sábado, 12 de noviembre de 2011

Oct 13_11 Amad vuestra misión como Mi Hijo amó Su Cruz.

Rosario vespertino
Temas:
  • La purificación se está dando ya, no es manifiesta todavía como quisierais verla ya, pero vais sintiendo el cambio.
  • Vivid más en Mí, Mis pequeños, olvidaos de vosotros mismos y tomad vuestra misión como Mi Hijo se tomó a Su Cruz, amad vuestra misión como Mi Hijo amó Su Cruz.
  • Ciertamente cuando vosotros vivís unidos a Mí, todo lo que hacéis se une al Cielo, cuando vosotros Me lo ofrecéis y camináis a la par Conmigo.
  • El dinero de este mundo, os puede llevar a alcanzar la Gloria cuando actuáis en Caridad, que también a condenaros, cuando entráis en avaricia o usando ésos bienes para vuestra destrucción espiritual.
  • Vuestra vida es un don muy grande que os he concedido, vuestra vida es un tiempo pequeño en la eternidad, vuestra vida, que es Mi tiempo que os he concedido para servirMe.
  • Volved pues a lo que Mi Hijo os pidió, a lo que Él os enseñó, respetad las Leyes y Decretos que os dio Nuestro Padre Dios, vivid en Caridad unos con los otros y así iréis destruyendo la maldad.
Mensaje de Dios Padre y la Santísima Virgen María a J. V.
Ofrecimiento, Habla Dios Padre.
Sobre: La purificación se está dando ya, no es manifiesta todavía como quisierais verla ya, pero vais sintiendo el cambio.
(Lenguas…) Mis pequeños, es Mi Amor quien os reúne, es Mi Amor el que os quiere llevar a la santidad de vida, es Mi Amor el que quiere vuestra perfección y bajo hacia vosotros, estoy entre vosotros y quiero esto, Mis pequeños, para que vosotros os vayáis acostumbrando a convivir con vuestro Dios. Os asombraríais, Mis pequeños, saber cómo es Mi Bondad, cómo es Mi Misericordia, cómo es Mi Amor hacia vosotros y cómo os quiero unir Conmigo, con vuestro Dios y Señor, con el Amor Infinito.
Mis pequeños, vosotros vivís para Mí, vosotros vivís para el Amor, vosotros estáis destinados a la unión íntima Conmigo y eternamente, Mis pequeños, porque sois parte de Mí, que Soy El Eterno.
Si vosotros realmente vivierais Conmigo y vierais cómo Me derramo, en Mi Amor continuamente, vosotros debierais igualarMe, ciertamente a vuestro nivel, porque sois pequeñitos, pero estáis en la Tierra para eso, Mis pequeños. Mi Hijo os enseñó a derramar Mi Amor, sobre todos los hombres, lo hacía de persona a persona y lo hacía en oración hacia toda la humanidad y de todos los tiempos.
Vosotros os distraéis demasiado y perdéis demasiado de Mi tiempo porque estáis en la Tierra para servirMe. Os embebéis en cosas que no tienen importancia; si al menos hicierais lo posible para salvar a un alma cada uno de los días de vuestra vida sobre la Tierra, eso sería ya un gran regalo para Mí, vuestro Dios. Podríais salvar, al menos, a un alma con vuestra oración, con vuestra donación, con el estar Conmigo, con vuestro Dios. No aprovecháis el tiempo que Yo os he dado de vida para servirMe y lloraréis ése tiempo desperdiciado cuando regreséis a Mí, porque pudisteis haber hecho tanto por Mí y por vuestros hermanos, pero no os dais cuenta de lo que perdéis, porque no queréis estar Conmigo plenamente.
Vosotros os debéis donar a Mí, como Mi Hijo Jesucristo se donó, Él vino a servirMe y a aceptar Mi Voluntad en Su Vida. ¡Cómo amo a las almas que se donan a Mí plenamente!, y las lleno de Bendiciones y regalos espirituales, porque sé que ésas almas, lo que están recibiendo, también lo donarán. Sé que ésas almas aprovecharán todo lo que Yo les mande como crecimiento espiritual, porque ellas se han dado perfectamente a Mí para salvar a sus hermanos.
