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jueves, 3 de marzo de 2016

Ene 26_16 Pedid que Mi Sangre Preciosa se derrame sobre toda la humanidad.

Ene 26_16 Pedid que Mi Sangre Preciosa se derrame sobre toda la humanidad.ImprimirE-Mail
Rosario vespertino


Temas:

  • Acercaos, pues, a los Sacramentos, para que os estrechéis más a Mi Corazón, para que vivamos muy unidos y, sobre todo, para que Me entendáis, Me queráis y Me agradezcáis todo lo que hago por vosotros.
  • Mi Juicio os unirá a todos, ciertamente, la doctrina que os dejé es la Verdadera, porque Yo, Siendo Dios, vuestro Hermano, Segunda Persona de la Trinidad, os vine a traer la Verdad del Cielo.
  • Conoceréis cómo Me habéis ofendido, cómo estoy sufriendo por cómo Me habéis ofendido, se moverá vuestro corazón al arrepentimiento por el dolor que tendréis al verMe.
  • Cuando estéis en tribulación, venid a Mí, os abrazaré, os protegeré, os aconsejaré.
  • A pesar de que Soy vuestro Dios, que Soy Omnipotente, que no hay ningún poder sobre Mí, a vosotros, sí os lo he dado, y es vuestro libre albedrío.


Mensaje de Dios Padre, Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen María a J. V.


Primer Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: Acercaos, pues, a los Sacramentos, para que os estrechéis más a Mi Corazón, para que vivamos muy unidos y, sobre todo, para que Me entendáis, Me queráis y Me agradezcáis todo lo que hago por vosotros.
Hijitos Míos, la vida Sacramental, es la vía perfecta para llegar al Reino de los Cielos, pero ¿qué es la vida Sacramental, Mis pequeños? Es Mi Vida Misma, es el encuentro íntimo Conmigo, con vuestro Dios.

A través de los Sacramentos, el alma se acerca a su Creador, primeramente, con el Bautismo, en ése momento pasáis a ser hijos Míos. El remanente del Pecado Original en cada uno de vosotros, que os afecta, que os separa de Mí, queda eliminado con el Sacramento del Bautismo. Vosotros Me pertenecéis y el Pecado Original de vuestros Primeros Padres, os separó de Mí, por este Sacramento, primer Sacramento, para Mis hijos, el del Bautismo, os acerca nuevamente a Mí.

Mis pequeños, no os imagináis el gozo tan grande que Me dan vuestros padres cuando os llevan a este primer Sacramento. El alma luce opaca antes de que seáis bautizados, en el momento de vuestro Bautismo vuestra alma adquiere una luz tremenda, bellísima, estáis entrando nuevamente a Mi Gloria, estáis Conmigo, Me pertenecéis y, éste Sacramento, os da ése regalo tan grande, el de venir a Mí. Es la llave de entrada para la Gracia, es la llave de entrada para que vosotros podáis recibir Mis Bendiciones, Carismas, Gracias especiales para vuestra misión sobre la Tierra. Hay una alegría muy grande, en el Reino de los Cielos, cuando un alma es Bautizada. En ése momento pertenecéis, nuevamente, al Reino de los Cielos y digo nuevamente, porque, ciertamente, pertenecías antes de bajar, pero el alma queda afectada en el momento de la concepción. Al momento en que os unís al cuerpo, su materia está afectada por el Pecado Original. Yo os doy la Gracia del Bautismo para que regreséis a ser la familia que está Conmigo en el Reino de los Cielos.

Ahí empezáis a recibir, como os dije, Mis Bendiciones y os voy cuidando a lo largo de vuestra existencia. Seguís recibiendo Mis Bendiciones a través de todos los demás Sacramentos que vais obteniendo y que vais utilizando a lo largo de vuestra existencia.

Ciertamente, en el Bautismo, tenéis la ayuda de vuestros padres, después, ya es vuestro libre consentimiento. Vuestro libre albedrío va aceptando o rechazando lo que Yo os doy para que crezcáis a niveles muy altos en Gracia, en Amor, en Bendiciones, pero la persona, en total libertad, es la que acepta o no acepta que Yo os dé lo que necesitáis, como el que sepáis apreciar el don de la vida, que sepáis entender vuestra misión en la Tierra, que hagáis muchas cosas bellas y mucho trabajo para la salvación de las almas y, con esto, Me dais a Mí, mucha alegría.

