecer como de 40 ó 50 años.
Y en todo caso, el Anticristo no puede manifestarse en escena pública hasta que no llegue a su clímax la apostasía; hasta que no tenga lugar el gran cisma de la Iglesia; hasta que no sea "removido" el último Papa Romano –que no es Francisco-, el último de la lista de Papas Romanos (II Tes 2, 7); y hasta que no tengan lugar grandes catástrofes y desastres naturales, sociales y económicos en que parezca que ya no hay solución. Será entonces cuando surgirá en escena el personaje "salvador" del Anticristo, "que hará grandes prodigios y milagros engañosos hasta confundir a los mismos elegidos" (II Tes, II), que por lo demás nacerá de una falsa virgen, una mujer que después de haber sido de muchos hombres, y ex religiosa, se presentará ante el mundo con una especie de virginidad, pero que será falsa, una "virgen de tinieblas" que pretenderá remedar a la Virgen de Luz, María.
La Segunda Venida de Cristo
Otro de los temas que conllevan mucha confusión es el de la Segunda Venida de Cristo. Ciertamente éste es dogma de fe y probablemente el más importante de todos, pero su realización está envuelta en un gran misterio. No es exacto lo que se afirma por ahí de que la Segunda Venida de Jesús (como hasta ahora lo ha explicado la Iglesia) que descenderá físicamente de las nubes del cielo, rodeado de sus ángeles y sus santos, donde "todo ojo lo verá" (Apoc 1, 7), vaya a tener verificativo ahora, en los próximos años, pues este evento, como lo estamos detallando, sólo ocurrirá al fin de la Historia de la humanidad, poco antes del Juicio Final, donde el Señor Dios pondrá a su derecha a "los benditos de su Padre" y a la izquierda a "los malditos merecedores del fuego eterno".
Lo que en realidad pone fin al Misterio de la Iniquidad del que habla San Pablo es la llamada Parusía o Manifestación del Señor, que con su resplandor pondrá término a toda la terrible tribulación pavorosa que desencadenará el último y personal Anticristo, para inaugurar en la Historia precisamente la llamada Parusía, que será un período largo e indeterminado de tiempo en la Tierra donde se cumplirán un sinnúmero de profecías bíblicas (ver Isaías 65), y donde el bien se impondrá sobre el mal; será un tiempo de gracia, belleza, armonía, santidad, justicia y paz, donde Cristo Jesús tendrá el escenario histórico en el que se proclamará y será reconocido como Rey de reyes y Señor de señores. Pero en este tiempo no estará Jesucristo físicamente como ya lo estuvo hace 2,000 años, aunque su presencia espiritual se palpará y se sentirá por todo el orbe de la Tierra, sin dejar de admitir que puedan darse –y de hecho se darán– esporádicas manifestaciones visibles, como las que tuvo exactamente igual en esos 40 días que siguieron a su Resurrección, antes de su Ascensión gloriosa a los cielos.
En fin, que es un tema complejo que no puede profundizarse en un artículo, pero que al menos erradica la idea errónea de que el Señor Jesús ya está listo a volver físicamente y que estará viviendo entre nosotros durante mil años o el tiempo que dure su Reinado en la Tierra. Esta postura llevada al extremo está condenada por la Iglesia y se conoce como Milenarismo o en griego Kiliasmo. Lo que está cerca de tener lugar es la Parusía del Señor, donde se inaugura Su Reino en la Tierra, y al final de la Parusía, tendrá lugar el último acto, que será su Manifestación Gloriosa y visible para todos. La Segunda Venida de Cristo es parte de Su Parusía, pero la Parusía es un concepto mucho más amplio e históricamente más extenso.
Protecciones para los días malos