Es el Amor, Mi Verdadero Amor, el que debe mover vuestras vidas, a vuestro mundo y al universo entero. Si vosotros apreciarais realmente lo que es Mi Amor, anonadados quedaríais. Ciertamente no os lo doy en totalidad y quisiera que vosotros gozarais en totalidad Mi Amor, pero no lo apreciaríais, por eso os lo voy dando como con gotero, gota a gota, que vaya cayendo Mi Amor sobre vosotros. En algunos caerá más rápido ésa gota, en otros más lento, de acuerdo a como abráis vuestro corazón a Mis deseos y al como actuéis vosotros, aceptando Mi Voluntad en vuestra vida.
Por Mi Amor debe venir este cambio que tanto os he prometido y al que os he ido preparando. Las almas obedientes, las almas que están Conmigo, que atienden a Mi Llamado que, aunque no ciertamente se hayan dado en totalidad por Mí, pero que saben reconocer el Llamado de su Dios, son las almas que gozarán más este cambio y que aceptarán Mi Voluntad durante la Purificación de los nuevos tiempos por venir.
Me da tanta lástima, Mis pequeños, por todas aquellas almas que, aún teniendo la oportunidad del cambio, porque estoy permitiendo que de una u otra forma Mi Llamado llegue a todas las almas de la Tierra, no lo quieren aceptar. ¡Qué tristeza Me da por éstas almas!, porque están llamadas a vivir en Mi Reino, a llenarse de riquezas espirituales y aún materiales que Yo concederé a las almas que Me sigan, pero prefieren estar en lo suyo, prefieren lo que ellas hacen y a lo que se dedican y desconfían de Mi Llamado. Pobres almas que están perdiendo tesoros infinitos.
Cómo quisiera, Mis pequeños, que vosotros siguierais al Pastor Eterno, con ésa confianza como el de las ovejas, que escuchando la voz del pastor le siguen, sabiendo que les lleva a lugares en donde pueden comer y descansar sin ningún peligro. ¡Pobres almas Mías que no quieren escuchar al Pastor y entonces viene el lobo y las destroza!, el demonio está al acecho, el demonio no os ama, el demonio destruye la espiritualidad que os iba a dar la salvación eterna y él os lleva a la condenación eterna.
Mis pequeños, la purificación se está dando ya, no se manifiesta todavía como quisierais verla ya, pero vais sintiendo el cambio. Poco a poco estáis sintiendo la recuperación de lo espiritual, vosotros, los que estáis Conmigo. Vuestra alma va dejando el mundo, vuestra alma se va acercando más a Mí, ya no os interesan tanto los bienes del mundo, os gusta estar Conmigo, os gusta la oración, os gusta hablar de Mí, os gusta leer cosas bellas que os hacen crecer espiritualmente y os aburre ya lo que es del mundo. Mi Santo Espíritu ya está actuando en vosotros, de un tiempo para acá os está preparando para lo bello que os he prometido, que es el banquete celestial con vosotros, ya, de antemano, vais gozando poco a poco de Mi Presencia en vuestro ser.
Yo Soy así, Mis pequeños, Yo Soy Sencillo, os voy moviendo poco a poco, voy respetando vuestro libre albedrío. No Me impongo, permito que vayáis entendiendo poco a poco Mi Dulzura, Mi Amor en vuestro ser y de esta forma no os asusto. Vosotros vais tomando de Mi Alimento, como el primer alimento que van tomando los bebés, un alimento suave, un alimento que no le cae pesado al bebé y que lo va aceptando su ser para alimentarse y alimentarse correctamente. Así vosotros estáis recibiendo lo Mío, no os he presionado, como satanás lo hace, que hasta os encadena y os quita la libertad, Yo, en cambio, respeto vuestra libertad, respeto vuestro libre albedrío y os doy la oportunidad de escoger lo Mío o rechazarlo.
Ciertamente, cuando escogéis estar Conmigo, Me alegro grandemente porque sé que cuento con un alma más a la que puedo llamar “Mi hijo”, quiero muchos hijos en la Tierra, hijos, como Mi Hijo Jesucristo, que acepten Mi Voluntad, que vivan en el Amor, que transmitan el Amor, que se den unos por los otros para ayudarse en su salvación eterna.
Ciertamente las almas que no quieren aceptar Mi Voluntad, vendrá hacia ellos un llamado más fuerte pero, aún así, respetando su voluntad y su libre albedrío y sin asustarles, aunque sí será de gran sorpresa para éstas almas que alejadas de Mi Amor están.
Orad, vosotros, los que estáis Conmigo, para que se dé éste cambio ya, Mis pequeños, un cambio que Yo deseo de todo corazón, porque quiero ya estar entre vosotros, para que os reunáis alrededor Mío, para que recibáis Mis Caricias, Mis Besos, Mi Amor.