Ciertamente, muchas almas dependen de cada alma que hay sobre la Tierra. Si entendierais bien esta posición de cada uno de vosotros y que continuamente pidierais unos por los otros, muy pocas almas se condenarían.

La oración, os he dicho, que es importantísima y si orarais los unos por los otros, os santificaríais y haríais de este Mundo un vergel, echaríais fuera a satanás y sus ataques difícilmente os afectarían y esto lo logra el Amor a través de la oración con cada uno de vosotros.

Los Sacramentos, Mis pequeños, os hacen crecer, os hacen acercaros a Mí, vais entendiendo Mi Obra sobre vosotros, vais entendiendo vuestra misión y la importancia del don de la vida que os he concedido, pero, sobre todo, aprendéis a agradecerMe lo que Yo hago por vosotros en todo momento.

Esto es muy importante, Mis pequeños, el saber agradecer. Ya os he platicado de esto, pero, vosotros, tan distraídos en las cosas del Mundo, y que debierais tener ésa delicadeza para Conmigo, vuestro Dios, no Me dais el agradecimiento que Me merezco por todas Mis Bendiciones y Mis cuidados que os concedo a lo largo de vuestra existencia. Más fácil le achacáis a la suerte todo lo que tenéis, que a Mis cuidados como Padre y Creador vuestro. Es más fácil escuchar de vuestro labios: “qué suerte tuve en tal o cual situación”, en lugar de escuchar: “gracias Padre por lo que me concedes” y esto es lo que realmente, Me merezco, porque Yo Soy quien os cuida. No hay casualidades en vuestra vida porque Yo voy guiando vuestra vida, la voy protegiendo. ¡Cómo quisiera escuchar más éstos agradecimientos de parte vuestra!

Acercaos, pues, a los Sacramentos, para que os estrechéis más a Mi Corazón, para que vivamos muy unidos y, sobre todo, para que Me entendáis, Me queráis y Me agradezcáis todo lo que hago por vosotros.Ya os he dicho que no se puede amar a quien no se le conoce y, si no Me conocéis y quisiera deciros: y si no Me conocéis íntimamente a través de ésa oración profunda que quiero de cada uno de vosotros, nunca podréis amarMe ni agradecerMe todas Mis bondades.
Gracias, Mis pequeños.

Segundo Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.
Sobre: Mi Juicio os unirá a todos, ciertamente, la doctrina que os dejé es la Verdadera, porque Yo, Siendo Dios, vuestro Hermano, Segunda Persona de la Trinidad, os vine a traer la Verdad del Cielo.
Hijitos Míos, Yo, Jesucristo, vuestro Hermano, Dios-Hombre, aceptando la Voluntad del Padre, Me ofrecí por todos los hombres de todos los tiempos, Mi Donación fue total y para la salvación de todo el género humano.

Yo no Soy un Dios elitista, no Soy un Dios injusto, Yo Me he dado plenamente por la salvación de todos.

Sería injusto que hubiera venido solamente por la salvación de unos cuantos, como a veces quieren hacerlo ver, que solamente por aquellos que tienen o poder o dinero. Los que pueden comprar todo, son los que tienen derecho a muchas cosas, así piensa el ser humano.

Aquellos que piensan en lo espiritual, que piensan correctamente, se dan cuenta que es un error hablar de que Yo vine por “muchos”. No, Mis pequeños, vine por todos, todos tenéis derecho a la salvación y tenéis una prueba contundente, cuando estaba en la Cruz, cuando el ladrón Me pidió perdón por sus pecados, a pesar de haber llevado una vida errónea, lo perdoné en ése momento y le prometí estar ése mismo día, Conmigo, en el Paraíso.

Si fuera un Dios elitista, no lo hubiera perdonado y menos dejarlo entrar en el Reino de los Cielos, después de haber llevado una vida de pecado, de maldad, de mal ejemplo.

