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viernes, 14 de febrero de 2014

MENSAJES A LUZ DE MARIA - 13 FEBRERO 2014

REVELACIONES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
A SU AMADA HIJA LUZ DE MARÍA
13 DE FEBRERO DEL 2014




Fusionada en oración, la Madre Santísima me dice:

“Ave María Purísima”, y yo respondo: sin pecado concebida.

Entonces Ella me dice:

 “Amada hija de Mi Corazón Inmaculado, Mi Corazón arde en amor por todas las almas, no descanso auxiliando e intercediendo por todos Mis hijos. Para unos soy consuelo en las enfermedades y para otros, soy auxilio en los instantes difíciles. Soy compañía, consejo, alivio, sanidad del espíritu y del cuerpo, del pensamiento y del corazón.  Soy obediencia, esperanza, caridad, fe, paz, amor y regocijo. A ninguno abandono, sino espero con ansia a que me abran el corazón.”

Me continúa diciendo la Madre:

 “Amada hija, en estos instantes apremiantes y decisivos, al hombre le es casi imposible penetrar en el silencio, no le conoce y no le desea; en su lugar le causa temor ya que éste le puede revelar su verdadera identidad.  El mundanal ruido  aturde a la criatura, le ha penetrado en el inconsciente  como parte de un cotidiano vivir, llevándole a sumarse sin ser consciente de ello, al amargo paso de esta generación. El hombre, desmintiendo todo aquello que proviene de Mi Hijo,  hace que aflore en él la oscuridad del alma, encontrando el contento en lo que es falaz, dejando de lado los Signos de los Tiempos anunciados desde antes y presentes en este instante más que en otro. 

El sufrimiento ajeno es indiferente al hombre, debido al egoísmo que no le permite mirar a Mi Hijo presente en cada uno, como Templos del Espíritu Santo.

Mi Hijo desea ser reconocido y conocido por cada uno.  La conciencia del hombre no limita sino le lleva con suavidad a recibir la Revelación, no como un mito, sino como  Verdad escrita ya en los Evangelios. Esta Revelación es novedad para el hombre porque no conoce a Mi Hijo, y no me acepta como Madre… Si la humanidad meditara en cada uno de sus actos, sería como si se mantuviese ante el Aviso. Aunque este acto de enfrentarse a sí mismo, la criatura humana lo tiene como no necesario, ya que lo espiritual ha sido substituido por lo mundano; siendo esto más atractivo, desecha la conciencia y continúa en el reto de superar el pecado y de ofender a Mi Hijo.”

Entonces me pidió la Madre:

 “Hija Mía, comparte con tus hermanos que los verdaderos amadores de Mi Hijo son quienes luchan por ser totalmente Crísticos, cumplidores de la Voluntad Divina y deseosos de sumergirse en la Presencia y Omnipotencia Divina,  obrando y actuando continuamente en total comunión con la Sabiduría Infinita.

Diles que los signos del instante no se hacen esperar…, y que aquellos que sean conscientes del instante presente y decisivo para esta generación, serán los que levantarán la voz, aunque no sean escuchados. 

Ante la mirada indiferente del hombre, la Tierra se agrieta en uno y otro lugar, se estremece y se estremecerá, y acercando y agitando sus aguas,  los Océanos serán flagelo del hombre. Pídeles a Mis hijos que oren por Sudamérica: las grandes cordilleras se estremecerán, Chile llorará, Argentina padecerá y Ecuador lamentará.”

Me siguió compartiendo la Madre:

 “Hija Mía, ¡mira cómo padece Mi Corazón por los Míos! Busco incesantemente espejos de Mi Hijo y no les hallo… ¡tantos dicen amar a Mi Hijo! y sólo son copias al carbón con grandes limitaciones, guiados por una ilusoria ignorancia de la Verdad y de la distinción  entre la Misericordia Divina, el Perdón y la Justicia Divina.