Dejad que el mal se vaya destruyendo poco a poco porque, vosotros, al estar Conmigo, él ya no tendrá vida, porque al no tener a quien atacar y quien le haga caso, poco a poco se eliminará, satanás no puede contra Mi Amor, llenaos con Mi Amor y él se apartará de vosotros. No le deis cabida a satanás en vuestra vida ni en éste mundo, porque vosotros debéis vivir en Mi Amor y sembrarlo en los corazones de vuestros hermanos como Mi Hijo Jesucristo lo hizo. Este es vuestro tiempo, un tiempo Divino, en que vosotros estáis actuando para que sea Mi Voluntad en todo lo creado.
DadMe todo vuestro ser, dadMe vuestra vida entera, y Yo os daré otra vida que vosotros aún no conocéis, pero cuando la tengáis, no sabréis cómo agraecerMe tantas bellezas, tantas Gracias y Bendiciones que derramé sobre cada uno de vosotros. Os amo, Mis pequeños, y os bendigo para que estéis siempre en Mi Corazón.
Gracias, Mis pequeños.
Primer Misterio, Habla Dios Padre.
Sobre: Vivid más en Mí, Mis pequeños, olvidaos de vosotros mismos y tomad vuestra misión como Mi Hijo se tomó a Su Cruz, amad vuestra misión como Mi Hijo amó Su Cruz.
Hijitos Míos, ya os había dicho que la Luz, Mi Luz iba a ir purificando a toda la Tierra y que iba a ir dando Luz a todos vuestros hermanos que en tinieblas están. Ya os había avisado que las tinieblas están cubriendo la Tierra y que solamente hay unas lucecitas que son como vosotros, que están manteniendo Mi Luz, para que no se apague, que Yo os he dado y que vosotros mantenéis viva en vuestro corazón.
Esa Luz es la Esperanza que muchos de vuestros hermanos están esperando y vosotros se la daréis. Las almas saben que tiene que venir un cambio, la Tierra entera siente ya ésa necesidad del cambio. Algunos de vuestros hermanos oran por ése cambio, otros se atemorizan y otros no les importa lo que pueda pasar.
La Luz que vosotros traéis, va alumbrando poco a poco y especialmente cuando os unís en grupos, pero no solamente en vuestro grupo, Mis pequeños, vuestro grupo se va uniendo espiritualmente a todos los grupos de la Tierra y, de esta forma, se va dando ésa potencia de Mi Luz, de Mi Vida, que no se apaga y poco a poco ésas tinieblas se van a ir disipando y Mi Luz se tendrá que dar sobre la Tierra. Mi Amor, Mis Enseñanzas, Mi Vida, se deben manifestar plenamente sobre todos los hombres.
Vosotros habéis sido llamados a ésta bella tarea y seréis bendecidos grandemente en el Reino de los Cielos, porque disteis vuestro “fiat”, vuestro “sí” al llamado que Yo pedí a vuestra alma y accedisteis y os lo agradezco desde ahora, Mis pequeños y, ciertamente, os voy cuidando de todo mal a vuestro alrededor.
Todavía tendréis que hacer más por vuestros hermanos, hasta que vosotros mismos gocéis con la vida Divina que se dará sobre la Tierra cuando, por fin, Mi Amor, Mi Vida, Mi Luz, le quite toda potencia al mal, disipando todas las sombras que ahora opacan la mente y el corazón del hombre.
Cuando os digo que Mi Luz se derramará sobre la Tierra, no es solamente una Luz que vuestros ojos verán, sino una Luz que purificará vuestra alma y que le dará a vuestra alma potencias grandísimas, como las que tenían vuestros Primeros Padres y que ahorita no os podéis ni siquiera imaginar y, ése será Mi regalo para todos Mis hijos fieles, para todos aquellos, como vosotros, que aún pudiendo vivir en la obscuridad y gozando de los bienes de la Tierra, no quisisteis, sino que preferisteis estar Conmigo. Será un regalo muy grande, porque también muy grande ha sido vuestra donación a Mí, vuestro Dios. Ciertamente consiento a las almas que están Conmigo y, especialmente, en estos tiempos que son decisivos para el gran cambio de la humanidad.