Vosotros, como seres humanos imperfectos, no podéis juzgar el pensamiento y el corazón del hombre, porque no lo conocéis, Yo sí lo conozco. Conozco vuestro pensar, vuestro interior, vuestros actos ocultos, todo lo conozco perfectamente y, cuando un alma Me pide de corazón por el perdón de sus pecados, Yo lo perdono, porque estoy leyendo su interior, veo lo que vosotros no veis, perdono lo que vosotros no podéis perdonar, porque sois injustos.

Injusto sería que Mi Padre os hubiera dado el don de la vida, que vivierais en la Tierra y, por pertenecer a otras creencias, no tuvierais la posibilidad de regresar al Reino de los Cielos. Todos vosotros sois hermanos, todos tenéis derecho a vuestra salvación, os he dicho que seréis juzgados en el Amor.

El Pecado Original os dividió; satanás, siempre causa división. Dividió Mi Cuerpo Místico, divide familias, divide naciones, divide pensamientos y, de esta forma, os aparta a los unos de los otros.

Nuevamente os digo, Mi Juicio os unirá a todos. Ciertamente, la doctrina que os dejé es la Verdadera, porque Yo, Siendo Dios, vuestro Hermano, Segunda Persona de la Trinidad, os vine a traer la Verdad del Cielo, para que todos aprendierais a amaros los unos a los otros, como se os ama en el Reino de los Cielos, pero por causa de los ataques y mentiras de satanás, estáis divididos, pero el Amor nunca está dividido, el Amor Verdadero, el Amor que lleváis en vuestro corazón, que es el Amor de Mi Santo Espíritu, eso es lo que os va a unir los unos con los otros. Los que ya tenéis años sobre la Tierra, os habéis dado cuenta, por las personas que habéis conocido en el momento en que hay problemas, en el momento en que necesitáis uniros, siempre os unís en el Amor, os protegéis y os cuidáis los unos a los otros y esto solamente lo puede hacer el Amor. Os olvidáis en ése momento de idiomas, de razas, de estados sociales, os unís en el Amor y, por eso, Mi Regreso es pronto, os uniréis en el Amor, en Mi Amor.

Mi Padre os ha anunciado que este año será difícil, tendréis tribulaciones, pero éstas os acercarán los unos a los otros, quizá hasta aquellos que consideráis vuestros enemigos, en un momento dado, os den pan, os den alimento cuando os falte. Vosotros veréis que las tribulaciones que padeceréis, no serán para alejaros los unos de los otros, como sucede en las guerras, sino todo lo contrario. Las tribulaciones que padecerá vuestro Mundo, serán para uniros los unos con los otros, para que os veáis como verdaderamente os debierais haber visto siempre, como hermanos, unidos, en un solo Corazón, en un solo Amor, que solamente puede venir de Nuestra Santísima Trinidad.

Fe, Fe es lo que debéis pedir para estos momentos, para que confiéis plenamente en Nuestra Voluntad, en Nuestra Santísima Trinidad. Nosotros podemos mover los hilos de la historia para vuestro bien, porque el Amor que Nos une en Nuestra Santísima Trinidad, es lo que quiere hacer con vosotros, uniros en un solo Bien, que Mi Cuerpo Místico se una nuevamente.

Son tantos los regalos y bellezas que se os darán a todos aquellos que queráis pertenecer al resto fiel y, el resto fiel, son aquellas almas que saben amar, que se dan por el hermano, que no tienen pretexto para dar y darse a sus hermanos, simplemente se dan porque saben amar.

¿Entendéis a dónde os estoy llevando?, a un Reino de Amor, que olvidéis todo aquello a donde satanás os ha desviado, que no haya odios, rencores ni maldad entre los hombres, sino unidad, amor, como se vive en el Cielo. Tendréis el Cielo en la Tierra después de la purificación que padeceréis, pero es una purificación que eliminará la maldad en la Tierra y os llevará a vivir plenamente el Amor Divino.

Que esto traiga alegría a vuestro corazón, que os dé mucha Esperanza y que os quite los temores a donde os lleva satanás con sus mentiras, él sabe que son sus últimos momentos sobre la Tierra y tratará de engañaros todavía más, por eso, muy cerca debéis estar de Nosotros, con Nuestra Santísima Trinidad, con Mi Madre, la Siempre Virgen María, el Señor San José, los Ángeles, los Santos. La oración profunda, como os he dicho, os une al Cielo, no dejéis de orar, no dejéis de amaros, como os dije antes de subir al Reino de los Cielos en Mi Ascensión: “amaos los unos a los otros como Yo os he amado”. Este es un Amor Divino y así quiero que os queráis, que os améis los unos a los otros, con Amor Divino, viéndoos como verdaderos hermanos que sois.