También existen cualquier cantidad de mensajes y revelaciones que pululan por ahí de que busquemos refugios, guardemos velas y uvas benditas, y demás protecciones ante todo lo que va a venir y poniendo énfasis en los días de tinieblas y en cerrar ventanas y puertas, y no salir a la calle ante ese acontecimiento, y cuidar a los animales, etc., lo cual es distorsionar la esencia y prioridad del Mensaje de la Santísima Virgen, invirtiendo lo prioritario por lo secundario. No es así.
Lo que la Madre de Dios nos pide como prioridad es la conversión a través de una vida de oración y sacrificio intensa; práctica de la penitencia y el ayuno frecuente; así como la participación de los sacramentos, particularmente la Eucaristía; y que todo esto nos lleve disciplinadamente a una vivencia de las virtudes, real y auténtica, para de esta forma contribuir al proyecto de la Madre de Dios, tanto de formar Apóstoles de los Tiempos, así como la realización y edificación de una Nueva Comunidad en el Reino de Cristo en la Tierra. Y todo lo demás se nos dará por añadidura, asegurándose el Cielo de que sepamos qué hacer y a dónde ir ante los desastres terribles que se avecinan. O sea, que nosotros mismos debemos ser esos aposentos que el cielo está pidiendo que edifiquemos en la Tierra, con nuestra entrega y vivencia diaria llena de fe profunda y mediante un apostolado firme, constante y diligente.
Fechas
Existe una manía creciente en mandar mensajes por internet donde se hacen análisis y estudios para anunciar que en tal o cual año será el aviso profetizado en varios lugares de apariciones marianas; que en tal o cual año será el milagro anunciado en Garabandal y en Medjugorje; y más aún, que en tal o cual año será la Parusía; que ya ha comenzado la última semana de Daniel de 7 años; que la Tercera Guerra Mundial comenzaría el año pasado con la crisis en Siria o comenzará este año con la crisis en Crimea, etc.
Debo reconocer que su servidor fue tentado por esta tendencia y después de muchos años me he convencido que más que hacer bien hace mal y crea confusión pues se distorsiona el propósito que el Cielo busca al revelar sus mensajes, que es principal y exclusivamente la preparación de nuestro ser trino, a saber: cuerpo, alma y entendimiento. Es mandatorio prepararnos cada vez más y mejor pues las tres partes de nuestro ser serán probadas al extremo, es decir, tanto el cuerpo, como el entendimiento, y principalmente el alma.
Bástele al hombre saber y hacer saber al mundo que los tiempos han llegado y que estamos en la inminencia de todos los acontecimientos profetizados en la Sagrada Escritura, en las apariciones marianas y que forman parte del final de los tiempos que traerán a la postre destrucción y construcción; derrota y victoria.
Papa Francisco
No quiero terminar este artículo sin mencionar también la triste y dolorosa postura que no pocos católicos de cierta línea, incluidos promotores del mensaje mariano, que siguen viendo con profundo recelo al Papa Francisco, y más grave aún, ventilando sus reservas al público en general, creando con ello terrible confusión, pues hacen un equivocado discernimiento de lo que es este Papa y de las razones por las cuales el Cielo lo puso en la Silla de Pedro.
Entendámoslo bien, este Papa es perfectamente válido y necesitamos rezar todos los días por él para que pueda cumplir fielmente la voluntad de Dios en su ministerio petrino. Indudablemente que él forma parte del entorno general por el que la Iglesia transita en este periodo de la Historia tan lleno de confusión y tinieblas. La debacle de la Iglesia no empieza con Francisco sino lleva ya un largo periodo de tiempo en que ha ido gradualmente alejándose de la Verdad de Cristo. Está en ruinas la Iglesia y el Cielo la va a reedificar y esa es parte de la misión de nosotros y del Papa, pero esto no excluye la batalla sangrienta con las caídas que infligirán los enemigos que están fuera y aún dentro de la misma Iglesia. Por eso, los peores momentos de la Esposa de Cristo están por venir.

