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lunes, 8 de octubre de 2012

Mensajes a J.V. que fueron recibidos en Marzo, 2005, pero que por cuestiones técnicas, hasta hoy ponemos a su disposición: Marzo 10, 2005

Mzo 10_05 Sin Mí, estáis viviendo en las tiniebla y en el error, que vais por caminos erráticos.ImprimirE-Mail
Rosario.

Mensajes de Dios Padre y la Santísima Virgen María a J.V.
Primer Misterio, Habla Dios Padre. 
Hijitos Míos, la gran falla del hombre es la de haberse apartado de Mis Mandamientos, es la de ya no amarme, es la de ya no respetar Mi Presencia en cada uno de vosotros en donde Yo Vivo realmente. La gran falla del hombre en éstos tiempos, como se os avisó en las Escrituras, es la de haber tenido Mi Presencia y Mi Evangelización entre vosotros y no la aceptasteis, los hombres en la antigüedad no tuvieron ésta Evangelización y por eso se les juzgará de otra forma. Vuestra Fe es ahora prácticamente nula. Vivís en la ley de la selva, vivís para vuestros propósitos, propósitos mezquinos que os llevan a afectar Mi obra sobre la Tierra.
Yo os enseñe Amor, Virtudes, vida interior, espiritualidad santa, unión entre los hombres, el caminar constantemente con su Dios, con Mi Padre, vuestro Padre. ¿Y qué habéis hecho de todo esto, Mis pequeños? Todo lo contrario, habéis hecho un dios de vosotros mismos. Vosotros creéis valer ahora más que Yo, vuestro Dios. Habéis caído en la soberbia, en la soberbia pecaminosa, que ha hecho  que caiga el hombre constantemente a través de los siglos.
Cuando vosotros Me hacéis a un lado, vuestra presencia Me aparta, Me da sombra y vosotros aparecéis como una gran luz, pero llenos de miserias, llenos de mentira, llenos de maldad. Os habéis vuelto instrumentos de satanás y lleváis a otros a ello también.
Os habéis apartado de Mis Leyes y habéis hecho las propias. Vivís en la oscuridad y no queréis buscar la Luz, pero cuando todo se vuelca en vuestra contra, es cuando no sabéis qué camino tomar.
Mis pequeños, debéis volver a Mi Luz. Apartad vuestra mentira de vuestro lado y la humildad os ayudará a alcanzar ésa Luz Divina y no la aparente luz que habéis creado para vuestros hermanos y para vosotros mismos.
Necesitáis recuperar el camino. Deseo bajar nuevamente a la Tierra, pero el hombre ya no Me llama, no existo para el hombre. Un invitado no puede llegar a la casa del amigo si éste no le llama y le abre las puertas. Y ahora estoy así, Mis pequeños, olvidado, no se Me llama, no se Me requiere, no se Me busca, no os puedo obligar. Los acontecimientos os obligarán al cambio en vuestra actitud y de ahí vendré Yo después, con una actitud benevolente y vosotros arrepentidos, en humildad, pediréis perdón y así encontraréis el perdón de vuestro Dios a vuestra falsedad y un Mundo Nuevo se os dará. Pero entended, Mis pequeños, que los grandes regalos del Cielo se os darán a partir de que vosotros, con humildad entendáis que de Mí, podéis obtener todo y que sin Mí, estáis viviendo en las tiniebla y en el error, que vais por caminos erráticos.
El tiempo es corto, la prueba difícil, convenceos ya, Mis pequeños, de que sin Mí no tenéis salida a éstos males que habéis provocado, por haberos apartado del Bien, del Bien Supremo.
Que los acontecimientos no os encuentren desprevenidos, estad preparados, estad preparaos, Mis pequeños, porque os he dicho que vendrá como el ladrón, cuando menos os lo esperéis. Tratad de vivir en la pureza y en la santidad y sobre todo en el servicio, en la donación de vosotros mismos, llevando Mi Amor a vuestros hermanos. Asó os quiero ver, Mis pequeños, así os quiero ver, llevando almas al Amor.
Gracias, Mis pequeños.
Segundo Misterio, Habla Dios Padre. 
Hijitos Míos, vuestro “yo” es vuestro pero enemigo. Mis pequeños, os he pedido que os apartéis de vuestro “yo” para que Yo, vuestro Dios, os pueda tomar en totalidad.
Vuestro “yo” sufre de muchas deficiencias, especialmente la de la fe y la de la confianza en Mis Palabras y en Mis Promesas. Vuestro “yo” muchas veces es más importante que Yo, vuestro Dios. Vuestro “yo” siempre quiere salir a relucir, quiere ser visto ante vuestro hermanos, quiere ser el primero y no el último, quiere sobresalir y no humillarse, quiere dar la última palabra, porque vuestro “yo” no consiente el consejo, la enseñanza y la humildad. Vuestro “yo”, en resumen, es más importante que Yo, vuestro Dios, que Mis enseñanzas, que Mi Vida, que Mi ejemplo.