 Mi Hijo es Luz Divina dándose a todos; unos le aceptan, otros no, pero Él no se  oculta ni se oscurece ante ninguno. Tanto es Su Amor que alerta constantemente una y otra vez a todos Sus hijos para que se preparen, pero los hombres aman más las tinieblas que la Luz Divina. Con sus obras contaminadas por la arrogancia, el hombre ha decaído tanto que no se reconoce ni a sí mismo. En los instantes decisivos el hombre será temeroso de sus semejantes,  el engaño será constante y será tentado una y otra vez por satanás. La ira del hombre será constante y la violencia llevará nuevamente a una persecución abierta. Pídeles, hija Mía, que oren por la Iglesia de Mi Hijo: padecerá desconcertada y se sumirá en la división.

¿Qué espero de Mis Hijos?   Sólo espero que sean conscientes  en cada acto y obra, de la Presencia de Mi Hijo en cada uno.  Ningún acto está vacío, si ese acto nace de la consciencia; en eso reside la diferencia entre aquellos que hacen mucho y no logran nada y los que parece que no hacen nada y lo hacen todo. 

La consciencia de este instante debe llevar a Mis hijos a permanecer alerta, sin temor a ser mejores, sin temor a enfrentarse a su realidad, sin temor a revelar el fuego que llevan en su interior y no les permite ser conformistas.  Mis hijos penetran en el Misterio, no para que se les devele, sino para ser dóciles al Plan Divino. La consciencia en este instante es al alma como el alimento  que le da supervivencia, ante la inconsciencia de quienes niegan al Cielo la explicitación de Su Amor para anunciar la Segunda Venida de Mi Hijo.

Mira hija, -la Madre me muestra el Sol-, éste emana su calor hacia la Tierra, siendo la vibración de esta llamarada la que causará que el mar se levante, como no se ha visto antes.  Pídeles a Mis  hijos que oren por Estados Unidos, será flagelado una y otra vez.  Diles de Mi sufrimiento por esas criaturas humanas materialistas, que desmienten los Llamados de la Casa de Mi Hijo, ante el temor de enfrentarse a una realidad que para ellos es sólo una utopía.

La humanidad teme conocer la necesidad, la Fe ha sido desalojada del hombre, mientras Yo les llamo a tomar consciencia de los signos que una y otra vez concurren en una sola voz de alerta hacia el hombre incrédulo. Compárteles hija. ”

La Madre Santísima, me dice:

 “Dichoso aquel que confía en la Palabra de Mi Hijo y es consciente que para Cristo nada es imposible. Aquel que se esfuerza por adentrarse en la Voluntad Divina debe compartir con su hermano el alimento espiritual de la Sabiduría mediante la Palabra. Aquí estoy, soy Madre de la humanidad, vengo con bendición para el que como niño, crea, y no coloque limitaciones a Mi Hijo, que es el Amo y Rey por los siglos de los siglos.

Y elevando Su Mano, Nuestra Madre Santísima, bendice y Su bendición recorre toda la Creación, alcanza a todo hombre de todo Pueblo y Nación.”

Ave María Purísima, sin pecado concebida.


Hermanos (as):

La inconsciencia de la grandeza de los actos unidos en y para Cristo, ha llevado al hombre a perder la dimensión del ser a imagen y semejanza de Dios.

No vivimos dos días iguales, tengamos presente que los instantes están frente a nosotros, por eso no debemos perderlos deteniéndonos ante los que niegan lo venidero. Ya será la historia la que cuente lo cruento de la purificación de esta generación.

Anunciemos la Palabra que recibimos antes de que sea tarde. Tenemos las arras y más para permanecer combatiendo por el bien de la humanidad, contra la intolerancia y la falta de conciencia. No desfallezcamos, cada uno es un Apóstol, de lo contrario no estarías leyendo y concientizando este llamado de la Madre en este instante.

Amén.                                                                                                                                               Luz de María