Autor, Luis Eduardo López Padillawww.apocalipsismariano.com


domingo, 8 de septiembre de 2013

Papa Francisco: Velada de oración por la Paz en Siria y en el Mundo...




En más de cien mil, en una cálida tarde romana, en silencio y en oración con el Papa ante al Santísimo Sacramento, para invocar de Dios el don de la paz, para Siria, Oriente Medio y para el mundo entero. Fue el momento más intenso de la larga vigilia de oración guiada por el Papa Francisco la tarde del sábado y que ha convocado también fieles de otras confesiones cristianas, de otras religiones, así como no creyentes. En su meditación el Papa subrayó que "el mundo que queremos es "un mundo de armonía y de paz", como Dios lo ha creado, pero "cuando el hombre piensa solo a sí mismo, a los propios intereses" y se deja "fascinar por los ídolos del dominio y del poder, entonces arruina todas las relaciones ...

sábado, 8 de junio de 2013

ANGELUS - PAPA FRANCISCO - Domingo 2 de junio de 2013

PAPA FRANCISCO
ÁNGELUS
Plaza de San Pedro
Domingo 2 de junio de 2013

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El jueves pasado hemos celebrado la fiesta del Corpus Christi, que en Italia y en otros países se traslada a este domingo. Es la fiesta de la Eucaristía, Sacramento del Cuerpo y Sangre de Cristo.
El Evangelio nos propone el relato del milagro de los panes (Lc 9, 11-17); quisiera detenerme en un aspecto que siempre me conmueve y me hace reflexionar. Estamos a orillas del lago de Galilea, y se acerca la noche; Jesús se preocupa por la gente que está con Él desde hace horas: son miles, y tienen hambre. ¿Qué hacer? También los discípulos se plantean el problema, y dicen a Jesús: «Despide a la gente» para que vayan a los poblados cercanos a buscar de comer. Jesús, en cambio, dice: «Dadles vosotros de comer» (v. 13). Los discípulos quedan desconcertados, y responden: «No tenemos más que cinco panes y dos peces», como si dijeran: apenas lo necesario para nosotros.
Jesús sabe bien qué hacer, pero quiere involucrar a sus discípulos, quiere educarles. La actitud de los discípulos es la actitud humana, que busca la solución más realista sin crear demasiados problemas: Despide a la gente —dicen—, que cada uno se las arregle como pueda; por lo demás, ya has hecho demasiado por ellos: has predicado, has curado a los enfermos... ¡Despide a la gente!
La actitud de Jesús es totalmente distinta, y es consecuencia de su unión con el Padre y de la compasión por la gente, esa piedad de Jesús hacia todos nosotros: Jesús percibe nuestros problemas, nuestras debilidades, nuestras necesidades. Ante esos cinco panes, Jesús piensa: ¡he aquí la providencia! De este poco, Dios puede sacar lo necesario para todos. Jesús se fía totalmente del Padre celestial, sabe que para Él todo es posible. Por ello dice a los discípulos que hagan sentar a la gente en grupos de cincuenta —esto no es casual, porque significa que ya no son una multitud, sino que se convierten en comunidad, nutrida por el pan de Dios. Luego toma los panes y los peces, eleva los ojos al cielo, pronuncia la bendición —es clara la referencia a la Eucaristía—, los parte y comienza a darlos a los discípulos, y los discípulos los distribuyen... los panes y los peces no se acaban, ¡no se acaban! He aquí el milagro: más que una multiplicación es un compartir, animado por la fe y la oración. Comieron todos y sobró: es el signo de Jesús, pan de Dios para la humanidad.
Los discípulos vieron, pero no captaron bien el mensaje. Se dejaron llevar, como la gente, por el entusiasmo del éxito. Una vez más siguieron la lógica humana y no la de Dios, que es la del servicio, del amor, de la fe. La fiesta de Corpus Christi nos pide convertirnos a la fe en la Providencia, saber compartir lo poco que somos y tenemos y no cerrarnos nunca en nosotros mismos. Pidamos a nuestra Madre María que nos ayude en esta conversión para seguir verdaderamente más a Jesús, a quien adoramos en la Eucaristía. Que así sea.