Mis pequeños, vuestro “yo” es tan deficiente, vuestro “yo” es vuestro propio enemigo y no os queráis daros cuenta de ello. Siendo vuestro propio enemigo, os aconseja erróneamente, porque la soberbia no puede aconsejar en la Virtud ni en la Caridad. SI no lucháis contra vuestro propio “yo” no podréis avanzar, no puede haber cabida en un corazón a dos enseñanzas, como Yo hablé en las Escrituras sobre los dos amos, o Soy Yo o es vuestro “yo”.
No podéis ser tibios, no podéis ser veletas, ya no hay tiempo a que estéis luchando contra vosotros mismos. Vuestro “yo”, vuestras incapacidades, vuestras necedades, vuestra impotencia, no os van a ayudar a salir delante de los problemas graves que se os acercan y otros que ya tenéis sobre vosotros.
No tenéis el discernimiento, el amor ni la virtud para abriros paso en éstos tiempos de tribulación, vuestro “yo” os va a traicionar en los momentos difíciles, porque vuestro “yo”, al no tener soporte espiritual, se acobarda, huye y no os protege en lo absoluto ni tiene capacidades para protegeros.
Si no aprendéis a luchar contra vuestro “yo” sucumbiréis fácilmente a los ataques del enemigo, que prestos están para destruir a la humanidad entera si vosotros no os acercáis a Mí.
DejadMe vivir a Mí, dejadLe Vivir a Mi Santo Espíritu, que os dará la Sabiduría para saber atacar al mal y sobre todo el “cómo” saber atacar al mal. Humillaos, Mis pequeños, pero Yo no os pido que os sintáis despreciables. Sois Mis hijos, tenéis inteligencia, debéis buscar más Sabiduría, el desprecio que pido de vosotros, es apartar el “yo” de vuestra vida, para que, Mi Presencia Infinita, Mi Presencia Santa y real os ampare, os guíe, os transforme. Dejad a un lado vuestro “yo” e invitadMe, a Mí, vuestro Dios, a vuestra alma, para cambiar todo aquello que no sirva para vuestro bien, que no sirva para vuestra espiritualidad.
DejadMe tratar, dadMe permiso de entrar y veréis el cambio, veréis cómo una Nueva Vida se desarrolla en vosotros y además os arrepentiréis de no haberlo hecho antes, porque grandes bellezas, grandes Gracias recibe el alma cuando abre su corazón completamente a Mis Deseos. Confiad, aumentad vuestra Fe, Yo no os puedo dar algo que os dañe, iría en contra de Mí Mismo, de Mi Amor.
Todo lo que podréis obtener de Mí, es crecimiento, es perfeccionamiento, es santidad. Yo os quiero elevar, Mis pequeños, no quiero vuestra condenación, confiad, Mis pequeños, en que si os soltáis a Mí, seréis grandes a Mis Ojos, seréis grandes para el mundo, seréis grandes para el Reino de los Cielos.
Vuestra humildad, vuestra donación, vuestro empequeñecimiento, la negación a vuestro “yo” os hará infinitamente más grandes de lo que ahora sois y así empezaréis a gozar plenamente de todas Mis Bondades, de todo Mi Amor y del Reino que ya tenéis en vuestro corazón, pero que no lo habéis dejado actuar hasta éste momento de vuestra vida. Poned un asta aquí a vuestro “yo” que os está llevando al abismo y creced, creced y elevaos en la libertad de Mi Amor, a esos niveles de santidad por la negación de vuestro “yo”.
Gracias, Mis pequeños.
Tercer Misterio, Habla la Santísima Virgen María. 
Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María.
Tenéis muchas distracciones en la vida, distracciones que os llevan por diferentes caminos, actuáis en formas diversas, buscáis tantas cosas del mundo y no os centráis en las Verdaderas.
Mis pequeños, el demonio es muy astuto, os conoce, sabe bien lo que le gusta a cada quien y os provee de ello y por vuestra escasa o nula vida espiritual os lleva a entregaros de corazón a aquello que aparentemente pueda no ser un mal a simple vista, pero que va a tomar todo vuestro tiempo, tiempo de Dios, para que os volquéis en ellos y no atendáis a vuestro Dios.
Mis pequeños, vengo a repetiros la lección, vengo a señalaros cómo el mal actúa. Ponéis muchos pretextos para manteneros en lo que vosotros habéis escogido para vuestra vida y que en ningún momento acudisteis a vuestro Dios para pedir ayuda, discernimiento, con humildad, para saber si era conveniente para vosotros éste actuar.