El futuro está en Mí y Yo os puedo hacer un futuro bellísimo, si vosotros confiáis plenamente en Nuestra Santísima Trinidad.

Vosotros os haréis un futuro miserable si confiáis solamente en el Mundo, en las cosas materiales a donde os lleva satanás, que os aparta de la Verdad que debe seguir vuestra alma.

Vosotros escogéis, estar Conmigo, vuestro Dios o estar en el Mundo, con satanás; tenéis la Gloria y tenéis el Infierno, vosotros escogéis.
Gracias, Mis pequeños.

Tercer MisterioHabla Nuestro Señor Jesucristo.
Sobre: Conoceréis cómo Me habéis ofendido, cómo estoy sufriendo por cómo Me habéis ofendido, se moverá vuestro corazón al arrepentimiento por el dolor que tendréis al verMe.
(Lenguas…) Así como Me estás viendo, Mi pequeño, aquí en la Cruz, clavado, sufriente, así Me verá toda la humanidad en un momento dado, Me verán, aquí en la Cruz, lleno de Sangre, con los golpes de los verdugos, con todas las heridas que Me produjeron los latigazos. Ve la tierra, Mi Sangre obscura, el largo de las espinas de la Corona.

Cuando Me vea así la humanidad entera, se arrodillará, en ése momento cada uno conocerá cómo Me ha ofendido. Se darán cuenta todos los seres humanos que esto, que estoy padeciendo, es por causa de sus pecados. Conoceréis cómo Me habéis ofendido, cómo estoy sufriendo por cómo Me habéis ofendido, se moverá vuestro corazón al arrepentimiento por el dolor que tendréis al verMe.

Esta será una oportunidad para que las almas vuelvan a Mí. Desgraciadamente, después de que tengáis esta oportunidad de arrepentimiento, muchas de las que se arrepintieron, volverán al mal.

Este es un Dolor muy grande a Mi Sacratísimo Corazón. Se os están dando innumerables ocasiones de arrepentimiento y ni así se mueve vuestro corazón para pedir perdón en muchísimas almas. ¡Qué duro es vuestro corazón!

VeMe nuevamente, veMe, hijo Mío, todo Mi Cuerpo.

Vosotros, los que entendéis Mi Dolor, orad por aquellos que su corazón no se mueve a compasión ni a arrepentimiento. ¡Cómo os ha engañado satanás y, por hacerle caso, os está llevando a vuestra condenación eterna!

¡Cuánto os amo, Mis pequeños!, sufro por cada uno de vosotros, Me di por cada uno de vosotros y no hay arrepentimiento en vuestro corazón.

J. V., dice: “perdónanos Padre, perdónanos Mi Señor” (Lenguas…)

Vosotros, los que entendéis Mi Sufrimiento, pedid que Mi Sangre Preciosa se derrame sobre toda la humanidad.

Orad, orad los unos por los otros, Mi Amor es para todos, Mi Donación es para todos. ¡Cuánta falta de amor! DadMe vuestro corazón vosotros, a quienes, Yo, ya os lo he dado, y Me amáis. Ése es Mi gran Dolor, haber sufrido tan intensamente en Cuerpo y Espíritu y a muchas almas ni les importa Mi Donación.
Gracias, Mis pequeños.

Cuarto Misterio. Habla la Santísima Virgen María.
Sobre: Cuando estéis en tribulación, venid a Mí, os abrazaré, os protegeré, os aconsejaré.
Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María. Vengo, Mis pequeños, por vuestra salvación.

En el Diluvio, Noé, metió animales de todas las especies para su salvación, ahora Yo vengo a cuidar de Mis hijos de todas las razas, de todas las naciones, para su salvación.

Yo Soy Arca de Salvación para todos vosotros, Mis pequeños.