Después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:
Cada vez más viva y sufrida es mi preocupación por el persistir del conflicto que ya hace más de dos años incendia Siria y golpea especialmente a la población indefensa, que aspira a una paz en la justicia y en la comprensión. Esta atormentada situación de guerra trae consigo trágicas consecuencias: muerte, destrucción, ingentes daños económicos y ambientales, como también la plaga de los secuestros de personas. Al deplorar estos hechos, deseo asegurar mi oración y mi solidaridad por las personas secuestradas y sus familiares, y hago un llamamiento a la humanidad de los secuestradores a fin de que liberen a las víctimas. Oremos siempre por nuestra amada Siria.
En el mundo hay muchas situaciones de conflicto, pero hay también numerosos signos de esperanza. Desearía alentar los recientes pasos realizados en varios países de América Latina hacia la reconciliación y la paz. Acompañémosles con nuestra oración.
Esta mañana celebré la santa misa con algunos militares y con los parientes de algunos caídos en las misiones de paz, que buscan promover la reconciliación y la paz en países donde aún se derrama tanta sangre fraterna en guerras que son siempre una locura. «Todo se pierde con la guerra. Todo se gana con la paz». Pido una oración por los caídos, los heridos y sus familiares.
Hagamos juntos, ahora, en silencio, en nuestro corazón —todos juntos— una oración por los caídos, los heridos y sus familiares. En silencio.



© Copyright - Libreria Editrice Vaticana


martes, 21 de mayo de 2013

Indicaciones del Papa Francisco al comulgar.


En la Santa Misa del Papa Francisco el dia 14 de Abril 2013 se pudieron ver imagenes de Sacerdotes indicando de que la Eucaristia la dan solo en la boca, como podemos ver en el presente video.
Tambien podemos ver lo mismo en la Santa Misa celebrada el 21 de Abril 2013
Ademas quienes reciben a Jesus de mano del Santo Padre lo hacen de rodillas y en la boca.

sábado, 20 de abril de 2013

Mas sobre el Papa Francisco.

31.03.13

El Papa Francisco y el Apocalipsis

A las 9:28 AM, por José María Iraburu
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La elección del Papa Francisco ha ocasionado en el pueblo cristiano reacciones muy diversas. Aunque predominando ampliamente la alegría y la aceptación, la gratitud hacia Dios y el abandono confiado en su providencia, no han faltado reacciones hostiles, especialmente en el mundo católico más extremadamente «tradicionalista».
Y digo tradicionalista, en un contexto exclusivamente eclesial, no político, distinguiendo esta palabra de otra semejante, tradicional. Porque si todos los católicos vivimos la fe apoyándonos en sus tres fuentes fundamentales, Biblia, Tradición y Magisterio (Vat. II, Dei Verbum 10), todos los católicos somos bíblicos, tradicionales y dóciles al magisterio apostólico. De tal modo que quien no es tradicional, no es católico.
Internet, como siempre, ha sido el medio de comunicación más rápido a la hora de expresar esta diversidad de reacciones ante la elección del Cardenal Jorge Mario Bergoglio como Papa Francisco. Concretamente, al día siguiente de la elección, o a los dos o tres días, junto a las manifestaciones de gozo y confianza que se produjeron, ya no pocos tradicionalistas se expresaron públicamente con acentuada reticencia o con franco rechazo. Y sus escritos, como he podido comprobar, han causado en no pocos católicos una perplejidad y angustia muy graves.