Yo, como Madre vuestra, Mi obligación es iros guiando llevándoos por caminos seguros de espiritualidad. Vuestra carnalidad no sirve para el Cielo, vuestras desviaciones materiales os apartan de vuestra vida íntima con vuestro Dios.
Prácticamente ya no queréis tener vida íntima, porque os sentís vacíos u os sentís acusados, porque internamente, vuestro Dios, que Vive en vosotros, os está pidiendo cuentas constantemente de vuestro actuar sobre la Tierra.
Daos cuenta, Mis pequeños, que vuestro Dios actúa a través de vosotros, depende de vuestra vida, depende de vuestras acciones, depende de vuestra entrega. Él quiere moveros a llevar Bien y Verdad a vuestros hermanos, pero si vuestra mente, vuestro corazón, vuestras intenciones y deseos están volcados en las cosas del mundo, si estáis embebidos en las cosas que no os van a llevar a la perfección, vuestra vida en la Tierra es nula.
Meditad, Mis pequeños, ésta frase. Habéis vivido pocos o muchos años sobre la Tierra, creéis que el haber vivido ha dado frutos, os sentís mayores, creéis haber hecho mucho en el mundo y ¡Oh! realidad, cuando os presentáis ante vuestro Dios, prácticamente, de todos vuestro años sobre la Tierra, nada sirve, fuisteis engañados, os dejasteis llevar por las promesas, por los espejismos del mal y pasasteis por la vida sin hacer vuestra tarea. Infinidad de almas sufren ésta decepción al presentarse al final de sus días ante el Juez Divino. Son vergüenzas fuertes para el alma y es cuando quiere esconderse profundamente o que una montaña caiga sobre ellos para no ver los Ojos de su Dios. Es la vergüenza del alma por haber vivido toda una vida, vida para mundo, que no sirvió para nada su presencia en ella. Son tan pocas las almas que se entregan y que viven la realidad espiritual y que realmente aceptan la responsabilidad para la que vinieron. Porque ya no os interesa orar, o sea, poneros en comunicación íntima con vuestro Dios para que Él guie vuestro camino. Ya no acudís a Mi, vuestra Madre, para que os aconseje y os lleve de la mano, para que cumpláis vuestra tarea. Es la soberbia del hombre la que hace que queráis caminar solos, que creáis que sois autosuficientes, que creáis que lo que estas haciendo es más valioso que lo que os pide vuestro Padre y vuestro Dios.
Mis pequeños, los intereses del hombre, no son los intereses de vuestro Dios, si no estáis con Él, si no lo buscáis, ¿cómo vais a conocer Sus designios, Sus Verdades, Sus necesidades? El demonio es muy astuto y él sabe desviar el camino del hombre para que no deis fruto, Y os vuelvo a repetir, es triste ver cómo muchas almas han pasado por el mundo y de nada sirvió su presencia en él para darle fruto al Cielo.
Orad y manteneos en contacto con vuestro Dios y Conmigo, vuestra Madre, para que el tiempo que os quede para el servicio de vuestro Dios, sea fructífero y sea beneficioso para la salvación de las almas y para un crecimiento espiritual entre vuestros hermanos.
Gracias, Mis pequeños.
Cuarto Misterio, Habla Dios Padre. 
Hijitos Míos, el Reino de los Cielos, es un Regalo especial para las almas limpias, para las almas santas, para las almas dadivosas, para las almas sencillas, para las almas que entendieron la lección y la pusieron en práctica.
Yo os vine a dar la lección y eso lo que busco en cada uno de vosotros, que podáis llevar Mí lección a vuestros hermanos.
Prácticamente nada en esta Tierra se os da gratuitamente. Aún la medalla de la victoria, os he dicho, que se le da a aquel que sale al campo de batalla. Si se os da un premio, es porque atrás de él hay un determinado trabajo realizado, que fue bueno, que sirvió para uno o para varios de vuestros hermanos. El premio así ganado, muchas veces cuesta mucho y cuesta a veces hasta la muerte.
Debéis empezar, Mis pequeños, como os dije antes, ganando el premio, despreciando vuestro “yo”, el premio que empezáis a ganar despreciando a vuestro “yo” es Mi Presencia en vosotros. Posteriormente va a ser Mi actuación en vosotros, todo os saldrá mejor y así, Yo, en vosotros, -os vuelvo a repetir y meditad- actuando Yo en vosotros, haré grandes obras para Nuestro Padre Dios. Yo haré que Él Me vea en vosotros, pero que el Premio sea para vosotros. Yo tomaré vuestra mano, tomaré vuestros labios, tomaré vuestros pies, tomaré vuestra mente, en una palabra, Yo haré el trabajo, el trabajo os saldrá perfecto, pero Yo pediré que el Regalo sea para vosotros.