Se os ha dicho que es el Amor el que va a ganar la salvación para cada uno de vosotros. Venid a Mí, Mis pequeños, Conmigo estaréis seguros, satanás Me teme inmensamente, sabe que no puede atacarMe y su poder no está sobre Mí.

Soy vuestra Madre, Soy vuestra Protectora, Soy vuestra Maestra, Soy Guía segura para abriros camino entre las tinieblas.

Yo Soy Madre, porque Mi Hijo, en la Cruz, Me pidió serlo en la persona de Juan. Como Madre, os llevo a todos en Mi Corazón.

Ciertamente no os parí en cuerpo, pero os he parido en alma, en espíritu, Me pertenecéis, sois Mis hijos y, como Maestra, os enseño a amar a Mi Hijo y a Su Santísima Trinidad, os enseño a amar a Nuestro Dios y Creador. Os doy Sus Enseñanzas, os doy Su Vida, os doy Su Amor, os enseño a amar a Mi Hijo, para que entendáis Su Donación por cada uno de vosotros.

Os enseño a tomar vuestra Cruz, como la tomó Él por vosotros. Os enseño a apreciar lo que vuestros dolores y padecimientos pueden lograr cuando los ofrecéis por el bien de la salvación de vuestros hermanos, pero, también, os enseño a gozar y a vivir en alegría porque estáis a la vista de la Santísima Trinidad. Os enseño a apreciar Su Amor y Sus Cuidados.

Soy Guía segura en estos caminos de obscuridad que ahora estáis viviendo. Satanás ha obscurecido vuestras conciencias, vuestra mente, muchos ya no distinguen entre la Luz y la obscuridad, entre el Bien y el mal.

Estando Conmigo, Mis pequeños, os voy guiando y llevando por caminos seguros de salvación. Os protejo de los ataques de satanás, que cada vez son más fuertes, porque vosotros, una gran mayoría de Mis hijos, ya no os protegéis como debierais, a través de la vida Sacramental. Como se os explicó antes, ya no vivís vida de oración, ya no vivís vida santa, vida de amor y, por eso, le es más fácil a satanás atacaros y destruiros espiritualmente para que os condenéis.

Soy Guía segura en estos tiempos de tribulación que tendréis. Cuando estéis en tribulación, venid a Mí, os abrazaré, os protegeré, os aconsejaré. Yo también viví en la Tierra entre los hombres y os comprendo, os conozco, sé de vuestras tribulaciones, dudas, de vuestros pecados. También conozco la alegría de los hombres y del amor que os podéis dar los unos a los otros y, a eso os quiero llevar, Mis pequeños, como Madre del Amor que Soy. Yo tuve en Mi Vientre a Quien os salvó por Amor, Su Amor está en Mí y Yo en Él.

Venid, pues, a Mí, Mis pequeños, Soy Arca de Salvación para cada uno de vosotros. Confiad, os amo, os conozco, conozco las tribulaciones a donde os está llevando satanás. Tened Fe y si tenéis Fe, podéis estar seguros de que nada os pasará, la Fe hace milagros y Yo os puedo llevar a que logréis ése milagro para vuestro bien.

Os amo, Mis pequeños y os bendigo en el Nombre de Nuestro Padre Dios, de Mi Hijo, vuestro Salvador y de Mi Esposo, el Santo Espíritu de Amor. Os amo, Mis pequeños.
Gracias, Mis pequeños.

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: A pesar de que Soy vuestro Dios, que Soy Omnipotente, que no hay ningún poder sobre Mí, a vosotros, sí os lo he dado, y es vuestro libre albedrío.
Hijitos Míos, vosotros tenéis un poder muy grande sobre Mí, vuestro Dios. A pesar de que Soy vuestro Dios, que Soy Omnipotente, que no hay ningún poder sobre Mí, a vosotros, sí os lo he dado, y es vuestro libre albedrío.

Yo quisiera actuar para vuestro bien en todo momento, sobre cada una de vuestras almas, pero, al permitiros tener el libre albedrío, vosotros ganáis o perdéis Mi Reino, Mis Gracias y bendiciones. Si Yo no os diera el libre albedrío, vosotros seríais autómatas, seríais como robots, como muñecos, sin vida.