Me valgo de vosotros, Mis pequeños, para que muchos de vuestros hermanos recuperen el camino, que las sombras ya no los opaquen, para que Mi Luz pueda entrar perfectamente en ellos. Orad por estas almas que viven opacadas, queriendo decir, destruidas por las sombras de satanás, que es el pecado a donde os ha llevado y que muchas almas no saben ni cómo liberarse de ellas.
Vosotros ya sois almas crecidas, almas adultas, que habéis encontrado el Amor, Mi Amor y tenéis la obligación de ayudar a vuestros hermanos, que son almas pequeñas, infantiles, porque no han querido crecer o porque no se les ha enseñado a crecer. No las critiquéis, no las hagáis a un lado, debéis de ayudarlas, darles la mano, levantarlas como podáis. Dejad que Mi Santo Espíritu, en vosotros, os mueva, para que de vosotros salgan palabras sabias, amorosas, tiernas y sobre todo convincentes, para que estas almas regresen a Mí.
Los apóstoles de Mi Hijo llevaban a Mi Santo Espíritu y es así como fueron moviendo los corazones de todo el mundo.
Ciertamente es por Mí, por Mis Gracias y Bendiciones, que vosotros podéis hacer algo, porque por vosotros mismos no estáis capacitados. Las almas soberbias se creen grandes, que todo lo pueden hacer pero, al estar alejadas de Mí, se vuelven incapaces de actuar en Sabiduría, actuar en la Verdad, actuar rectamente.
Habéis sido llamados para ayudarMe al gran cambio que se tiene que dar en el Universo entero. Vuestra misión es grande, es sublime y por eso os pido que no desperdiciéis Mi tiempo en vosotros, porque vuestra vida es el tiempo que Yo os he concedido para servirMe. Os pido salvéis a cuentas almas podáis y especialmente con vuestro ejemplo, como el Ejemplo que dio Mi Hijo entre los hombres.
Ciertamente podréis tener palabras de Sabiduría de Amor, de convencimiento, pero si no actuáis lo que vosotros enseñáis, no moveréis corazones, vuestra vida tiene que ser de ejemplo. Ciertamente sois almas débiles y caeréis en algunos momentos, pero os levantáis porque reconocéis que, sin Mí, no sois nada y ciertamente os dejo caer, no os pongo la tentación, pero os dejo caer, porque acepto vuestro libre albedrío y al caer, os dais cuenta de vuestra debilidad, porque cuando se peca, os apartáis voluntariamente de Mi Gracia, en ése momento Mi Gracia plena ya no está con vosotros y os volvéis débiles y por eso caéis y en cada caída aprendéis, Mis pequeños, a crecer y a no volver a caer en lo mismo en lo que caísteis, porque estáis buscando la perfección en el Amor y en la vida espiritual que Yo os he concedido.
Por eso, os pido, que no os apartéis de Mí en ningún momento, para que Mi Gracia no se aparte de vosotros y podáis vivir correctamente y que no caigáis en los errores que satanás os pone en cada momento y que vosotros aceptáis en vuestra vida por vuestra debilidad.
Vivid más en Mí, Mis pequeños, olvidaos de vosotros mismos y tomad vuestra misión como Mi Hijo se tomó a Su Cruz, amad vuestra misión como Mi Hijo amó Su Cruz.
Gracias, Mis pequeños.
Segundo Misterio, Habla Dios Padre.
Sobre: Ciertamente cuando vosotros vivís unidos a Mí, todo lo que hacéis se une al Cielo, cuando vosotros Me lo ofrecéis y camináis a la par Conmigo.
Hijitos Míos, vosotros os la pasáis añorando tantas cosas sobre la Tierra mientras estáis vivos. Desde que tenéis uso de razón, empezáis a añorar el juguete o el dulce o algo que deseáis de vuestros amiguitos o de vuestros hermanos y así vais creciendo y vuestros gustos y deseos se van incrementando. Crecéis y os volvéis del mundo, añorando cosas materiales y lucháis por ellas, dedicáis mucho tiempo de vuestra vida, de vuestro trabajo, para poder obtener lo que el mundo os ofrece.
Ciertamente es bueno que busquéis el bienestar de vuestra familia y vuestro propio bienestar para que viváis decentemente, para que les deis a vuestros hijos una educación buena.