Daos cuenta, Mis pequeños, lo que ganáis al estar Conmigo, la perfección en vuestros actos y es el Premio, el Premio sublime, grandísimo que obtenéis porque me dejaste actuar. Yo hago el trabajo y vosotros recibís el Regalo, es lo que os quiero decir, pero esto se logra solamente a través de vuestra donación total, de vuestra docilidad a Mis necesidades e intenciones.
Os avergüenza dar la cara hablando de vuestro Dios, actuando para vuestro Dios, por eso son pocas las almas que ganan esa Presea Real.
Ciertamente es doloroso lo que os dije, que aquel que se avergüence de llevarMe a Mí, de llevar a Mi Palabra a sus hermanos, Yo Me avergonzaré cuando llegue ante Mí, al final de sus días y no será, para ésa alma, el Reino de los Cielos.
Vinisteis a servir a vuestro Dios, a dar vuestro tiempo y vuestra vida, para llevar Mis enseñanzas, para llevar Mi Presencia ante los vuestros. Os lleno de Bendiciones cuando asó obráis, gozáis de regalos desconocidos y aun así tenéis mi miedo o vergüenza de llevarme ante vuestros hermanos. Si es por timidez, pedidMe ayuda, que ahí estaré, pero si es por vergüenza, Mi Palabra os alcanzará y Yo también Me avergonzaré de vosotros, cuando lleguéis al Reino de los Cielos.
Gracias, Mis pequeños.
Quinto Misterio, Habla Dios Padre. 
Hijitos Míos, sed almas de oración. La oración os va a llevar a ésa intimidad con vuestro Dios. Mi vida toda, fue oración, fue entrega total, fue dicha total.
Yo vuestra Madre, he gozado tanto. Por Gracia Divina fui escogida para una tarea muy especial, Divina, Santísima, Yo no Me separaba de la oración. Es la plática, es la Presencia Divina en el corazón de cada quién. Es el único medio eficaz para no errar el camino.
La intimidad con vuestro Dios os va dando la sabiduría de vida, el conocimiento debido para transmitirlo a vuestros hermanos y para hacer vida santa.
Muchas advocaciones Mías alrededor del mundo os doy, para que por cualquiera de ellas os acerquéis a Mí y Yo os lleve a la profundidad de vuestro corazón y encontréis ahí a Nuestro Dios en Su Santísima Trinidad.
Todas Mis advocaciones tienden a lo mismo: Amor, entrega, fidelidad, docilidad, vida íntima, Pureza. Me acomodo al querer del hombre para poderos llevar hacia Nuestro Dios. Os presento muchos caminos, pero la meta es Él.
Mi Hijo os espera al final del camino y Yo os llevo por caminos diversos para que lo encontréis y gocéis Su Presencia en vuestra vida.
Yo Soy la encargada de reunir el rebaño para Mi Jesús. En éstos tiempos de confusión y de pecado en donde las almas se dispersan, se apartan del rebaño, Yo voy buscándolas, las llevo nuevamente a la Luz y no solamente eso, las enseño a amar al Dios que las ha rescatado. Al estar Conmigo, vuestra Madre, Yo os voy renovando, os ayudo en vuestra santificación, porque os llevo a la intimidad con vuestro Dios.
Ved la necesidad de la vida interior, de la oración interior, del recogimiento en el silencio. El hombre ahora ya no quiere estar en el silencio porque su pecado lo acusa, su indiferencia lo acusa, su tibieza lo acusa, por eso no quiere escuchar a su corazón. El silencio se le vuelve tormento.
No así para las almas que han encontrado a su Dios, a donde Yo las he llevado. Para éstas almas, la vida mística las lleva al gozo y al deseo de mantenerse en el silencio, apartados del mundo, apartados de las trivialidades, apartados de las sensaciones de la carne, negando al mundo, pero sin apartarse de él porque es necesario que entendáis al mundo y podáis ser instrumento de salvación de vuestro hermanos. Mientras viváis en el mundo, deberéis luchar contra él y elevar a vuestros hermanos, con Mi ayuda, a esa perfección a la que estáis llamados todos.
Gozad, Mis pequeños, de la vida íntima de oración y los que habéis alcanzado ya ese punto, entenderéis el gozo que vuestro Dios os da con Sus Regalos espirituales. Compartid, Mis pequeños, con vuestros hermanos de ésos Regalos, no seáis egoístas ni soberbios. Dadles el ejemplo con humildad, con sencillez, para que se den cuenta que las Palabras de Mi Hijo y las Mías, son Verdaderas. Las palabras mueven, pero el ejemplo arrastra, sed ejemplo de vida interior para vuestros hermanos a través de vuestros actos exteriores.
Gracias, Mis pequeños.

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