Traté del problema en este blog, en mi artículo Dios proteja al Papa de los ataques de Satanás y de todos sus otros enemigos (16-III-2013). Pero veo la necesidad de insistir sobre lo mismo, procurando, con el favor de Dios, confirmar en la fe y en la paz a mis hermanos católicos perturbados. Para ello, en primer lugar, resumiré un texto que el mismo día de la entronización del Papa (19-III-2013) fue publicado en el blog de la revista Cabildo por el Dr. Antonio Caponnetto, católico argentino (1951-) que, como dice, se vió «obligado a mantener con el Cardenal Bergoglio un doloroso y sistemático disenso» en estos años pasados. Nos vale aquí como ejemplo y síntesis de los argumentos contrarios a la elección del nuevo Papa. Y en segundo lugar, trataré de analizarlo y contestarlo a la luz de la fe.
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Recitencias o rechazos ante la elección del Papa Francisco
1. Una elección problemática. El Autor aludido, escribiendo a propósito del Nuevo Pontificado, afirma que «será tarea de los teólogos de la historia más eminentes, discernir con solvencia si el Cónclave que eligió al Papa Francisco estuvo iluminado y movido por la inspiración del Espíritu Santo, como la fe nos lo señala; o si por alguna razón que ahora ignoramos, los Cardenales electores fueron engañados, resultaron objeto de alguna extraña manipulación, o cerraron su entendimiento a la lumbre del Paráclito». Así pues, los cristianos no tenemos hoy conocimiento cierto sobre la elección del Papa Francisco, en tanto «los teólogos de la historia más eminentes» dictaminen sobre tan gravísimo asunto.
2. Un grave dilema nos enfrenta a dos posibilidades. «Una la presencia [en el Cónclave] del Espíritu Santo, que no osaríamos negar. Otra la recepción del mismo por parte de los electores, que pudo haber estado parcialmente eclipsada, por los motivos que la misma Escritura advierte». Este «eclipse», de suyo, es posible, ya que «las deliberaciones de los hombres son indecisas y sus resoluciones precarias» (Sab 9,14).
La duda que presenta el Autor no se refiere a la asistencia del Espíritu Santo en el Cónclave, ni tampoco a «la valía moral de quienes se aprontaban a ser movidos por Él, sino [que está] en la incertidumbre sobre la ciencia, la serenidad y la prudencia de este específico Cardenalato para signar a la persona indicada».
3. Es posible que la elección haya sido funesta. No cabe excluir esta posibilidad. «Es imposible omitir o ignorar que el hombre que acaba de llegar a la silla petrina arrastra concretos, abultados y probadísimos antecedentes que lo sindican como un enemigo de la Tradición Católica, un propulsor obsesivo de la herejía judeocristiana, un perseguidor de la ortodoxia y un adherente activo a todas las formas de sincretismo, irenismo y pseudoecumenismo crecidas al calor de la llamada mentalidad conciliar».
Y no debemos ignorar tampoco las adhesiones que su nuevo Pontificado ha suscitado en los guías del Modernismo actual, como Küng y Boff, en las sinagogas judías, en la masonería argentina. «Rabinos, cabalistas y masones están de parabienes». Son indicios muy negros.
4. Es posible, sin embargo, por milagro de Dios, que Bergoglio cambie al ser constituido Papa Francisco: «Como se ha repetido en estos días, el Cardenal Bergoglio ha muerto para dar paso al Vicario de Cristo; si Dios opera el milagro de sacar agua de las piedras y de convertir a Mastai Ferreti en el insigne Pío IX», aún hay esperanza. «Todo esto lo creemos, esperamos y rogamos».
No parece, sin embargo, que el Autor crea probable este cambio. Más bien da a entender que, al menos por ahora, Francisco sigue siendo Bergoglio. Prueba de ello, nos dice, es que cuando llamó por teléfono a su secretaria de Buenos Aires, ella le preguntó azorada cómo tenía que llamarle: «“Llámeme Padre Bergoglio”, fue la respuesta». Y el Autor comenta esta anécdota diciendo: «El primero que debe creer y aceptar que Bergoglio ha muerto para dar lugar al Santo Padre Francisco, es el mismo Cardenal Jorge Mario Bergoglio».
5. No cabe excluir tampoco la posibilidad de que el nuevo Papa sea introductor del Anticristo. «También es católico leer el Libro del Apocalipsis. Y en el capítulo trece se describe a dos fieras, del mar la una, de la tierra la otra, que a su turno, y desde ámbitos distintos aunque complementarios, coadyuvan al triunfo del Anticristo. Contestes están los hermeneutas, y citamos por lo pronto a Straubinger –quien a su vez remite a los Padres– en que esta fiera terrena tiene mucha semejanza con el pastor insensato del que habla Zacarías (Zac.11,15); en que podría tratarse de “un gran impostor que aparece con la mansedumbre de un cordero”; en que no sería otra cosa, al fin, más que un falso profeta al servicio de la Bestia».
6. Las dos posibilidades han de ser consideradas. «No estamos diciendo ni sugiriendo que el Papa Francisco sea la Fierra Terrena que columbró San Juan. Estamos diciendo que tan católico es confiar en que la Divina Providencia puede hacer de un heterodoxo al Papa del Syllabus, como tener en cuenta que, alguna vez, un Falso Profeta puede acarrear a la perdición desde un alto sitial religioso. Y que ese “alguna vez” no puede excluir nuestro presente, sólo porque nos aterre la sola idea de protagonizar el final». El Autor, a los dos días de la elección del Papa Francisco, estima lícito creer en el Papa, pero también nos permite sospechar que el Papa Francisco sea el Falso Profeta, la Fiera Terrena que se apodera de la Santa Sede, la de Pedro, la del Vicario de Cristo.