Vosotros tenéis capacidades intelectuales, que son parte de vuestra alma. Os he dado capacidades para que vosotros las vayáis incrementando, no solamente para vuestro provecho, sino para la ayuda de vuestros hermanos. Hacéis tantas cosas, os repito, y lucháis tanto por obtener cosas que son buenas, en la mayoría de los casos, cuando vivís en familia o aún ayudando al mundo entero, o cuando os doy capacidades especiales para que les ayudéis y ahora os pregunto: ¿En dónde quedé Yo, vuestro Dios? Yo que os he dado todas las capacidades que han ido guiando vuestra vida. Os he ido protegiendo, os he concedido aquello que buscabais ¿Dónde están vuestros agradecimientos? ¿Dónde está el reconocimiento para Mí, vuestro Dios, en todo lo que Yo os ayudé a obtener y a donde permití que vosotros llegarais?
Ciertamente cuando vosotros vivís unidos a Mí, todo lo que hacéis se une al Cielo, cuando vosotros Me lo ofrecéis y camináis a la par Conmigo, vuestros gustos, vuestros fracasos, vuestras alegrías y tristezas, vuestros deseos futuros, aún aquellos deseos imposibles, aparentemente, pero que se pueden hacer posibles, fácilmente, cuando os acercáis a Mí y caminamos juntos.
Y así os la pasáis toda vuestra vida, haciendo vuestras cosas y Yo, ¿en dónde quedé? Divinizad, pues, Mis pequeños, vuestras obras invitándoMe a vivir junto a vosotros, ofreciéndoMe vuestra vida entera, agradeciéndome, de corazón, todos los dones que derramo sobre vosotros, y, así unidos, podremos, sí, Mis pequeños, podremos hacer grandes cosas, porque Yo no Me separo de las almas cuando ellas Me llaman y quieren vivir junto Conmigo. Pensamos en los problemas, en las necesidades que cada uno de vosotros tenéis, caminamos juntos resolviendo la problemática humana, las dificultades que se os presentan, venciendo los obstáculos que a diario os llegan, gozamos juntos los éxitos que vosotros obtenéis, de las metas que os imponéis. Todo lo hacemos unidos, Mis pequeños y así, también nos mantendremos unidos cuando regreséis a Mí y veréis que no habrá ningún tipo de cambio y gozaréis el que Yo os acompañe en el momento en que dejéis la Tierra para llegar nuevamente al Reino de los Cielos.
Preparad pues vuestro camino de regreso, uniéndoos ya desde ahora Conmigo, con vuestro Dios, para que gocéis Mi Presencia en la Tierra durante vuestra misión, para que Yo, después, goce de vuestra presencia eternamente en el Reino de los Cielos.
Gracias, Mis pequeños.
Tercer Misterio, Habla La Santísima Virgen María.
Sobre: El dinero de este mundo, os puede llevar a alcanzar la Gloria cuando actuáis en Caridad, que también a condenaros, cuando entráis en avaricia o usando ésos bienes para vuestra destrucción espiritual.
Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María y os pido, Mis pequeños, que viváis siempre con el corazón en la mano. Y con esto os quiero decir que la Caridad para con vuestro prójimo, siempre esté abierta, que sea abundante, que ayudéis siempre de corazón y no por obligación.
Mi Hijo se dio en totalidad, los bienes materiales los tuvo, porque había muchos hombres ricos que Le ayudaban en Su Misión, pero así como lo recibía, Él también lo daba a los pobres, ahí estaba ayudando económicamente a los necesitados, pero también se daba plenamente en lo espiritual y se acercaban a Él los necesitados, no solamente de curación corporal, sino de curación espiritual. Se donaba plenamente así, en lo económico y en lo espiritual.