A vosotros os di ésa gracia de poder decidir entre el Bien y el mal. Cuando Yo Creé, primeramente, a los Ángeles en el Cielo, ciertamente, el mal no existía. Fueron Creados en el Bien, pero Luzbella, en lugar de escogerMe a Mí, se escogió a sí mismo y, ésa fue una mala decisión, porque fue una decisión soberbia y la soberbia, os he explicado antes, impide que Mi Gracia penetre en el alma de vosotros. En el momento en que Mi Gracia ya no entra en vuestra alma, empezáis a actuar por vosotros mismos, todo se viene abajo.

Luzbella, se prefirió a sí mismo. Aun siendo el arcángel más bello y poderoso de los Cielos, era infinitamente menor que Yo, fue una mala decisión, se quiso comparar Conmigo, se quiso hacer superior a Mí y fue una mala decisión y ése fue el principio del mal y el mal nació.

Él tuvo ése derecho también, el del libre albedrío, igual que vosotros. Tenéis autonomía en vuestras decisiones, no sois muñecos sin vida, no sois robots que tengáis que seguir instrucciones de alguien más, vosotros os movéis hacia donde queréis. Podéis escoger el Bien, que os atraerá hacia Mí o podéis darMe la espalda, como hizo Luzbella y os iréis hacia el mal.

Mi Gracia, os he dicho, llegará a la Tierra cuando vosotros, en vuestro libre albedrío, os arrepintáis de vuestros pecados y Me invitéis, con todo vuestro corazón, a regresar a la Tierra, a estar con vosotros, en Mi Santísima Trinidad.

Vosotros debéis poner de vuestra parte ése deseo, un deseo que Me agradará inmensamente, porque el alma ya Me reconocerá como su Dios y, sobre todo, Me reconocerá como su único Bien. Sin Mí, vosotros no sois nada, sin Mí, vosotros no podéis crecer, sin Mí, vosotros no podéis alcanzar la perfección de vuestra vida y de vuestros actos, pero vosotros deberéis estar conscientes de ello y deberéis pedir que Yo ya esté entre vosotros y, en esto, habéis fallado inmensamente, Mis pequeños, porque estáis viendo cómo la maldad os está acorralando y destruyendo. Yo no estoy entre vosotros, porque no Me lo estáis pidiendo, y Yo podría destruir toda la maldad que os rodea.

Le habéis dado entrada a satanás en vuestra vida y, a pesar de que está destruyendo vuestra vida, tanto física como espiritual, está destruyendo todo a vuestro alrededor, os está quitando la paz, os está llevando a un callejón sin salida para muchos de vosotros y, aun así, seguís permitiéndole que os ataque y que os destruya.

Sois muy tontos, Mis pequeños. Pudiendo acabar con todo esto, pidiéndoMe ayuda, arrepintiéndoos de vuestros pecados, moviéndoos hacia el Bien, no lo hacéis. Preferís seguir tratando de evadirMe, de evadir vuestras obligaciones espirituales; Yo no os llevo hacia el mal, entendedlo.

Cuando Yo os he pedido que cumpláis con Mis mandamientos, es para que vosotros os perfeccionarais, para que actuarais en el Bien, para que pudierais llegar a ser perfectos, y preferís moveros entre el estiércol, entre la maldad de satanás. Preferís vivir en el temor, en el miedo a donde os lleva día a día, con las preocupaciones, en lugar de vivir en una paz, una paz absoluta, una paz hacia donde os lleva Mi Amor, a donde os lleva el aceptar Mi Voluntad, que Mi Voluntad solamente os va a mover hacia el Bien.

Vosotros habéis construido y permitido el escenario que os rodea, porque no estáis Conmigo, porque estáis viviendo en satanás y para satanás. Lo reconocéis, quizá, como vuestro enemigo y, en lugar de atacarle, le seguís sirviendo. Esa es vuestra tontería.

Os he dicho que todo este cambio y esta tribulación de purificación, se viene por las almas buenas, a las que debo rescatar, no por la gran mayoría, que se ha vendido ya a satanás. Estad contentos, pues, Mis pequeños, los que habéis tomado vuestro libre albedrío para obedecerMe, para servirMe, para amarMe, para buscarMe, para pedirMe, regresar a vosotros; por vosotros, pronto llegaré.
Gracias, Mis pequeños.


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