Esta terrible posibilidad ya había sido anticipada por Mons. Lefebvre, cuando dijo: «Como la Sede de Pedro y los puestos de autoridad de Roma están ocupados por anticristos, le destrucción del Reino de Nuestro Señor avanza aceleradamente» (29-VIII-1987, Ob. Tissier de Mallerais, Marcel Lefebvre, une vie, Clovis 2002, pg. 578). Y hace poco (11-XI-2012), el Ob. Bernard Fellay, Superior General de la FSSPX, volvía a la misma idea: «Las apariciones bellas, magníficas, de Notre-Dame de la Salette, de Nuestra Señora de Fátima, anuncian esta época, dolorosa, terrible. Roma vendrá a ser la sede del Anti-Cristo, Roma perderá la fe… se dice en La Salette. La Iglesia se verá eclipsada. Y no son palabras sin importancia. Dan la impresión de que es lo que ahora se está viviendo».
7. ¿Estamos en sede vacante? El Autor no lo afirma, pero sugiere la posibilidad. Si realmente la Iglesia pasa por ese misterioso «Eclipse» que señala como posible, si la Sede de Pedro ha caído bajo el poder del Anticristo, eso significa que la Cátedra romana está sede vacante, pues un Papa hereje no es verdaderamente el Papa.
El aludido Mons. Lefebvre ya muy pronto puso en duda la verdadera identidad de Pablo VI como Papa: «¿Cómo un sucesor de Pedro ha podido en tan poco tiempo causar más destrozos en la Iglesia que la Revolución del 89?… ¿Tenemos verdaderamente un papa o un intruso sentado en la sede de Pedro?» (8-XI-1979; Tissier 533).
8. Hacerse hoy esta pregunta es un deber de conciencia de cualquier católico responsable. «Tanto se peca contra la mirada sub specie aeternitatis si nos negamos a considerar que la gracia de estado puede hacer prodigios, aún en un hombre contrahecho; como si nos negamos a considerar que la revelación divina contenida en el Apocalipsis es tema que no nos compete aquí y ahora». Así pues, piense el pueblo católico con toda piedad y responsabilidad: ¿Será el Papa Francisco el verdadero Papa, puesto por Dios a través de la decisión del Cónclave, o será «la Fiera Terrena, que columbró San Juan» en el Apocalipsis, aquel Pastor falso que por elmysterium iniquitatis llega a apoderarse de la Sede de Pedro?
9. Los primeros gestos del Papa Francisco son muy alarmantes. Al considerar al Papa Francisco, sigue diciendo el Autor, no sólo hemos de tener en cuenta sus antecedentes bergoglianos, que lo muestran como propulsor de herejías y enemigo de la ortodoxia, sino también las palabras y gestos que en esta semana primera de su Pontificado confirman las sospechas negativas.
Es cierto que la presentación primera del Papa Francisco parece humilde y sencilla. Pero «no debe confundirse la virtud de la humildad con su parodia». No ayuda la elevación de las almas realizar «ademanes gratos a las tribunas aplaudidoras». «En nada se analogan el abajamiento ascético y el plebeyismo gestual». Por ejemplo, «calzar por humildad zapatos ordinarios de calle, cuando hasta ayer se usaron otros en consonancia con los colores litúrgicos y la dignidad del Divino Peregrino a quien esos pies representan en la tierra, es ofender, o al menos poner en duda, precisamente por contraste, la humildad de quien hasta hace instantes calzó de ese modo». Simplificar el necesario homenaje de Cardenales y fieles en la investidura es también «suprimir el ceremonial tradicional y digno, con sus signos, sus gestos, sus pasos demarcados y significativos, porque dicha supresión no comporta incremento de la humildad sino abolición de los ritos y de los símbolos. La Iglesia no es la limusina ni los uniformes de los guardas suizos. Pero bien ha explicado Guardini la pervivencia del espíritu eclesial en los signos sagrados. Si en nombre de la austeridad quedasen abolidas o relegadas todas aquellas hierofanías que comporta el canto, la museta, la estola o la bendición melismática [cantada en gregoriano], el Papado no habrá ganado en pobreza evangélica. Se habrá vaciado demytos […], se habrá inmanentizado y rebajado, para hablar sin metáforas». El Papa desaconsejó a los argentinos viajar a su entronización en la Sede pontificia. Pero «querer viajar a la Ciudad Eterna para postrarse ante el Vicario de Cristo, no es un dolo que deba reprimirse, dando el monto del pasaje a los pobres, sino una virtud llamada magnificencia»; y alude la escena de María ungiendo a Jesús con un costoso perfume, y el comentario de Judas (Jn 12,1-11).
10. Es inevitable una cierta bicefalía en la Iglesia. Éstos y otros gestos igualmente lamentables justifican el dolor y la sospecha que ya tuvo el Autor cuando Benedicto XVI anunció su dimisión: «guste o no guste, la Iglesia, en la práctica, quedará sujeta a una bicefalía. Tanto más si, como está a la vista, el heredero del Cardenal Ratzinger parece querer diferenciarse de él, y de sus predecesores».
11. No faltan, sin embargo, fundamentos para la esperanza. Dice el Autor: «En esa espera tensa nos acompaña una promesa, un pedido y un ejemplo. La promesa es de Nuestro Señor Jesucristo. “Yo rezaré por tí para que no desfallezca tu fe”, le dijo a su primer vicario, y en él a todos sus sucesores […] Recemos recíprocamente para sostenernos en estos tiempos, tal vez apocalípticos, sin el uso hiperbólico sino estricto de la palabra; y elevemos en común la plegaria a la Trinidad Santa para que nos permita discernir […] Si fuera la hora de la luz, que nos dejemos envolver por ella, olvidándonos de las tenebrosidades del pasado. Si en cambio éstas persistieran, que no desertemos de la luz».
Hasta aquí el Autor.