Cuando vosotros tenéis mucho de lo económico, difícilmente soltáis de lo vuestro, porque lo creéis de vuestra propiedad, sin que os deis cuenta, plenamente, de que lo que tenéis en lo material no ha sido de casualidad que lo tengáis, sino que Nuestro Padre y Nuestro Dios lo ha permitido en vuestra vida, y ha confiado en vuestro corazón, para que compartáis de éstos bienes materiales con vuestros hermanos. Pero pocos, muy pocos hermanos vuestros, que tienen riquezas, entienden esto y es por eso que Mi Hijo les decía que era más fácil que pasara un camello por el ojo de una aguja a que un rico se salvara, porque estáis buscando mantener ésa riqueza que no es vuestra. Y entended bien esto, Mis pequeños, porque si de alguna forma u otra os habéis hecho de ésas riquezas, es gracias a los dones que recibisteis del Cielo y no los agradecéis y se os ha dicho que mientras más deis, más recibiréis, pero como vivís en las cosas del mundo, en lo material, poco o nada entendéis de éstas Palabras Divinas, porque Mi Hijo os ha dicho que cuando tenéis bienes dados del Cielo, no los aprovecháis plenamente, ni crecéis con lo que tenéis en la Tierra, que pertenecen al príncipe de éste mundo y con ellos os engaña para que no crezcáis espiritualmente. Al repartir de vuestros bienes estáis actuando en Caridad y también se os ha dicho que cuando vosotros dais limosna, vuestros pecados quedan perdonados, ciertamente, no los que os llevan a la muerte. Hablando de pecado, es todo aquello en lo que vosotros erráis, son vuestros defectos cuando vosotros dais limosna, vuestros pecados quedan perdonados, ciertamente, no los que os llevan a la muerte. y caéis en ellos y, a veces, tontamente, porque no estáis viviendo una vida espiritual que os da fuerza para que vosotros luchéis contra vosotros mismos, contra vuestras pasiones, contra vuestros deseos nefastos contra vuestra alma, que le impiden crecer espiritualmente, pero que vosotros, al caer continuamente en ésos mismos deseos, en ésas mismas faltas, desperdiciáis vuestro tiempo en vivir más plenamente en lo espiritual que en lo del mundo.
Podríais ya ser tan grandes, Mis pequeños, podríais ya tener dones inmensos, inconmensurables, si hubierais ya entendido esto, de vivir más para vuestro Dios, para Mi Dios, en lugar de buscar acrecentar vuestros bienes terrenos; no estáis buscando estar ya, desde ahora, que vivís en la Tierra, en los terrenos Divinos, que es el Reino de los Cielos, no estáis comprando vuestro lugar en el Reino de los Cielos con vuestras buenas acciones, con vuestra vida de ejemplo, con la Vida de Mi Hijo en vosotros.
Llegáis ante Nuestro Dios cuando, bien o mal, cumplís vuestra misión. Cuando Él os manda llamar, que es el fin de vuestra existencia sobre la Tierra y el principio de vuestra existencia en el Reino de vuestro Dios, que ojalá todos vosotros buscarais esto y que no perdierais vuestra alma eternamente, pero cuando os presentáis ante Mi Hijo, para vuestro Juicio Personal, es cuando os dais cuenta de todo el tiempo perdido, de todas las oportunidades que tuvisteis de hacer tanto bien con aquello que aparentemente es muerto, que son los bienes de este mundo, que es el dinero de este mundo, que ciertamente él os puede llevar a alcanzar la Gloria cuando actuáis en Caridad, que también a condenaros, cuando entráis en avaricia o usando ésos bienes para vuestra destrucción espiritual y para la de otros. Aquí es donde os dais cuenta, Mis pequeños, cómo un bien material que se os otorga, de acuerdo a vuestro actuar, os puede dar salvación eterna u os puede dar condenación eterna.
Meditad esto, Mis pequeños para que empecéis una nueva vida en vosotros, lo que os quede de vida, no importa, pero es una nueva oportunidad que Nuestro Dios os concede, para que podáis comprar, como os dije, el Reino de los Cielos con vuestro actuar, según la Voluntad de Nuestro Dios y viviendo en ése Amor que vosotros os debéis tener los unos a los otros, como Mi Hijo os enseñó, ayudándoos tanto en lo material, como en lo espiritual.
Gracias, Mis pequeños.
Cuarto Misterio, Habla Dios Padre.
Sobre: Vuestra vida es un don muy grande que os he concedido, vuestra vida es un tiempo pequeño en la eternidad, vuestra vida, que es Mi tiempo que os he concedido para servirMe.
Hijitos Míos, vuestra vida debe ser como una carretera que tomáis para llegar a un punto al cual deseáis llegar de todo corazón, que pueden ser un amigo o una amiga entrañables o una necesidad grande que debéis cumplir o un gran tesoro que os espera al final de ésa carretera.
Debéis poner y de hecho ponéis vuestro corazón y vuestra mente, en ése momento en el que llegaréis. Ciertamente tendréis que sufrir momentos inconvenientes en el transcurso de ésa carretera, muchos accidentes pueden suceder si vosotros no estáis pendientes del volante y de vuestra velocidad. Si vosotros no sois prudentes en el caminar por ésa carretera que no conocéis, podréis tener graves problemas si no os ayudáis con un mapa o con los consejos de algún hermano vuestro.
