domingo, 9 de junio de 2013

Difamaciones, calumnias, chismes




 CREATED ON WEDNESDAY, 22 MAY 2013 22:54



 WRITTEN BY ROBERTO O´FARRILL







El papa Francisco ha introducido la novedad de celebrar la Santa Misa en la capilla de la Casa Santa Martha, del Vaticano, con varios fieles que desean encontrarse con él, en punto de las siete de la mañana todos los días, novedad que le ha permitido mantenerse cercano diariamente al Pueblo de Dios y expresarse con libertad, sin guiones y con palabras frescas que hablan de lo que vibra en su corazón. Francisco está enviando mensajes ligeros que son a su vez catequesis profundas sobre lo que el mundo hoy debe escuchar. Ejemplo de esto, fue la homilía que pronunció durante la Misa del sábado 18 de mayo, cuyo contenido pronto recorrió el mundo y se comentó en prácticamente todos los medios.

Francisco habló de la difamación y de la calumnia como formas graves de pecado que ofenden a Dios y al prójimo, tomando el siguiente texto del capítulo 21 del Evangelio de san Juan, de la Misa del día, que expresa: “Pedro miró atrás y vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el que en la cena se había inclinado sobre su pecho y le había preguntado: -Señor, ¿quién es el que te va a entregar? Al verlo, Pedro preguntó a Jesús: -¿Y qué va a ser de éste? Jesús le contestó: -Si yo quiero que permanezca hasta mi vuelta, ¿a ti qué te importa? Tú sígueme”.

El papa Francisco dijo en su homilía que “Tenemos que seguir a Jesús, renunciando a las costumbres equivocadas de entrometernos en la vida de los otros, de hacer comparaciones, de hablar mal. Ni chismes ni comparaciones. Pedro tenía un diálogo de amor con el Señor, pero luego el diálogo se desvió hacia otro carril y él también tuvo una tentación: la de inmiscuirse en la vida de los otros”. Luego explicó que al compararnos con los demás “terminamos en la amargura y hasta en la envidia, y la envidia arruina la comunidad cristiana, le hace mucho daño, y eso es lo que quiere el diablo”. Después se refirió abiertamente a los chismes cuando dijo que “se empieza de una manera muy educada, pero luego terminamos despellejando al prójimo. ¡Cuánto se chismea en la Iglesia! ¡Cuánto chismeamos nosotros los cristianos! El chisme es como despellejarse, ¿no? Es maltratarse el uno al otro, como si se quisiera disminuir al otro, ¿o no? En lugar de crecer yo, hago que el otro sea aplanado y me siento muy bien. ¡Esto no va! Parece agradable chismear... No sé por qué, pero… se siente bien. Como un caramelo de miel, ¿verdad? Te comes uno -¡Ah, qué bien!- Y luego otro, otro, y al final tienes dolor de estómago. ¿Y por qué? El chisme es así: es dulce al principio y luego te arruina, ¡te arruina el alma! Los chismes son destructivos en la Iglesia, son destructivos. Es un poco como el espíritu de Caín: matar al hermano, con la lengua, ¡matar a su hermano!”

Después el Papa se preguntó cómo se presenta el chisme y explicó que “hacemos tres cosas: Desinformamos, que es decir solo la mitad de lo que nos conviene y no la otra mitad, que no decimos porque no es conveniente para nosotros. En segundo lugar está la difamación: Cuando una persona realmente tiene un defecto, y ha errado, entonces a contarlo… a hacer del periodista. ¡Y la fama de esta persona está arruinada! La tercera es la calumnia: decir cosas que no son ciertas. ¡Eso es también matar a su hermano! Todas estas tres -la desinformación, la difamación y la calumnia- ¡son pecado! ¡Este es el pecado! Esto es darle una bofetada a Jesús en la persona de sus hijos, de sus hermanos. Es por eso que Jesús hace con nosotros como lo hizo con Pedro cuando lo reprende: ¿A ti qué te importa? ¡Tú sígueme! El Señor realmente nos señala el camino. El chisme no te hará bien porque te llevará a ese espíritu de destrucción en la Iglesia. ¡Sígueme! Es hermosa esta palabra de Jesús, que es tan clara, tan amorosa para nosotros. Como si dijera: ‘No hagan fantasías, creyendo que la salvación está en la comparación con los demás o en el chisme. La salvación es ir detrás de mí’. ¡Seguir a Jesús! Pidamos hoy al Señor que nos dé esta gracia de nunca inmiscuirnos en la vida de los demás, de seguir a Jesús, para ir detrás de Jesús, en su camino. ¡Y esto es suficiente!”

Desinformar, difamar, calumniar, chismear: cuatro realidades que el papa Francisco ha denunciado a partir de expresiones que suelen pronunciarse todos los días sin considerar que son grave pecado.

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