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Aceptación católica del Papa Francisco
1. Escritos como éste, a propósito del Nuevo Pontificado, están causando graves daños entre sus lectores. Repito lo que dije en mi anterior artículo glosando el texto de un lefebvriano: con textos como éste se procura «el siniestro objetivo de dificultar al máximo a los fieles católicos tradicionales y a los tradicionalistas la aceptación del nuevo Papa Francisco en fe y confianza, caridad y obediencia». Y aunque sea en contra de la intención de sus Autores, de hecho, «colaboran con el Enemigo, que disfruta destruyendo el amor al Papa y a la Iglesia en el corazón de los fieles».
2. Es inadmisible afirmar que el Cardenal Bergoglio era un promotor de herejías, y que hará falta un milagro para que sea un buen Papa Francisco. Aunque el Autor, en varias ocasiones, afirma su fe en la acción del Espíritu Santo en el Cónclave, difunde públicamente su convicción de que hará falta un milagro para hacer del Papa Francisco un auténtico Sucesor de Pedro, fiel Vicario de Cristo. Y eso es una falsedad intolerable.
Hago notar de paso que los tradicionalistas más extremos han de dar muchas gracias a Dios porque hoy la Iglesia no mantiene algunas sanciones que durante muchos siglos, es decir, tradicionalmente, se aplicaron con frecuencia, como las excomuniones. Si esa tradición concreta hoy se mantuviera, muchos de ellos habrían sido ya fulminantemente excomulgados. Si el que «atenta físicamente» contra el Papa queda automáticamente excomulgado (Código c.1370,1), considérese la sanción que merece quien «atenta espiritualmente» contra él, denigrándolo públicamente y difundiendo su personal convicción de que es un amigo de herejes y un perseguidor de la ortodoxia.
3. La Iglesia no pasa por un eclipse. No hace falta ningún milagro para que el Papa Francisco sea un fiel Vicario de Cristo en la tierra, pues éste es justamente el don de gracia que Simón recibió de Jesús hace unos días para venir a ser Pedro: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará» (Mt 16,18). Y vinculada a esa promesa de Jesús va esta otra: «Yo estaré con vosotros siempre, hasta la consumaciónde los siglos» (Mt 28,20). Dentro de la economía normal de la gracia está que Cristo, eligiendo a Simón como cabeza del colegio apostólico, lo transforme en Pedro.
Por eso mismo, no se necesita tampoco que el pueblo cristiano haga un discernimiento acerca de la autenticidad del Papa Francisco. Es bastante que lo reciba simplemente con fe y esperanza, con amor y obediencia. Cuando el Autor dice que «será tarea de los teólogos de la historia más eminentes, discernir si el Cónclave» acertó o erró, está afirmando una gran falsedad. Si fuera ésta una exigencia verdadera, tendría que decirnos cuántos años habrá de esperar el pueblo cristiano a que se produzca ese discernimiento «histórico» fidedigno. Y qué debe hacer mientras tanto.
4. La oración de Cristo y de su Iglesia Esposa tiene un poder irresistible. El Papa está «sujeto» a la verdad y al bien por la oración de Cristo y de toda la Iglesia celestial y militante. Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, sentado a la derecha del Padre, «vive siempre para interceder por nosotros» (Heb 7,25), los cristianos, y su intercesión es especialísima en favor del Sucesor de Pedro: «Simón, Simón, Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te hayas convertido, confirma a tus hermanos» (Lc 22,32). Simón, por sí mismo, es impulsivo, carnal, temeroso: no quiere en absoluto la cruz para Cristo, piensa como los hombres, no como Dios, y niega tres veces a Jesús. Es Cristo quien transforma a Simón al elegirle y establecerle como Primado del colegio apostólico. Es su gracia la que cambia a Simón en Pedro, en la Roca sobre la que edificará su Iglesia. El Papa, al ser investido como Vicario de Cristo y Sucesor de Pedro, recibe «una gracia de estado» permanente que, por supuesto, no lo exime de todo error o pecado, ni lo hace infalible en todos y cada uno de sus actos y palabras, pero que sí opera en él cambios muy profundos.
Y con Cristo orante, toda la Iglesia ora por el Papa Francisco: los ángeles y los santos del cielo, las parroquias y capillas de la tierra, los conventos y monasterios, los hogares cristianos. Toda la Iglesia está orando continuamente por el Papa, por el Papa Francisco. Cuando Pedro fue encarcelado, «la Iglesia oraba insistentemente por él» (Hch 12,5). Y ahora, en el año 2013, toda la Iglesia, todos los días, en todas los cientos de miles de Misas, en todo el mundo, ora continuamente «por el Papa Francisco». En la Misa, en la oración de los fieles, al final de Rosario, pide «por el Papa y sus intenciones».
Bien hace el Papa Francisco en decir con frecuencia «rezad por mí». Pero lo haríamos igual sin su ruego. La oración por el Papa y los Obispos está situada en el centro de la Eucaristía y del corazón del pueblo cristiano. Y estamos absolutamente seguros –sin necesidad de hacer discernimiento prudencial alguno– de que el Señor nos escucha y nos concede lo que le pedimos, porque así lo ha prometido: «lo que pidiereis [al Padre] en mi nombre, eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo» (Jn 14,13).
5. El Autor considera con gran dureza, haciendo no pocos juicios temerarios, los gestos iniciales del Papa Francisco (9). Pero en cuestiones prudenciales, el Papa puede perfectamente modificar o eliminar tradiciones pontificias con la suprema Autoridad apostólica de que está revestido. Y siempre se han producido esos cambios, en mayor o menor medida, al paso de los siglos. Si miramos, por ejemplo, la evolución de la indumentaria de los Papas en los últimos cien o doscientos años, podríamos comprobar muy numerosos cambios. Entre San Pío X y Pío XII, entre Juan XXIII y Juan Pablo II, entre Benedicto XVI y el Papa Francisco, los ha habido, como todos sabemos, y seguirá habiéndolos sin que por eso se desmorone la Roca de Pedro. Incluso en un mismo Papa, como Benedicto XVI, algunos intentos de cambio –la recuperación del gorro «camauro» o del sombrero «saturno»– no prosperaron, y renunció a ellos. El Papa Francisco tiene, pues, perfectísimo derecho a presentarse por primera vez en la loggia de la Basílica de San Pedro sin muceta y sin estola, para recibir luego ésta, a la hora de bendecir los fieles. Y aunque no se sirva de otras «hierofanías», como dice el Autor, en nada disminuye ante el pueblo católico su excelsa dignidad de Romano Pontífice. Las críticas hechas por el Autor sobre estas cuestiones son crueles y falsas, y sólo sirven para denigrar al Papa Francisco gratuitamente.
Cuando Pío XII, en un momento de la II Guerra Mundial, para detener el peligro inminente en que se veía la Ciudad Eterna, se pone a orar en medio de la muchedumbre con los brazos en cruz y mirando al cielo, no está haciendo ningún gesto teatral, sino expresando su oración al modo que le es más propio. Y el Papa Francisco, realizando entre los fieles algunos gestos que podrían parecer populistas, no está haciendo ejercicios de campechanía para ganar el aplauso del pueblo, sino que está expresando con toda sinceridad su modo de ser. Eugenio d’Ors decía que «cuando el enfático habla con énfasis, está hablando con naturalidad». Ni Pío XII ni el Papa Francisco están haciendo teatro.