Vuestra vida es ésa carretera y, al final, Me encontraréis a Mí, Soy el gran Tesoro, Soy el gran Ideal, pero ¿cuántos de vosotros se preparan para recorrer ésa carretera que es vuestra vida? Ciertamente es una carretera desconocida, vosotros no conocéis el futuro de vuestra existencia. Podréis tener accidentes graves, hablando en lo espiritual y aún en lo humano, pero os quiero hablar en lo espiritual.
Satanás tratará de que vuestra carretera, que es vuestra vida, no sea recta, para evitar que lleguéis lo más pronto posible hacia Mí. Satanás tratará de hacer de vuestra vida, hasta un Infierno, pondrá muchos baches en el camino, muchas curvas peligrosas, que son tantas y tantas tentaciones que tenéis a lo largo de vuestra vida, pero si no tomáis el mapa, que son Mis Mandamientos, lo que Mi Hijo os ha dado como Enseñanzas, entonces caminaréis por vuestra vida a ciegas, porque no os estáis dejando guiar por Quien todo lo sabe, que Soy Yo, vuestro Dios, en Mi Santísima Trinidad.
Cuántos de vosotros os salís de la carretera y camináis por otros caminos que os alejan de la carretera principal, ya no vivís una vida recta, ya no vivís una vida de lucha para encontrar vuestra perfección y llegar al final y tomar el Tesoro, que es una vida plena Conmigo, una vida perfecta y vuestra eternidad en el Amor.
Si vosotros meditáis vuestra vida y volteáis hacia atrás y ponéis vuestra vida en ésa carretera, podréis ver todos los baches en el camino que, ciertamente, son las dificultades que satanás puso en vuestra vida, pero que pudisteis resolver y seguisteis adelante pero, otras veces, ésos baches van a retrasar vuestra vida y os iréis por caminos, muy separados del camino principal y ahí perdéis el tiempo y, a veces, hasta podéis perder vuestra alma, porque os va llevando por caminos muy separados, que os los hace ver como buenos, que os van a llevar a lugares que vosotros gozaréis pero, a veces, es un camino sin regreso y os perdéis eternamente. A veces, vosotros mismos os salís de la carretera y buscáis aventuras, que también os van a llevar a tener serios problemas en vuestra vida y en la de los vuestros y, si no tomáis nuevamente Mi ayuda, que son ésos mapas, que son Mis Leyes, que son Mis Decretos, que es la vida en la Gracia, que son las Enseñanzas que se os han dado, Enseñanzas Divinas, entonces no podréis regresar ni sabréis tomar también un camino adyacente que os regrese al camino principal.
Vuestra vida es un don muy grande que os he concedido, vuestra vida es un tiempo pequeño en la eternidad, vuestra vida, que es Mi tiempo que os he concedido para servirMe, es una Gracia muy grande que le concedo a las almas, pero que no sabéis apreciar.
Vuestra vida os va a ayudar a que vosotros podáis tener un lugar más alto en el Reino de los Cielos, cuando regreséis a Mí y Me traigáis todas las buenas obras que hicisteis a lo largo de vuestra existencia.
Mirad atrás, nuevamente os pido, y aprended de todos vuestros errores, de todo el tiempo que perdisteis, de cómo permitisteis que en vuestra vida se introdujera satanás y os dejasteis caer en ésos baches y ahí permanecisteis mucho tiempo, o tomasteis caminos muy alejados de vuestra vida, del tiempo que Yo os concedí para alcanzar vuestra santidad y con ello, ayudar también a vuestros hermanos a alcanzar también su santidad.
Os pido pues, Mis pequeños, que pongáis vuestra mente y vuestro corazón, en ése deseo grande de llegar al final de vuestra existencia, pero ya por un camino recto, sin baches, sin curvas, sin caminos adyacentes, viendoMe a Mí, dejándoos guiar por Mí, ya no haciendo caso a las tonterías que os pone satanás en vuestro camino.
Hacedle caso a Mi Presencia en vuestra vida, haciendo más fácil vuestra existencia y la de los vuestros. Dejaos guiar por Mí y, así, la carretera en la que vayáis, será recta y más rápido llegaréis a Mí.
Gracias, Mis pequeños.
Quinto Misterio, Habla La Santísima Virgen María.
Sobre: Volved pues a lo que Mi Hijo os pidió, a lo que Él os enseñó, respetad las Leyes y Decretos que os dio Nuestro Padre Dios, vivid en Caridad unos con los otros y así iréis destruyendo la maldad.
Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María. En el “Salve”, vosotros rezáis “que estáis viviendo en un valle de lágrimas”.
Mis pequeños, estáis viviendo en un valle de lágrimas porque vosotros no estáis haciendo lo que debéis hacer.
Satanás, siendo el príncipe de éste mundo, os lleva a vivir en ése valle de lágrimas. Vosotros creéis estar viviendo en lo que queréis, porque hacéis vuestra voluntad. Vosotros gozáis con el mal que hacéis y por eso creéis que estáis gozando verdaderamente lo que debéis gozar y a vuestros hermanos les comentáis, que venís a la Tierra a gozar, pero ése gozo es mundano y pecaminoso y con ello creéis que estáis viviendo como debéis vivir y no es verdad, Mis pequeños, vuestra vida es espiritual.
Vuestra vida, es transición en la Tierra, para llevar un bien al Reino de los Cielos, un bien espiritual. Muchos de vosotros estáis viviendo una vida humana, material, de pecado de traición a vuestro Dios.
Y ¿qué estáis haciendo realmente con vuestra vida espiritual?, no la estáis dejando que se desarrolle, es más, se lo impedís, creéis que es un desperdicio vivir vida espiritual, cuando tenéis tantos goces que el mundo os da para vuestro cuerpo, para vuestros sentidos y con ellos os desviáis y tomáis caminos muy apartados de lo que debe ser vuestro verdadero camino, camino de Luz, camino de vida espiritual, camino de Amor, pero de Amor Verdadero, no del amor del mundo, empapado de impurezas y pecados graves que ofenden el Verdadero Amor de Nuestro Dios.
Cuánta maldad habéis dejado entrar en vuestra vida, y vosotros mismos os volvéis causa de pecado para vuestros hermanos y eso os va hundiendo más ante la Presencia de Nuestro Dios, de vuestro juicio eterno. ¿A cuántos habéis vosotros ayudado a crecer espiritualmente? ¿Para cuántos os habéis dado para que ellos dejen su mala vida y que puedan regresar al Verdadero camino que Nuestro Padre Dios, en Su Santísima Trinidad, Nos ha trazado? ¿Cuántos de vosotros, realmente oráis de corazón por el bienestar espiritual y aún material de vuestros hermanos? ¿Cuántos de vosotros vivís íntimamente con Nuestro Dios en vuestro corazón y os dejáis guiar por Su Voluntad en vuestra vida?
Vosotros hacéis de vuestra vida un valle de lágrimas, porque no estáis llenos de la espiritualidad que se os ha pedido busquéis y actuéis. Podríais haber ya hecho un Paraíso de éste Mundo, un vergel, en el cual vivierais como se vive en el Cielo, si vosotros hubierais realmente luchado contra toda tentación y maldad que os ponía satanás en vuestra vida y en la de los vuestros, pero que no quisisteis ni ayudar a vuestra propia alma ni al alma de los que están a vuestro alrededor.
Vivís sufriendo con vuestros pecados. Por causa de ellos no lleváis una vida recta y lo que creísteis que ibais a gozar, porque le disteis vuelo a vuestras pasiones, a vuestro instinto humano mal llevado, al contrario, se os vuelve luego dolor. Ante vuestros hermanos quedáis en muy mal estado, ya no sois ejemplo de vida, os volvéis destructores de vida.
Vosotros tenéis, en vuestro libre albedrío, el poder volver éste mundo en un Paraíso, en un vergel y que ya no sea un valle de lágrimas.
Ciertamente vinisteis a gozar a la Tierra, como muchos de vosotros decís, pero éste gozo debe ser de acuerdo a lo que Mi Hijo os Enseñó y según la Voluntad de Nuestro Padre Dios y no haciéndole caso a satanás y a su maldad.
Estáis sufriendo mundialmente vuestros errores, ahora estáis viviendo ciertamente un valle de lágrimas. Veis como todo alrededor vuestro se va cayendo, todo vuestro alrededor os ataca, os quita la paz, os quitan vuestros bienes materiales y aún los espirituales. La naturaleza se vuelve contra vosotros, porque no la habéis respetado. Es vuestro valle de lágrimas ahora, porque permitisteis que el mal creciera alrededor vuestro y en vuestro interior.
Volved pues a lo que Mi Hijo os pidió, a lo que Él os enseñó, respetad las Leyes y Decretos que os dio Nuestro Padre Dios, vivid en Caridad unos con los otros y así iréis destruyendo la maldad, para que vuestra vida aquí en la Tierra, no sea más ya éste valle de lágrimas.
Gracias, Mis pequeños.

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