6. La dignidad sagrada del Romano Pontífice puede expresarse y se ha expresado históricamente en modos muy diversos. Hace poco precisamente escribía yo en este blog sobre el valor y la necesidad de los signos sagrados (210) y lamentaba grandemente las pésimas consecuencias que trae la secularización del sacerdocio ministerial, también en su apariencia exterior (212). Pero con la misma convicción hay que afirmar la licitud, y la necesidad incluso, de una cierta evolución en la forma concreta de los signos sagrados. La tiara, la silla gestatoria, acompañada de flabelos, la capa magna con una cola de cuatro o cinco metros, sostenida por uncaudatario, el besapiés del Papa, y tantos y tantos otros modos y gestos tradicionales en la vida de la Iglesia pueden y deben cambiar o eliminarse en el tiempo histórico oportuno. Interpretar esos cambios como atropellos a la majestad de la liturgia o del Papa es un abuso inadmisible.
En ocasiones, por otra parte, formas relativamente modernas, como las casullas en forma de guitarra, son exigidas por los tradicionalistas como signo de fidelidad a la tradición; cuando lo cierto es que ese estilo de casulla, la que deja los brazos descubiertos, fue desconocida antes del XVI, y es por tanto relativamente moderna. Mucha más tradicional es la casulla antigua y medieval, que cubre al sacerdote completamente como una casita (casula) o una capa (casubla). De modo semejante, las mitras episcopales altísimas, a veces hoy usadas, no son en absoluto tradicionales, aunque algunos las exijan como si lo fueran. Las mitras usadas en la antigüedad y en la Edad Media, según se nos representan en mosaicos, sepulcros, imágenes y capiteles, eran bastante más bajas.
7. El Papa Francisco, como bastantes Papas lo han hecho, puede introducir en cuestiones formales cambios considerables, quitando y poniendo, según la Iglesia y las circunstancias del mundo se lo aconsejen. Asistido por el Espíritu Santo y por toda la Iglesia, permanecerá absolutamente en la doctrina católica de fe y costumbres, e incluso mantendrá también en cuestiones menores una continuidad espiritual de fondo con las tradiciones de la Iglesia, aunque cambie ciertas formas concretas. Por supuesto que la infalibilidad no asegura la perfección en la verdad y la prudencia de todos y cada uno de sus gestos y palabras, lo que puede verificarse por la misma historia de los Papas. Pero los cambios que estime convenientes de ningún modo han de ser pre-juzgados y juzgados con suspicacia y dureza de juicio. Ni han de producir la «bicefalía» profetizada por el Autor.
Puede el Papa cambiar el lugar tradicional para el Cónclave, saliéndose de la Capilla Sixtina, si es que llegara a considerarla como una explosión grandiosa del espíritu sensual y neopagano del Renacimiento, y si es que prefiriese para el Cónclave la inmensa majestad de las sobrias Basílicas romanas. Puede el Papa suprimir las Jornadas Mundiales de la Juventud, o puede transformarlas en Continentales, o incluso Nacionales, evitando que cientos de miles de jóvenes tengan que viajar periódicamente a sitios lejanísimos –¡a Australia!–, gastando en ello mucho trabajo, tiempo y dinero. Puede restablecer la muy venerable tradición de los diezmos, para que el pueblo cristiano exprese mejor el amor de la Iglesia a las misiones y a los misioneros, a los templos y a los sacerdotes, a los pobres y a los países pobres. Puede ordenar que se niegue el sacramento del matrimonio a parejas de bautizados no practicantes, para evitar una previsible profanación habitual del vínculo conyugal. Y todas éstas y tantas otras determinaciones posibles, en el caso de que las decidiera, las tomará asistido por la Iglesia, especialmente por el Colegio apostólico de los Obispos y por las propias Congregaciones de la Santa Sede por él constituidas, y con una asistencia especial del Espíritu Santo, distinta, por supuesto, del don de la infalibilidad.
Yo, acerca de la conveniencia o inoportunidad de los ejemplos aludidos, no tengo ni la menor idea. Lo mismo que mis lectores, podré tener ciertas opiniones –y a veces ni eso–. Pero el Romano Pontífice sí tiene esa gracia de estado como Pastor universal de la Iglesia. Por tanto, cuando el Papa Francisco realice en esas cuestiones prudenciales los cambios que estime convenientes –aunque, por supuesto, su discernimiento no sea infalible–, ninguno se atreva a calificarlos de atropellos a la Tradición o de ofensivos distanciamientos de su predecesores. Y menos lo haga a priori, antes de que inicie su guía pastoral de la Santa Iglesia. «La Primera Sede por nadie puede ser juzgada» (Código c.1404).
8. Recibamos al Papa Francisco como un don de Dios providente. El Obispo brasileño Mons. Fernando Arêas Rifan, en carta a sus sacerdotes, exhorta después del Cónclave con una doctrina que, ésta sí, es verdaderamente tradicional: «Hago mías las palabras de Dom Antonio de Castro Meyer, cuando era Obispo diocesano de Campos, refiriéndose al Beato Juan Pablo II: “Como fieles católicos, en nuestras relaciones con el Papa debemos dejarnos guiar por un vivo espíritu de fe. Y ver siempre en el Papa al Vicario de Cristo en la tierra. Sus palabras, en el ejercicio de su ministerio, deben ser recibidas como palabras del mismo Señor. Por eso debemos al Papa respeto, veneración y dócil obediencia, evitando todo espíritu de crítica destructiva. Es necesario que nuestro proceder refleje la convicción de nuestra fe, que muestra al Papa como Vicario del mismo Jesucristo” (Veritas, abril-maio de 1980)».
En el salmo interleccional de la misa de hoy, sábado de la V semana de Cuaresma, toda la Iglesia, unánimemente, con la absoluta firmeza de la esperanza, hemos confesado una y otra vez:
«El Señor nos guardará como pastor a su rebaño» (Jer 31,10).
José María Iraburu, sacerdote